miércoles, 29 de febrero de 2012

Las silenciosas ruinas de Copán


Las exploraciones y los libros del diplomático John Lloyd Stephens dieron a conocer al mundo la existencia de los restos de las ciudades mayas, sus pirámides y esculturas monumentales, y contribuyeron al inicio de los estudios dedicados a la antigua civilización. Así vivió su llegada a Copan...

David Sentinella ValIvé
Revista española ENIGMAS Nº 177


Aunque la razón de mi viaje a América Central en 1839 era diplomática, lo aproveché para llevar a cabo una exploración junto al artista Frederick Catherwood. Tiempo atrás había leído un informe de un capitán de dragones español llamado Juan Galin-do sobre una ciudad llamada Palenque y otra, más al sureste, cuyo nombre era Copan.
Tras una estancia en Belice, continuamos el camino remontando el rio Dulce en Guatemala. Luego atravesamos las sendas sobre las montañas hasta bajar al valle del río Motagua.Tras horas caminando por el bosque, llegamos a la orilla de otro río. En el lado contrario se levantaba una pared de piedra de unos treinta metros, cubierta de arbustos, que discurría paralelo al fluir del agua. En algunos lugares la muralla estaba medio derrumbada, en otros se elevaba con toda su altura. Formaba parte de la ciudad de Copan, de la que apenas existían referencias.
El muro era de piedra tallada. Subimos por una escalera de piedra hasta accederá una terraza cuya forma era imposible de distinguir a causa de la densidad del bosque que la había envuelto. Nuestro guía fue despejando el camino con su machete hasta llegar a un fragmento de piedra esculpido que permanecía medio enterrado en la tierra. Y junto a él, una estructura con peldaños a los lados.
Siguiendo nuestro camino por el bosque, hallamos una columna de piedra de cuatro metros y una base cuadrada de un metro. Los lados estaban esculpidos en relieve. En el frente estaba la figura de un hombre ricamente vestido, y la cara era un retrato solemne. La parte trasera era de un diseño diferente a lo que habíamos visto, y los lados cubiertos de jeroglíficos. Nuestra guía dijo que era un "ídolo", yjunto a éste, a apenas un metro de distancia, había un gran bloque de piedra también esculpido con figuras emblemáticas que parecía ser un altar.


Este hallazgo nos obligaba a descartar que las personas que ocuparon América fuesen salvajes. Las ruinas, eran interesantes como restos de un pueblo, también como obras de arte.
Seguimos a nuestro guía, que nos abrió paso por la espesura hasta hallar catorce monumentos de la misma apariencia; uno desplazado de su pedestal por enormes raíces, otro encerrado en abrazo de las ramas de los árboles, casi enterrado en la tierra, otro arrojado al suelo y atado por enredaderas, y otro de pie con su altar, entre un grupo de árboles que crecían a su alrededor dándole sombra y cobijo como si de algo sagrado se tratara. Los únicos sonidos que perturbaban la tranquilidad eran los monos entre los árboles y la algarabía de unos loros.
Catherwood dibujó con la ayuda de su cámara lúcida las estelas, altares de piedra y demás monumentos. Arquitectura, escultura y pintura, todas las artes habían florecido en este bosque; oradores, guerreros y estadistas, belleza y gloria, habían vivido y fallecido aquí sin que nadie supiera que tales cosas hubieran ocurrido.
La ciudad estaba desolada. Era como una corteza destrozada en medio del océano; sus mástiles caídos, sus nombres borrados, sin que
nadie supiera de dónde vino, cuánto tiempo duró su viaje o lo que causó su destrucción. ¿Qué había sido este lugar? ¿Una ciudadela en la cual un pueblo había hecho sonar su trompeta de guerra, un templo para la adoración del dios de la paz, un enclave sagrado donde los habitantes practicaban el culto a los ídolos hechos con sus propias manos? Todo era un misterio.
El terreno era virgen, inexplorado. No podíamos ver a diez metros delante de nosotros. En un momento nos detuvimos para cortar las ramas y bejucos que ocultaban el rostro de un monumento y cavamos para sacara la ya escasa luz un fragmento, una esquina esculpida que sobresalía de la tierra. Cuando sonó el machete contra la piedra me incliné para ver mejor el descubrimiento mientras los indios seguían trabajando: un ojo, una oreja, una mano... Con un gesto rápido eliminé la poca tierra que aún cubría la escultura. Su belleza era respetada por la solemne quietud del bosque. No existía comparación posible. Jamás había sentido de una manera tan intensa indagando entre las ruinas del Viejo Mundo, la desolación de una ciudad y el misterio que se cernía sobre ella. Así era la mágica Copan...


50 dólares... por Copan

Las descripciones de los restos de las antiguas civilizaciones mesoamerícanas realizadas por Stephens en sus libros -Incidentes de viaje en América Central, Chiapas y Yucatán (1841) e Incidentes de viaje en Yucatán (1843)-, acompañadas de las ilustraciones de su compañero de viaje, el arquitecto y dibujante Frederick Catherwood, superaron en fidelidad, detalle y exactitud a la información que hasta entonces se poseía sobre las ciudades mayas. Además, ambos prepararon durante su estancia un preciso mapa de las ruinas, e incluso llegaron a comprar a un tirano local el terreno de la antigua ciudad de Copan pagando la increíble cantidad de... 50 dolares.

 


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martes, 28 de febrero de 2012

Africa mágica


Si algún lugar del planeta está cargado de magia en cada uno de sus rincones, ese es el continente negro. Aquí empezó la vida, y a la vez que la vida, la magia, que hoy continúa siendo un elemento primordial en el día a día de cualquier africano. Hoy recorremos una pequeña e impresionante parte de esta Africa mágica.

Juan José Revenga


Cualquier país africano nos habría servido para iniciar nuestro viaje. En cada uno existen etnias y culturas por doquier. Todas ellas abarrotan el continente y cada una tiene particularidades. Todas ellas cuentan con un denominador común: la magia.
Comenzamos nuestro periplo por este mundo desconocido en Camerún. Esta tierra fue descubierta por los navegantes portugueses que apostaron por el nombre de Camaroes a causa de la cantidad de estos crustáceos que pueblan sus ríos... Aún hoy en día la abundancia de éstos es notoria.
Lo que normalmente ha interesado a la civilización ha sido la madera. Es increíble la deforestación que se observa viajando por las pistas de tierra de este país. Hubo algo que me llamó la atención, un todoterreno impresionante, con ruedas de tacos y todos los adelantos posibles para manejarlo fuera de los caminos, provisto además de una enorme antena de radio... La finalidad de este vehículo es localizar los grandes árboles, aunque estén escondidos en el rincón más recóndito de la selva. Con esa especie de depredador de cuatro ruedas se puede llegar a cualquier sitio y una vez allí dar las coordenadas GPS del tronco, que en ocasiones lleva siglos en aquel lugar de la jungla. Entonces se pone en marcha la gran máquina de extracción y en compañía de los bulldozers, corren hacia aquel árbol, mágico en ocasiones para las etnias que habitan...
Después viajará al primer mundo, donde lo convertirán en valiosos muebles. El simple hecho de fotografiar estos árboles en los camiones que los transportaban nos supuso una noche de "agradable" encierro en un calabozo.

