martes, 27 de mayo de 2014

¿Por qué nos atrae el mal?

El
lado
oscuro
La irresistible atracción del mal
No hace falta ser un genocida ni un asesino en serie: la maldad nos rodea y nos tienta de forma mucho más sutil. Tanto que cuando queremos darnos cuenta ya hemos pasado a formar parte del lado oscuro. ¿Qué tiene el mal que resulta tan irresistible? Y lo que es peor: ¿por qué cualquiera puede sucumbir a él?
por Janire Rámila
Revista Más Allá de la Ciencia, Nº 260.



Cuenta la tradición católica que de entre lodos sus ángeles Dios tenía uno predilecto, Luzbel (Lucifer), "el portador de la luz". Y tanto creció el ego de este último que se enfrentó a su creador por el control del cielo. Derrotado, fue condenado a vivir eternamente en el infierno, junto al resto de ángeles caídos. "Mejores reinar en el infierno que servir en el cielo", se dijo para sí. Desde entonces, convertido ya en Satanás, se dedicó a corromper la obra suprema de su enemigo, el hombre, sabedor de que jamás lograría derrotar a Dios en una confrontación directa. Para ello se sirvió de brujas y brujos, intermediarios entre sus malas artes y el mundo de los humanos. Esta visión del mal se mantuvo hasta épocas muy cercanas propiciando la aparición de obras como el famoso Malleus maleficarum o Martillo de los brujos, un manual medieval con fórmulas para enfrentarse a los súbditos de Satanás.
Hoy, sin embargo, la concepción del mal es mucho más mundana, cercana y, por ello, también más peligrosa.
"YO  JAMAS LO HARÍA"
Universalmente se ha aceptado que la maldad consiste en obrar deliberadamente de una forma que dañe, maltrate, humille, deshumanice o destruya a personas inocentes, o en hacer uso de la propia autoridad y del poder sistémico para alentar o permitir que otros obren así en nuestro nombre. Seguramente, si usted recapacita sobre esta definición pensará que eso jamás le pasará, que su escala de valores es lo suficientemente firme como para asegurar que puede resistir a toda tentación maliciosa; que usted nunca mataría, violaría ni formaría parte de un plan genocida. Es más, asegurará que no dudaría en emprender una lucha titánica para defender a los débiles enfrentándose al sistema si fuera el caso. Es algo normal. Casi todos los seres humanos pensamos de nosotros mismos que somos especiales. La pregunta es: ¿hasta qué punto se conoce bien a sí mismo? ¿Hasta qué punto sabe con seguridad cómo obraría en una situación determinada? Porque es muy fácil responder basándose en hechos pasados, en lugares y entornos cotidianos, pero... ¿y en situaciones nuevas? ¿Qué sucedería si se hallara en un escenario radicalmente desconocido, donde sus costumbres no sirvieran ya para casi nada? Sobre este tema existen tres grandes verdades psicológicas. La primera es que el mundo está lleno de bondad y de maldad. La segunda es que la barrera entre ambas es difusa. Y la tercera, que los ángeles pueden convertirse fácilmente en demonios. Es decir, que usted mismo puede transformarse en un agente del mal. ¿Sigue sin creerlo? Lea los siguientes ejemplos para comprender cuan fácil puede llegar a resultar una mutación de estas características.



OJOS AZULES, OJOS CASTAÑOS
Un experimento muy significativo

El poder de la autoridad puede llevamos no solo a la obediencia ciega, sino también a modificar nuestro concepto del entorno y de la realidad. En una escuela de primaria del pueblo de Riceville (EE.UU.), la profesora Jane Elliot sometió a sus jóvenes alumnos a un experimento para hacerles ver en persona qué se siente cuando vive marginado. Para ello, explicó a sus alumnos que desde  ese instante los niños con ojos azules serían superiores a los de los ojos castaños y que, por tanto, los mejores juguetes serían para ellos, así como más tiempo de recreo. Sin que la profesora tuviera que añadir nada mas, los niños con ojos azules comenzaron a agruparse entre sí espontáneamente y a renegar de otros con los que antes compartían pupitre, a los que incluso acusaron de ladrones. Mientras los pequeños con ojos azules se mostraban simpáticos y agradables, de los niños con ojos castaños, al apoderarse la tristeza, hasta el punto de que algunos lloraban cada vez que tenían que ir al colegio. Días después, la profesora invirtió los papeles asegurando que se había equivocado y que los niños con ojos castaños eran los superiores. El proceso se repitió de idéntica forma, pero a la inversa. Jane se quedó asombrada de lo maleable que es el ser humano. "Fue espantoso -dijo-. Unos niños de tercero, que antes eran maravillosamente cooperadores y amables, se convirtieron en unos niños malos, crueles y discriminatorios".