La danza acompaña a los impresionantes, y en ocasiones terribles, rituales mágicos que forman parte de la esencia del alma africana.

Los pigmeos
Muchas veces hemos oído hablar de ese mítico pueblo. Pero llegar hasta él no es fácil. Habitan en lo mas profundo de una selva cada día más pequeña. El gobierno los empuja hacia aquí prometiéndoles ayuda si abandonan su jungla, una ayuda, por cierto, que nunca llega, de modo que acaban desapareciendo o marchándose a los suburbios de Yaunde o Duala, las principales ciudades del país.
Pero el pigmeo es mucho mas que eso. Pese a su baja estatura -hoy la media es de 1,45 m para un adulto- es un gran guerrero que se introduce todos los días en la jungla, armado con una lanza para cazar al mayor de los paquidermos, el elefante de selva carnerunas. Esta vez seguimos a la partida de pigmeos que se interna en la jungla. Mujeres y hombres van juntos en busca del sustento diario. El cazador principal porta la lanza que usan desde hace lustros para cazar al gran elefante, que hace mucho abandonó esta zona del planeta huyendo de la civilización y la deforestación. El alimento que hallan es mínimo y se resume en larvas de insectos y algún roedor. Estos hombres siguen siendo dignos y mantienen su cultura milenaria encendida. Es fácil vera jóvenes pigmeos con los dientes afilados en forma de pirámide. Han afilado sus incisivos con piedras para tener un aspecto más fiero, que los distinga de lo demás pigmeos.
Cuando volvemos al poblado con la miserable carga de alimentos comienza la actividad. Hay que preparar la comida antes de que se estropee. Antes de la comida, el brujo de la tribu aparece; es un hombre de mediana edad, pero ciego por la malaria. Danza en un ritual animista de agradecimiento por haber conseguido alimentos e invoca a sus deidades para seguir sobreviviendo. En el ritual participa todo el pueblo. Los niños enfermos acuden al hechicero para que los sane con la medicina de las plantas. Un ritual de música y cánticos evoca el principio de los tiempos, cuando, como dicen los antropólogos, la vida era mas fácil en esta parte de África.
En esta parte del continente negro encontramos a multitud de hechiceros. Un ejemplo es aquél que conocí en la ribera del lago Chad. El viaje en 4x4 fue impresionante. Entonces me di cuenta de que África se está secando. Llegamos incluso a circular sobre cauces de arroyos que fueron en su día caudales de vida y hoy están secos. Allí la gente escarba en la superficie, realizando hoyos de más de un metro hasta que alcanzan el agua que circula por el subsuelo. Igual ocurre al llegara nuestro destino. El lago Chad, en el centro de África, y en teoría la reserva para los pueblos que viven a su alrededor, se está secando.
Cada año sus riberas bajan de nivel y no sabemos hasta cuándo seguirá subsistiendo la vida que contiene en su interior.
Al fin llegamos a casa de nuestro anfitrión, el brujo más poderoso del lugar. Un tipo mal encarado, vestido a la europea y con una casa de adobe en lugar de una cabana. Estábamos en territorio musulmán, donde se trabaja con los demonios o Ijems, que dan el poder al brujo. André -así se llamaba- no dudó en ofrecernos participar en un ritual que se celebraría esa noche. Debía proteger a un niño de los espíritus malignos que lo rondaban. Bastó con decirle que lo verían en todo el mundo para que aceptara nuestra presencia.
Irrumpimos en una habitación oscura, sólo iluminada por velas. Se veía una alfombra sobre el suelo y en las paredes montones de maletas que llegaban hasta el techo -las maletas son los armarios de África, fuera del alcance de insectos o roedores- Nuestro amigo André entró en la habitación acompañado de un niño de unos cuatro años que lo miraba absorto mientras se ponía calaveras sobre su cabeza, tocaba animales disecados y recitaba versículos del Corán. El muchacho estaba a punto de comenzar a llorar cuando André le colocó sobre su cuello un collar de dientes de perro. Sería su protección. El niño comenzó a jugar con dichos dientes. André se dio por satisfecho y cobró a los padres su tarifa. Un brujo en África puede cobrar diez veces más que un doctor, y en un país donde la situación es difícil, nadie va al doctor, todos prefieren al hechicero.

Siguiente parada: Senegal
Un país fascinante, con una historia increíble. De él salían todos los esclavos de África occidental con rumbo al Nuevo Mundo, desde la isla de Goree.
Nuestro primer destino fue precisamente ese y tras una hora de navegación en un barco carguero llegamos a la isla, en la bahía de Dakar. Allí se hallaban las mansiones o casas de los comerciantes de carne humana y las celdas de los esclavos, bajo las tablas de los salones. Lo primero que encontramos en ellas es un gran patio central rodeado de celdas con barrotes de hierro de unos 12 metros cuadrados donde se metían hasta quince esclavos. Al llegara la casa los hombres y mujeres capturados en lo más profundo de las junglas quedaban ¡mpactados por el mar, que muchas veces nunca habían visto. En seguida se producía la separación de hombres, mujeres y niños... las familias nunca más volverían a verse. En las celdas se engordaba a los esclavos hasta que pesaban un mínimo de 60 kilos.
Mientras los barcos esclavistas esperaban en la bahía, en la plaza que había en cada casa se realizaba la subasta. Desde lo alto de la escalera, dueños y compradores discutían los precios. Una vez hecha la venta el esclavo atravesaba la famosa puerta sin retorno. Al final de aquella plaza se veía una puerta que daba al mar donde aguardaban los botes que les llevarían a los bergantines que llenaban sus bodegas con aquellos asustados cuerpos. Una época infame para la humanidad, como me decía un catedrático de Dakar: "Fíjese la que se montó en el mundo con cinco millones de judíos que mataron en la Segunda Guerra Mundial. De los 50 millones de africanos que murieron durante los más de 300 años que duró la esclavitud, nadie dice nada".
Lo que no sabían los esclavistas es que la zona donde cazadores árabes capturaban prisioneros era donde vivían las etnias de los magos mas potentes, los Fon y losYoruba, además de los Mandingas, el pueblo de los guerreros más fuertes e indomables del continente. Por eso no nos debe extrañar lo que más tarde ocurrió en lugares como Haití o Nueva Orleans, donde la magia y el mal encontraron un nuevo lugar donde crecer.
En Dakar conocí a brujos con los que participé en rituales mágicos, pero hay uno -quién sabe por qué- del que pocas veces he hablado. Se llamaba Yañe, y era un nigeriano que había conseguido crear una secta, mezclando el vudú y la religión católica. Llegar a él no fue fácil.Todos hablaban de este hombre pero nadie sabía dónde trabajaba, hasta que un taxista en la puerta del Ministerio de Turismo se ofreció a llevarnos. Era muy arriesgado. Podíamos acabar en una cuneta, pero había que aceptar... era la única opción que teníamos para localizarlo.
Se convirtió en una de las horas más largas de mi vida. Circulábamos cargados de cámaras, apretados en aquel taxi, entre los interminables atascos de la ciudad, hasta que salimos a los barrios del perímetro y giramos por callejuelas que cada vez disparaban más nuestra adrenalina.
Nuestro recorrido terminó frente a una pared de hormigón. El conductor nos pidió que le siguiésemos al interior de una casa que había en la esquina. Allívi por primera vez a Yañe, un tipo con una cara diferente. He tratado con muchos brujos en todo el mundo y reconozco cómo es el rostro de alguien que trabaja con el mal, su forma de expresarse y gesticular. Tras una corta conversación con el taxista,Yañe se dirigió hacia míy por primera vez le vi sonreír, con unos dientes amarillentos que habían probado todo tipo de mejunjes.
La conversación tuvo lugar en su despacho, presidido por un retrato del Sagrado Corazón, casualmente el mismo que tienen
los chamanes de todo el mundo en sus lugares de poder. Yañe iba vestido como un obispo católico. Según me explicó, en su mundo era como Dios, pues tenía la bondad y el poder de Cristo y la fuerza de sus antepasados Yorubas, que le daban dominio sobre el mal. Hablaba muy bien y merecía la pena verle en acción. Al poco tiempo comenzó a celebrar una misa especial, con aquella extraña mezcla de religiones.
La primera sorpresa fue ver a sus seguidores. Todas eran mujeres con una especie de cofia o tocado con una cruz católica en la cabeza. De rodillas durante toda la ceremonia, seguían a Yañe como si fuese un dios. En un momento, el brujo tocó con su mano a una de las presentes y ésta cayó fulminada. No sé si se trataba de un truco, pero aquella mujer habría de ser una magnífica actriz si así fuera. Permaneció atendida por las demás mujeres mientras nosotros terminábamos el ritual. Abandonamos el recinto acompañados porYañe, al que pregunté qué le había ocurrido a aquella mujer. La respuesta fue rápida: "le he quitado toda su energía y no despertará hasta que no cree otras nuevas".


República de Benin
En nuestro camino hacia la República de Benin recuerdo una ceremonia de sacrificios de las más impresionantes de las más de cincuenta que vivimos en este viaje, que duró cuatro meses.
En una parada que hicimos en la pista para intentar orientarnos me impresionó la cara de todos aquellos que estaban junto a la vía, con grandes cicatrices en su cara. Conversando con ellos, me dijeron que allívivía el brujo mas potente del país,Tata Somba, en la frontera entre Burkina Faso y Benin. Fueron a buscarle, pero como el tiempo en África no importa, estuve varias horas conversando con ellos. Me contaron que las marcas de sus rostros eran cortes que les hacían de niños para diferenciarse de las tribus vecinas. Tras el corte, les ponían azufre en las heridas para que no cerrasen y quedase aquella imborrable marca.
Cuando estaba a punto de abandonar la espera apareció un hombre mayor, cubierto con un sombrero de paja todo roto y con unos roídos pantalones cortos como vestimenta, era el brujo. La experiencia me ha demostrado que las gentes humildes son los auténticos hechiceros de poder, así que no podía dejar escapar esta oportunidad. Se ofreció a efectuar un ritual para nuestro chófer, que tenía un hijo enfermo en Ougadogou, la capital de Burkina Faso. Dibujó un círculo en el suelo con cal mientras sacaba de su bolsa una especie de cuenco de barro lleno de plumas y sangre de anteriores trabajos y pidió una gallina al jefe del poblado. Con la gallina en la mano y en cuclillas junto al chófer, comenzó a recitar conjuros milenarios. Era un brujo Yoruba. En un dialecto africano que nunca había oído, recitó una especie de rito que -aun sin saber lo que decía- helaba la sangre. En el momento más inesperado realizó un corte en el cuello de la gallina y la tiró, moribunda, mientras seguía con sus cantos. La gallina se arrastró hasta el centro del círculo y allí murió. El hechicero sonrió y sacó del cuenco de barro un anillo de cobre que dio a nuestro chófer, como señal de que el trabajo estaba hecho. Cuando volvimos a Ougadogou, el hijo de nuestro conductor nos recibió corriendo en la puerta de su casa...



El río Mono
Tras mil problemas en el camino, llegamos a Cotonou, capital de la República de Benin. En cuanto conseguimos los permisos necesarios, tras pasar por la estación de policía para abonar los "impuestos turísticos", salimos en dirección al río mono, donde nació el vudú, en lo más profundo de la jungla africana.Tras navegar varios días llegamos al pueblo de Jebe, la cuna del vudú.
El poblado estaba desierto hasta que el jefe salió a preguntarnos qué queríamos. Era un hombre altivo, que miraba a los ojos, sin miedo. Queríamos ver una ceremonia de vudú africano. Entendimos que había que dar algo a cambio. Llevábamos un par de cajas de botellas de un licor parecido a orujo que compramos en Cotonou, sabiendo que esta gente lo apreciaría.
Una caja fue suficiente para él. La otra la regalamos a nuestros barqueros. Podíamos quedarnos en su cabana mientras llegaban los hechiceros que vivían en los pueblos cercanos. Al amanecer del segundo día comenzaron a llegar pequeñas canoas a la ribera del poblado, gentes de otros lugares cargados de abalorios e instrumentos musicales ancestrales. En Jebe había cabanas ocupadas por pequeños demonios de barro y figuras representando al mundo invisible. Eran las casas de los genios.
La música comenzó a inundar las calles, las gentes se agolpaban, bailando y cantando. Al poco, salieron a la plaza una especie de conos de paja de unos dos metros de alto, girando sin que viésemos los pies de la persona que presumiblemente corría bajo ellos. La gente se apartaba. Eran los Engun Gus, los fantasmas del mundo invisible.
Pero la sorpresa mayor fue cuando se detuvo el baile de uno estos conos. Al levantarlo, dentro se hallaba una especie de figura de barro con cuernos, uno de los diablos que habíamos visto en las cabanas. Lo rociaron con sangre de una cabra que acababan de sacrificar y colocaron de nuevo el cono sobre él. Inmediatamente empezó a bailar. No sabemos qué ocurrió. La escena está grabada en vídeo y observando el montaje no se aprecia a nadie entrando o saliendo de aquel Engu Gu...
Muchos fueron los rituales que realicé a lo largo del continente africano. Cientos de historias y recuerdos de un mundo que sigue manteniendo la cultura de la cual venimos y que parece que estamos empeñados en olvidar...


África Sol Safaris, la última apuesta
Después de trabajar en 5 continentes durante más de 13 años, África Sol Safaris fue fundado por Pieter Engelbrecht e Isabel Mayoral.
Pieter, nacido en Sudáfrica, e Isabel de España, vieron la oportunidad de viajar con gente y compartir la belleza del continente africano. Ambos son monitores de buceo y dominan el trabajo en tierra, asegurando al viajero experiencias inolvidable.
Ubicado en Hartbeespoort Dam, cerca Johanesburgo y Pretoria, en una urbanización de chalets de lujo con seguridad 24 horas, rodeada de reservas naturales, Pieter asegura que "la mayoría de nuestros clientes piden viajes que incluyan safaris dentro de reservas inexploradas o lo más salvajes posible, incluyendo Sudáfrica, Namibia, Bostwana, Mozambique y Zimbawe. Nuestros viajes y safaris se adaptan a las necesidades del viajero e incluyen destinos en Sudáfrica, visitando reservas para ver los 'cinco grandes' -elefantes, leones, búfalos, leopardos y rinocerontes-,y visitas para interactuar con animales salvajes. Grandes viajes de aventura también para buzos con inmersiones  en jaulas con tiburones blancos en Ciudad del Cabo, o snorkelling con ballenas en Mozambique...
También visitamos las cataratas de Victoria -recuerdan la epopeya de Livingstone-, las más grandes del mundo, consideradas la séptima maravilla natural del planeta, y muchos otros grandes viajes a la zona sudoeste del continente africano... Acompañamos a los grupos personalmente para brindar el mejor servicio posible, y contamos con otros guías de habla hispana en caso necesario". "Nuestros precios son los mejores del mercado. Normalmente brindamos alojamiento de lujo y hacemos safaris fotográficos durante el día, combinando bienestar con viada 'salvaje'. Pero también nos adentramos en el desierto de Namibia y dormimos algunas noches en tiendas de campaña sobre el techo de los 4x4 en ruta hacia    nuestro    destino. Dependiendo siempre de lo que  nos pidan. A veces nuestros viajeros nos escriben diciendo cuánto pueden gastar, prioridades de las cosas que quieren ver y el número de días... y así organizamos el viaje".
África es un lugar mágico, donde una vez que viajas te engancha para siempre. Para contactar con África Sol Safaris pueden escribir a info@africasol-safaris.com -o isabel@africasolsafaris.com-, donde se les puede enviar su número de teléfono y se pondrán en contacto con el interesado, o llamando al número 0027 82 416 4796. También podéis entrar en nuestra web: www.africasolsafaris.com


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sábado, 25 de febrero de 2012

Miss Havisham


Abandonada el día de su boda, intentó detener el tiempo en aquel instante, dejando la casa tal y como estaba. La mesa del banquete presidida por un pastel de bodas pudriéndose lentamente con los años y vistiendo el traje de novia durante el resto de sus días.

Fuente:  Jose.Gs


En la imagen, Miss Havisham genialmente caracterizada e interpretada por Gillian Anderson, alias Skully de Expediente-X, para la miniserie televisiva "Great expectations".

Miss Havisham es un fascinante personaje de Charles Dickens que aparece en su novela "Great expectations - Grandes esperanzas", publicada en 1861.
Havisham, huérfana de madre desde niña, era una rica hacendada británica que había heredado una gran mansión de estilo inglés, "Satis House", al fallecer su progenitor, junto a la fortuna que éste había amasado en el negocio de las destilerías.
Ya de mayor, se enamora perdidamente de una especie de caza-fortunas, de nombre Compeyson y pese a las advertencias de sus familiares más cercanos, decide comprometerse con él.
La boda iba a celebrarse en la misma mansión de la novia un día por la mañana pero a última hora, Compeyson se arrepiente tras sufrir un ataque de remordimientos y deja plantada a su piometida a las pueitas del altai enviando una nota en la que explica que nunca la había amado y que solo perseguía su dinero.
Miss Havisham recibe la nota a las nueve menos veinte de la mañana, mientras las asistentas la estaban ayudando a ponerse el vestido de novia en el tocador de su habitación. El gran salón del piso de abajo estaba preparado ya para la celebración del banquete, con la mesa dispuesta para recibir a los comensales, presidida por un enorme pastel de bodas.

Havisham reacciona ante la noticia en general muy mal. Con el corazón roto y humillada, no solo ante sus parientes y amistades más cercanas, sino ante el resto de la sociedad cuando se hiciera eco del suceso, decide encerrarse en si misma de la forma más retorcida, deteniendo el tiempo en el momento exacto en el que había recibido la nota y convirtiéndose en un personaje gótico bastante siniestro.

Havisham ordena a sus criados que detengan todos los relojes de la casa a las nueve menos veinte y que dejen la mansión tal cual, como estaba en aquel preciso instante sin tocar, ni limpiar o arreglar nada nunca más.
El salón se queda con la mesa del banquete puesta, con los platos y cubiertos puestos esperando a los comensales que nunca llegaron cogiendo polvo y el gran pastel de bodas pudriéndose lentamente en lugar destacado, El tocador de su habitación tal cual como cuando la estaban vistiendo, con el ramo de flores de novia en una esquina, secándose poco a poco, Y el resto de la mansión cayéndose a cachos con el paso del tiempo como si fuese un lugar abandonado.

A partir de esa fatídica mañana, Miss Havisham se viste con el mismo traje de novia todos los días durante el resto de su vida, No lleva el conjunto completo sino que solo utiliza las prendas que sus asistentas le habían puesto al recibir la nota de cancelación.


En aquel momento llevaba solo un zapato por lo que el resto de su vida se pasea por la decrépita mansión con un solo zapato, arrastrando la cola del vestido, que se va volviendo de color gris a medida que va recogiendo la suciedad del suelo.
Por otra parte, con el paso de los años, su aspecto físico se deteriora y adquiere una delgadez extrema, que junto a la piel de color blanco mortecino como resultado de permanecer siempre encerrada en casa sin ver la luz del sol y sumado al viejo vestido de novia que siempre lleva, le confiere una imagen completamente fantasmagórica.

Miss Havisham fue un personaje real
La historia de Miss Havisham es tan rebuscada que el lector, suele tener la sensación de que algo tan retoicido no puede sel inventado sino que tiene que estar basado en una historia real.
Al poco de publicarse la novela a mediados del siglo XIX, Challes Dickens ya era cuestionado sobre la autenticidad del personaje y muchos de sus lectores empezaron a buscar indicios de algún antecedente en la vida real sobre el que pudiera estar basado tal carácter.


La caza no tardó en dar resultados. Alguien recordó haber leído un caso similar al de Miss Havisham en los ecos de sociedad de Nueva Gales del Sur, Australia en 1841.
Una mujer había sido plantada el día de su boda y tras sufrir una crisis nerviosa, se había encerrado en su mansión de Camperdown Lodge, ordenando que no se retirasen ni los adornos del banquete ni el pastel de bodas, dejando la larga mesa del salón dispuesta, pudriéndose lentamente.
Se trataba de Eliza Emily Donnithoine (1827-1886), de 21 años, perteneciente a una familia de la alta sociedad e hija de un juez retirado, James Donnithorne. Al igual que Miss Havisham, desde el día del fallido enlace se negó a vestirse con otra cosa que no fuera su traje de boda, esperando a que el novio, un tal George Cuthbertson llegase, en medio de tal colapso mental, que su padre accedió a no tocar nada temiendo que su estado pudiera empeorar todavía más.

Nadie lo sabía entonces pero Eliza había acudido al altai embaiazada de su novio y cuando dio a luz, su padre decidió entregar al bebe en adopción para evitar un mayor escándalo. Al estar su hija auto-recluida, la noticia del embarazo no había transcendido.
El juez falleció al poco tiempo suponiendo un nuevo revés para Eliza que, sumado a la reciente pérdida de su vastago, supuso la gota que colmaba el vaso. Tras enterrar a su padre, Eliza despidió a todo el servicio salvo a dos asistentas, ordenó tapiar todas las ventanas, conviniendo la casa en su piopio mausoleo, donde se encerró para no volver a salir jamás, hasta que falleció de enfermedad cardiaca 38 años después. En la imagen, la casa de Eliza con todas las ventanas cerradas.


La mansión, antaño decorada con valiosos muebles y pinturas traídas desde Europa, se fue deteiioiando poco a poco hasta casi quedaí en minas mientras que los jardines en el exterior eran comidos por la maleza. Los vecinos más jóvenes que no habían llegado a conocer a Eliza Donnithorne, vivían convencidos de que la mansión estaba deshabitada.
Durante todo este periodo de tiempo, Eliza se negó a recibir ningún tipo de visitas ni ver a nadie salvo a su abogado y a un ministro de la iglesia anglicana, quienes describieron el estado ruinoso del interior de la casa, iluminada con tenues velas que solo dejaban entrever el decaimiento de paredes y pisos mientras dirimían con la mujer, vestida con el viejo traje de bodas ahora hecho jirones, que les atendía solemnemente como si estuviera repitiendo una y otra vez el día en el que se iba a casar.
Se cree Charles Dickens habría conocido la historia de Donnithoine porque en su época, Australia, entonces colonia inglesa, despertaba mucho interés entre la sociedad británica y Dickens recogía asiduamente información de lo que allí acontecía para documentar sus novelas a través de dos informantes particulares y la correspondencia que mantenía con amistades que habían emigrado.

La tumba de Eliza Emily Donnithorne en el cementerio de St. Stephen's de Newtown, Sidney, es un centro de peiegrinación para fans de Dickens que recibe cientos de visitas al año. En psiquiatría existe una patología conocida como "Efecto Miss Havisham" usada para describir una reacción similar al comportamiento del personaje.


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jueves, 23 de febrero de 2012

La aparición de la Corona


En la noche de 6 junio de 1992 más de dos mil personas se congregaban en una reducida franja de monte de la isla de Tenerife para presenciar con sus propios ojos lo que durante meses les había sido anunciado: la aparición de la mismísima Virgen María. Curiosidad, fe y desconfianza convivieron en una singular velada en la que no faltaron los fenómenos extraños, un encuentro que llevaría a su punto álgido una historia fascinante que merece ser recordada...

José Gregorio González


Dieciocho años después de aquellos hechos, centenares de personas continúan asegurando haber sido testigos de lo sobrenatural en torno a la llamada Fuente de Pedro, un enclave ubicado en las inmediaciones del monte de la Corona, en el municipio tinerfeño de Los Realejos. Este escenario, como en tantas presuntas apariciones marianas, es un entorno natural que encuentra en la citada fuente, una gruta-galería de la que antaño se extraía agua, el improvisado altar en el que se centraron los fenómenos en la madrugada del 6 al 7 de junio del año 1992. Desde entonces, aquel espacio que ya albergaba historias de presencias y apariciones de siluetas o formas humanas sólidas con aspecto monacal, se ha convertido en un lugar de culto y ofrenda a la Virgen, "aparecida" bajo las más diversas y contradictorias advocaciones aquella particular noche. Cualquiera que acceda a este rincón comprobará por sí mismo cómo el tiempo no ha desgastado los ánimos de los creyentes, quienes recuerdan las presuntas apariciones marianas con flores, velas, fotografías y otros objetos alegóricos colocados en la galería y en algunos árboles sobre los que se aseguró haber visto aquella manifestación "divina" Este caso resulta particularmente llamativo y valioso por tratarse de la única aparición ma-riana ocurrida en las islas en tiempos recientes, adaptada en la inmensa mayoría de sus detalles al fenómeno aparicionista mariano contemporáneo: videntes y mensajes de variado contenido espiritual y terrenal, anuncio anticipado en meses de aparición pública, fenómenos extraños concomitantes que anteceden al principal como observaciones de OVNIs, ángeles, danzas del Sol, etc... y desenlace con una convocatoria pública de seguimiento masivo. Otro hecho que lo convierte en valioso, especialmente desde el punto de vista sociológico, es que tras aquella noche no hay intención de continuidad del grupo que centraba las convocatorias. Es decir, que en apariencia y al menos desde la "cabeza visible" de aquellos hechos, no se alentó el prose-litismo evitando en todo momento la constitución de grupos de seguidores, recolectas, construcción de capillas...
La principal protagonista de este singular caso fue Justina Rodríguez, cubana de nacimiento que llegó a Canarias en los años ochenta. Su vida en apariencia no difería de la de cualquier otra persona; casada y con hijos, formada como profesora de Educación Física, hábil costurera, de carácter amable y cariñosa, buena vecina... salvo por una cuestión: Justina Rodríguez aseguraba ser realmente Divina Swan Lorin, una entidad extraterrestre altamente evolucionada procedente de la galaxia Palacea, la Andrómeda terrestre. Hoy, qué duda cabe, echaríamos a correr en busca de un psiquiatra ante alguien que realizase sin el menor titubeo semejante afirmación, máxime si lo hacen con tan elocuente nombre, o bien reinamos su testimonio en alguno de los muchos reality shows que socavan la credibilidad de sus participantes. Su curriculum anómalo no arrancó portan-to con el episodio de las presuntas apariciones marianas, sino según el relato de la protagonista algunos años antes, cuando ese extraterrestre ocupó el cuerpo de Justina Rodríguez en su Cuba natal para completar una suerte de plan de cambio evolutivo bautizado como "Proyecto de la Pirámide". De acuerdo con lo que nos contaba, con el consentimiento de Justina y "conservando las huellas humanas que le permiten llevar una vida normal", aquel ser que tomó "posesión" de su cuerpo en 1981 tenía como misión preparar el camino bajo la orientación de un "Consejo de Ancianos Mayores" de la citada galaxia, para un salto de la humanidad a la cuarta dimensión que tendría lugar en 2000. No hay espacio para detallar sus actividades y el contenido de las concurridas conferencias que impartía en Tenerife, pero baste señalar que gozaba de un singular carísima y una entrega y bondad innata que la convirtieron en una persona tremendamente querida, tanto por quienes confiaban en la veracidad de sus afirmaciones como entre los que la contemplaban como un "fenómeno" curioso. Durante años y de manera completamente gratuita recibía en su casa semanalmente a centenares de personas, la inmensa mayoría desconocidos, a los que se limitaba a "dar energía" buscando sanarlos a través de "pases energéticos" y la imposición de sus manos dispuestas en "triángulo", auxiliada por varios voluntarios a las que había enseñado el procedimiento. En esos años pudimos seguir muy de cerca su caso y lo que sucedía en su entorno más inmediato; el denso contenido de sus mensajes, la existencia de material de contenido técnico y científico que supuestamente había sido puesto en manos de personal cualificado que habría avalado su complejidad y, de manera, especial, su preocupación por evitar que en torno a ella se constituyera un grupo de seguidores "oficial" que la contemplarán como líder o guía. En cuanto a su práctica terapéutica vimos de todo: presuntas curaciones, mucho alivio y desde luego, casos en los que todo seguía exactamente igual. No obstante -y a pesar del inesperado giro que daría su historia convirtiéndola si cabe en más rocambolesca e increíble-, en la personalidad de Justina Rodríguez había algo peculiar: su honestidad. Aunque su historia resulta descabellada e increíble para cualquier mente racional, aquella mujer hablaba con convicción de SL presunta condición extraterrestre, sin dudas ni fisuras que cuestionasen por ur instante la certeza persona! que albergaba acerca de su condición y presumible misión.

Interior de la cueva en que se pueden ver una gran cantidad de flores y ex-votos dejados por los fieles, en el mismo lugar donde supuestamente se produjo la primera aparición. Junto a ésta, Justina Rodríguez.


Radiografía de un fenómeno


El proceso de la aparición mariana, es básicamente similar al de las apariciones de Jesús, los ángeles, algunos santos, e incluso los propios demonios. E incluso es casi idéntico a las apariciones de entidades en el contexto espiritista o al de los llamados fantasmas en el ámbito parapsicoló-gico. Similar en todos ellos, aunque con sus propios matices y particularidades, sobre todo interpretativas. En las culturas tribales en las que el chamanismo era la única "religión", el chamán protagonizaba también apariciones en las que seres del más allá -antepasados, espíritus de la naturaleza, etc- se le manifiestan transmitiéndole mensajes de variada naturaleza -futuro, remedios, cosechas...-y en ocasiones provocando fenómenos físicos apreciables por toda la comunidad. En casi todas las religiones las divinidades se aparecen, especialmente las femeninas, a los hombres y mujeres de toda condición para acompañarles, aconsejarles, reconfortarles, amonestarles o simplemente sorprenderles: Isis, Atenea. Diana, Demeter, la Dama Blanca de las tradiciones europeas, Kali, Parvati... son algunas de esas diosas que compartiendo en ocasiones parte de su simbología, hacen lo mismo con el fenómeno aparicionista.
Con la mayoría de esas apariciones femeninas, y especialmente con las apariciones marianas. se pueden hacer dos grandes grupos, constituidos por las llamadas apariciones psíquicas y las apariciones físicas. En el primer grupo estarían los encuentros con María en los que la única persona que la puede ver, oír, oler o sentir es el vidente, que puede ser uno o varios. Se trata del grupo de apariciones más abundante, y por supuesto del más discutido, al no existir evidencia física de encuentro inmaterial, muchas veces interior y místico, en el que la mayor parte de los presentes no perciben nada fuera de lo común.
El segundo, el de las apariciones físicas, también llamadas materiales, implica una materialización visible de una entidad que se presenta como la Virgen. Son menos frecuentes que las anteriores, y no siempre es posible ver una figura humanoide similar al canon iconográfico atribuido a la Virgen, ya que muchas veces lo que sucede es que se aparece con otra forma, como bolas de luz, discos luminosos, o se manifiesta por medio de fenómenos como voces surgidas de la nada, osmogénesis o fragancias de origen paranormal. Incluso una aparición psíquica, en la que nadie percibió nada salvo el vidente, se puede convertir en física por medio del visionado de filmaciones y fotografías, o la audición de psicofonías, tomadas en el momento de la presunta aparición.




La conexión mariana
Todo siguió su curso hasta que el 13 de mayo de 1992 nuestra protagonista recibió una comunicación de origen mañano en la que le aseguraban que "María haría una aparición el 6 del 6 a las tres de la madrugada en la Fuente de Pedro, en el monte de la Corona. Fue entonces cuando comprendí la razón por la que vine a vivir a Tenerife", nos confiaba tiempo atrás.
El resto de la historia se desarrolló según lo previsto y con todos los ingredientes de una aparición mariana con tintes claramente ufológicos; observaciones de luces y presuntas naves de origen extraterrestre que preparaban el lugar, mensajes de confirmación -o dando instrucciones-recibidos por ella y otras personas, la identificación del lugar como un rincón especial donde además del entorno natural y de la existencia de la imprescindible fuente de agua de toda aparición, también se daban viejas historias de monjes entonando cánticos, etc...
Curiosamente desde el mes de marzo se había intensificado en el norte de Tenerife la actividad OVNI, con observaciones de pequeñas "bolas" de luz que de manera individual o en grupo se posicionaban a escasos metros de los testigos. Objetos romboidales e incluso lenticulares también fueron observados en horas de la noche e incluso a plena luz. El 25 de marzo, los días 20,25,28 y 30 de mayo y otra vez el 9 y el 12 de junio figuran en nuestros archivos con sus correspondientes casos y testigos, conformando un flap o minioleada genui-na que se mantuvo activa hasta finales de año. En ese marco se desarrolla la historia aparicionista que estamos narrando.
En varias ocasiones Justina y el grupo de simpatizantes más cercano que le servían de apoyo aseguraron haber sido testigos de la aparición de gigantescas naves de forma triangular en las inmediaciones del sitio en el que tendría lugar la manifestación mariana. En varias ocasiones durante esas semanas previas yjusto al atardecer, junto a numerosos simpatizantes, se desplazaban a zonas de costa al atardecer para contemplar lo que definían como "baile del Sol"' mirando directamente al astro rey, contemplaban cómo un círculo negro giraba supuestamente a diferente velocidad y dirección dentro del Sol, permitiendo verlo sin daño ocular y estando provocado posiblemente por un efecto óptico perceptible a esas horas de la tarde, con éste a ras de mar y a punto de ocultarse.
La prensa se ocupó con desigual interés del asunto aunque siempre generando controversia. Había opiniones variadas aunque todo estaba sometido al "juicio público" de aquella madrugada. Por su parte -y como suele ser habitual-, la iglesia se había posicionado y los párrocos locales arengaban a sus fieles a que no se sumaran a aquella superchería ni acudieran a la cita mariana. La fecha encajaba en los arquetipos marianos: "un día 6, además sábado... En todo el mundo habrá apariciones ese día, que son necesarias para que el 'Proyecto de la Pirámide' continúe", aseguraba la vidente.


Pero llegó el día señalado y el principal fenómeno anómalo de la velada fue que no se dio ningún incidente en tan reducido espacio de monte, de acceso y vías de evacuación insuficientes. La lluvia caída había ayudado a aminorar algunos riesgos como los de incendio, pero incrementaba otros. No obstante la realidad fue que más de 2.000 personas esperaron el milagro en la reducida franja de monte que jalonaba la vieja galena de la Fuente de Pedro. Un chiringuito ayudaba en un tramo del camino a hacer más llevadera una velada en la que se entremezclaban los rezos de los más creyentes con las bromas de otros. Ocasionalmente se iban alzando algunas voces describiendo alguna rareza, pero inmediatamente se descartaba como confusión por la propia gente.
A la hora convenida, la medianoche, empezaron a gotear las experiencias y la "Virgen", bajo las más variadas advocaciones, comenzó presuntamente a hacerse visible. El estado de expectación y entusiasmo era palpable y los rezos de los más religiosos se mezclaban con la incredulidad de la mayoría. En las rocas de entrada a la gruta, en la copa de los árboles, se describía la extraña presencia de la Virgen. Junto a la galería "una bruma luminosa se fue condesando hasta formar un figura de mujer de menos de un metro, suspendida en el aire y con pequeños destellos luminosos a su alrededor", nos narraría una testigo. Otro, compañero periodista de mente analítica nos explicaría cómo había contemplado "una figura pequeña, dorada, con el aspecto clásico de icono mariano, pero en cierta medida translúcida. Cuando la gente enfocaba sus linternas e incluso algún foco en su dirección, no desaparecía ni se evidenciaba que se tratase de algo suspendido por hilos, sino que se atenuaba para recuperar su nitidez cuando ante los gritos se retiraban las fuentes de luz". Sobra decir que aún siguiendo de cerca el caso a tiempo real y habiendo estado en el lugar de autos, no fuimos testigos de nada anómalo -aunque sí recogimos un amplio espectro de testimonios-. Algo extraño que iba más allá de la sugestión o de los errores en la percepción había sucedido en aquel rincón. Y había dejado huellas "físicas", fotografías con peculiaridades que parecían reforzarlos ingredientes paranormales de aquel acontecimiento sociológico.



De madera regular durante las semanas siguientes numerosas personas continuaron dándose cita en torno a la entrada de la galería, que llenaban con velas y flores; lo hacían también junto a un árbol que al parecer había concentrado bastantes manifestaciones y al que terminaron por arrancarle la corteza ante la creencia de que de alguna manera les protegería. Una decena de días después de aquellos hechos los más creyentes aseguraban haber vuelto a presenciar apariciones en el mismo lugar, e incluso en ese escenario en el que la sugestión jugaba un papel muy importante, algunas personas describían las formas marianas que estaban observando en nuestra propia compañía sin que nosotros atináramos a distinguir nada anormal. A ese periodo pertenecen una serie de testimonios gráficos de gran valor y extrañeza variable, donde aparecen focos luminosos, esferas semitransparentes, trazos de luz y formas más o menos definidas. Alguna de éstas instantáneas ciertamente sobrecoge.
A fecha de hoy es posible acudir al lugar y comprobar cómo sigue goteando la fe en aquel rincón de monte, transcurridos más de quince años. En cuanto a Justina Rodríguez, poco después dejaría Tenerife al considerar que su misión en la isla había finalizando instalándose en Miami, con retornos puntuales. Iniciaba de esta manera una nueva etapa de "su trabajo" al otro lado del mundo, continuando con sus mensajes de cambio dimensional en EEUU aunque renunciando en Canarias a cualquiertentación de crear, o a que otros lo hicieran, un grupo organizado en torno a ella.Tal vez esa fue una de las principales distinciones con respeto a las apariciones marianas convencionales; la ausencia de intereses crematísticos o de un afán de notoriedad y liderazgo visible, añaden interés a un caso que como hemos venido indicando, es único en la historia de un archipiélago que insiste en mostrarse especialmente tocado por el misterio... posiblemente porque éste se manifiesta con demasiada insistencia.


Ultima hora

Hace unas fechas se publicaba, en los medios de comunicación tinerfeños, la siguiente crónica: "La Plataforma realejera solicitará al Vaticano que abra una investigación sobre la aparición de la Virgen María en la Fuente de Pedro. Por ello solicitará que la Congregación para la Doctrina de la Fe, el principal organismo de doctrina de la Iglesia, nombre una comisión internacional de investigación y que ésta sea presidida por el cardenal italiano Gamillo Ruini, un experto en milagros".
Según Juan García, "las apariciones de la Virgen son sin lugar a dudas uno de los hechos más controvertidos con los que se enfrenta toda la sociedad, tanto desde su vertiente religiosa, como desde el ámbito más racional y científico. El fenómeno en sí es real, polémico e inexplicable. Real, puesto que en muchos casos tiene lugar de una forma objetiva, y por tanto comprobable. Polémico, dado que se encuentra expuesto a las más duras críticas, debido, entre otras cosas, al fraude y al negocio que en muchas ocasiones se desata en torno a ellas. Inexplicable, ya que vulnera las leyes físicas y trastorna el raciocinio de los más escépticos, con fenómenos paralelos como profecías, sanaciones milagrosas y creación de imágenes visibles, entre otros.
Por eso, la presunta aparición de la Virgen María en el monte de la Corona, en Los Realejos, en la noche del sábado 6 de junio de 1992, y que congregó a cientos de personas, creemos que debe ser analizada por expertos.
Dieciocho años después, muchas de las personas que allí estuvieron aún siguen afirmando que vieron algo; otros, los más incrédulos, consideran que el único que vio a la Virgen ese día fue el avispado que colocó un ventorrillo en la misma entrada de la Fuente de Pedro.
La propuesta fue defendida en el comité ejecutivo por nuestro experto en temas religiosos Carmelito González. Testigo presencial de la aparición, Carmelito, que apenas tenía 18 años, relató con lágrimas en los ojos cómo lo vivido esa noche cambió radicalmente su vida, una vida que desde ese momento ha estado consagrada y dedicada a la Virgen.
Carmelo González apeló al sentimiento cristiano del resto de los partidos políticos, para que lleven con diligencia esta propuesta que tiene en un sin vivir a muchos creyentes realejeros. Si se comprueba, añadió Carmelito, que la Virgen se apareció allí, este lugar debe dedicarse al culto y a la oración, edificándose una basílica como Dios manda".



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miércoles, 22 de febrero de 2012

Las curas milagrosas del Dr. Asuero


Se han cumplido 85 años de un hecho que conmocionó a España en la década de los 30. Fueron las conocidas curas del doctor Asuero, cuya controversia trascendió a través de la prensa nuestras fronteras. Un personaje de renombre internacional...

Iván Rámila


El protagonista indiscutible de esta historia fue Fernando Asuero, quien decidió seguir la profesión que ya habían ejercido algunos de sus antepasados: la medicina. Asuero nació en San Sebastián el 29 de mayo de 1887, en el segundo piso del número 3 de la calle Marimar. Quienes le conocieron aseguran que se trataba de una persona instruidajovial, un hombre divertido, con gran sentido del humor, inteligente y profesional. Uno de sus amigos, José María de Barbachano, autor del libro El Dr. Asuero: mago de la medicina, lo describe como un hombre jovial que siempre estaba riendo. Así era el doctor Asuero, cuya profesionalidad jamás fue cuestionada.
Estudió Medicina en la Universidad de Madrid, especializándose en otorrinolaringología, gracias a su formación en París y en la Universidad de Cambridge. Tras ello, Asuero regresó a San Sebastián para trabajar en el Hospital de San Antonio Abad como médico de guardia suplente y mas tarde abrió su propio gabinete de consulta en el céntrico número 1 de la calle Loyola.
Poco a poco se fue ganando las simpatías de los donostiarras, que le veían como un médico atento y simpático, hasta que el 9 de mayo de 1929, el nombre de Fernando Asuero, de 42 años de edad, saltó a las portadas de diversos diarios...


La prensa habla de curas milagrosas
Los primeros periódicos que hablaron de él fueron los ya desaparecidos Informaciones, El Sol y La Voz, desencadenando la polémica a través de sus sensacionalistas titulares. Desde aquel instante, el suceso crecería en intensidad provocando acalorados debates.
En aquellos días los diarios nacionales comienzan a recoger lo que vendn'a a llamarse el "método Asuero". Consistía básicamente en realizar una cauterización sobre la mucosa del cornete nasal, aunque posteriormente el método se simplificó hasta el punto de tratarse sólo de la introducción por la nariz de un estilete con terminación en forma de roseta, en frío o templado a la llama. Una operación a través de la nariz que no necesitaba de habilidades especiales, tan sólo de una maniobra para excitar las ramas terminales de un nervio llamado trigémino que se conecta con otro apodado simpático.
Era un método sencillo e inocuo. Los enfermos que acudían a la consulta del doctor Asuero podían ver mitigadas o curadas sus enfermedades, pero nunca agravadas, ni tampoco ver aparecer nuevas dolencias. Las sanaciones más espectaculares fueron las que experimentaron personajes aquejados de diversos tipos de invalidez, pero el galeno donostiarra afirmaba en sus escritos haber curado también cefaleas, ciática, epilepsia, sorderas, úlceras, cegueras... y no cobraba incentivos por ello.
En aquél lugar se desarrollaba hasta entonces la mencionada operación, pero desde el momento que saltó la noticia a la prensa, la relevancia del caso provocó que el gabinete se quedara excesivamente pequeño, y Asuero hubo de trasladar la consulta al Hotel Príncipe, junto al río Urumea. Allí alquila tres habitaciones en su primer piso, teniendo también que contratar a dos médicos, dos enfermeras y diverso personal administrativo para controlar el consul-
torio. Y es que eran cientos las personas que a diario pedían ser tratadas por el entonces famoso doctor Asuero. Se colapsa-ban las calles adyacentes, los hoteles de la ciudad registraban un lleno absoluto...
Relevante fue la curación de Benito Jovarri, un hombre que llevaba más de 20 años inválido y que, tras acudir a la consulta del doctor Asuero, pudo salir andando ante el clamor de las decenas de personas que se agolpaban en la entrada. Otro enfermo que se curó fue el guardia civil Alberto Sánchez, que abandonó las muletas a la primera intervención...
Y mientras esto sucedía a pie de calle, en los periódicos el debate también continuaba. ¿Verdad o mentira? ¿Cura o no cura el doctor Asuero?, se preguntaban en las redacciones de El Sol, ABC, La Nación... La mayoría de estos diarios enviaron corresponsales a San Sebastián para entrevistarse con Asuero. Querían que les hablara de su método, que se bautizó como la Asueroterapia. Pero casi nunca consiguieron arrancarle unas palabras.


¿Ciencia o sugestión?
Muchos de sus colegas y la mayor parte de los académicos se preguntaban por el cientifismo de la asueroterapia, aunque nunca se cuestionó la profesionalidad del doctor.
Desde diversas instancias médicas y periodísticas se pidió que el doctor explicara las bases científicas de la asueroterapia, pero éste continuó sin dar una sola explicación. No importaban las críticas de sus colegas, la opinión pública tenía muy claras sus conclusiones. De Asuero se charlaba en los cafés, en los teatros, en la calle... incluso el entonces famoso cantante cubano Miguel Matamoros, compuso el son "El paralítico" porque según sus palabras, "en 1930 en Cuba no se hablaba de otra cosa que de un médico español llamado Fernando Asuero que curaba la parálisis" El pueblo respaldaba al doctor.
Se contó con la opinión de reputados médicos como Gregorio Marañón o Santiago Ramón y Cajal, quienes desestimaron la asueroterapia. Los periódicos también se posicionaron. Algunos como El Sol o La Voz de Madrid defendieron a Asuero, mientras que otros como El Heraldo de Madrid lo atacaron fervientemente con titulares de este tipo: "El caso del trigémino. Si es broma puede pasar".
Y como trasfondo a estas opiniones contrapuestas estaban las curaciones, definidas por algunos como "milagrosas" y por otros, como producto de la sugestión, debido a la exorbitada fe que los enfermos depositaban en la asuero-terapia y en su inventor. Pero, fueran una cosa u otra, tanto los médicos como los periodistas y curiosos pudieron constatar que personas realmente enfermas salían de aquella consulta curadas de sus dolencias.
Fue el caso de la joven de 24 años Emilia Rodríguez Neira, curada por el doctor de una parálisis que le impedía mover el brazo y la pierna izquierda, o del concejal Romeo quien, tras 20 años sufriendo de una afección nerviosa, encontró la cura en la asueroterapia.
Estos hechos sorprendían a la clase científica que poco a poco, y de forma inexplicable, dejó de interesarse por el doctor y su método. Su fama fue decreciendo en aquel 1929 hasta que en diciembre de ese mismo año se dejó de discutir sobre él. Fue entonces cuando Asuero se decidió a dar su opinión. No pudo hacerlo de forma más clara y publicó un libro titulado ¡Ahora hablo yo! Asueroterapia fisiológica.



¡Ahora hablo yo!
El citado libro vio la luz, como señalamos, cuando la discusión sobre su tratamiento dejó de ser el foco de atención de los periódicos. Asuero relata en el mismo que tardó tanto tiempo en realizar declaraciones por la enorme presión a la que había estado sometido y a la necesidad de estudiar el método que también a él le había causado enorme sorpresa.
El médico donostiarra no escondía su estupor ante las dos primeras curaciones "milagrosas" que obtuvo por medio de la asueroterapia. Según su relato, se trató de dos casos de ciática donde obtuvo enormes mejorías a través de la intervención nasal. Más admirable fue la curación de una mujer que llevaba postrada en la cama varios meses y que pudo volver a andar tras ser sometida al procedimiento.
Pero el misterio no finalizó en aquel momento. Si hacemos caso a los escritos de Asuero, éste era capaz de presentir en ocasiones, según sus propias palabras, lo que iba a ocurrir incluso antes de efectuar el tratamiento. Una cualidad que el mismo doctor llegó a calificar de don.


En su libro relata que ni siquiera él sabía con certeza lo que ocurría, por lo que decidió pedir ayuda a sus colegas.
Seguidor de toda la controversia que causó su método, en esas páginas se defendía de quienes aseguraban que todo se basaba en la sugestión, esgrimiendo que esa no era la base del mismo, aunque sí reconocía que formaba parte también del sistema curativo. Es más, argumentaba que su sistema necesitaba de un factor personal, difícil de precisar, pero que era básico para que el paciente creyese en la asueroterapia y en el médico, paso previo para la curación.
¿Fue esta la respuesta a aquellas célebres curaciones? Quizá sí. Lo cierto es que tras la publicación de ¡Ahora hablo yo! la estrella de Fernando Asuero se fue apagando. La medicina tradicional no se interesó en estudiar la verdadera causa que se escondía tras aquellas extraordinarias curas.
Asuero falleció el 22 de noviembre de 1942 debido a una insuficiencia car-diorespiratoria. Su nieta María Rosa relató al cirujano José Carlos Vea que el día antes su abuelo presintió la muerte del médico pidiendo a los familiares que brindaran por él con una copa de champagne.
Así se despidió este hombre cuyo lema era "en combatir el dolor, cifraré todo mi honor", dejando tras de sí una apasionante historia sobre la que planean todavía muchas incógnitas.

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