MATANDO A TU VECINO
Una idea hasta ahora tenida por inquebrantable es aquella que asegura que la maldad solo pueden ejercerla aquellos cuya personalidad está predispuesta a ello, es decir, los que comúnmente llamamos malas personas. Es una imagen tranquilizadora, ya que nos exime de caer en el lado oscuro al reservárselo a otros, a los malvados. Sin embargo, la historia ha demostrado que esta visión es del todo errónea, que más que de "manzanas podridas" habría que hablar de cestos podridos. En la primavera de 1994, una ola de odio se extendió por Ruanda provocando la muerte de cerca de un millón de ruandeses, entre hutus y tutsis. De estos últimos se calcula que fallecieron tres de cada cuatro. Todo comenzó cuando un alcalde hutu, Silvester Cacumbibi violó a la hija de un amigo tutsi. Eso bastó para que germinara y se desencadenara ano de los genocidios más atroces jamás conocidos. Así, personas que antes compartían momentos de ocio ahora eran enemigas, vecinos que se ayudaban en las tareas cotidianas pasaron a matarse entre ellos. Se repartieron armas entre la población hutu para que masacrara indiscriminadamente a sus compatriotas tutsis. Aquellos asesinos no eran soldados, ni ex convictos, ni mercenarios; eran gente normal. 



Uno de ellos, un hutu, llegaría a decir diez años después de las masacres: "Lo peor de aquella matanza fue matar a mi vecino; solíamos beber juntos y su ganado pastaba en mis tierras. Era como un pariente". ¿Qué había sucedido para que este hombre pasara de beber con su amigo a matarle a machetazos? Simplemente, que había sucumbido al clima de odio imperante. Desde las altas instancias militares y políticas se había ido forjando la imagen de los tutsis como seres inferiores que valían más muertos que vivos. Se les había deshumanizado para que no se les viera precisamente como eso, como seres humanos, y de esa manera fuera más fácil matarlos. "Cuando encontrábamos a un tutsi en los pantanos ya no lo veíamos como un ser humano, una persona como nosotros, -con sentimientos y pensamientos similares. La cacería era salvaje, los cazadores eran salvajes, las presas eran salvajes: el salvajismo se apoderaba de todo", fue la declaración de otro de aquellos asesinos.
 El sistema, el entorno y la ideología imperante habían transformado a miles, millones de personas, hasta convertirlas en puros exterminadores. Lo más trágico del asunto fue que hasta que no comenzaron los mensajes de odio, la convivencia había sido pacífica entre ambas etnias. Entonces, nadie se veía capaz de matar a su vecino.



Masacre en la aldea vietnamita de My Lai.


Los conflictos bélicos son un caldo de cultivo excelente para transformar el carácter de los soldados, que son convertidos en exterminadores mediante la estrategia de deshumanizar al enemigo.


CÓMO RESISTIRSE AL MAL
Algunos consejos

Los psicólogos han elaborado una serie de consejos para que las personas seamos capaces de combatir las influencias no deseadas y sepamos comportarnos de acuerdo con nuestra escala de valores:

- Estar atento. Debemos prestar atención a las palabras, las frases, los gestos y las ideas que nos transmiten los dirigentes y las personas de nuestro alrededor y relativizar lo que expresen.
- Ser responsable. Asumir la responsabilidad de nuestros actos nos hará ser los protagonistas de nuestras decisiones, para bien o para mal. No debemos pensar que los otros tienen la culpa o que nosotros somos unos meros mandados.
- Afirmar la identidad personal. Negarnos a que se nos deshumanice o se nos encasille convirtiéndonos en un objeto, un número, un votante, etc.
- Respetar la autoridad justa, pero rebelarse ante la injusta. Así se reducirá la obediencia ciega a las autoridades faltas de juicio.
- No sacrificar libertades personales o civiles a favor de la seguridad. Es lo que está sucediendo ahora mismo en numerosos países del mundo, algo que a la postre puede provocar situaciones injustas e inhumanas alegando motivos de seguridad nacional.
- Desear ser aceptado, pero valorando la propia independencia. La necesidad de sentirse parte del grupo puede llevar a muchas personas a cometer actos que chocan con sus valores personales. Deben primar estos últimos.




CREADORES DE ODIO
Como este ejemplo podrían esgrimirse muchos otros, como la violación de unas 80.000 mujeres chinas por las tropas japonesas en la ciudad de Nanking en el marco de la II Guerra Mundial o las masacres de civiles vietnamitas durante la Guerra de Vietnam a cargo de soldados de Estados Unidos. Y es que los conflictos bélicos siempre han sido un caldo de cultivo propicio para transformar el carácter de los soldados. Cierto es que ya desde la instrucción se les enseña a matar y que jóvenes hasta ese momento inocentes son convertidos en exterminadores mediante la estrategia ya mencionada de deshumanizar al enemigo: el japonés pasa a ser un nipón, el iraquí un turbante (así les denominan los soldados estadounidenses). Pero también es cierto que si no se mantiene una disciplina militar estricta, si el soldado no es consciente de que debe responder por sus actos, la furia desatada puede provocar episodios que van mucho más allá de lo militarmente permitido. Es lo que sucedió en la prisión de Abu Ghraib (Irak). El 28 de abril de 2004 el mundo contempló atónito la serie de torturas y vejaciones a las que se había sometido a civiles iraquíes encerrados en aquel siniestro edificio (MÁS ALLÁ, 239). 



La investigación posterior demostró que algunos de los soldados responsables de las humillaciones habían recibido diferentes condecoraciones por su conducta ejemplar antes de ser destinados a la prisión y que, incluso, se les otorgó ese destino por su experiencia como funcionarios de prisiones. ¿Cómo habían llegado a cometer tales aberraciones? Los psicólogos que les estudiaron argumentaron que tanto el lugar como las condiciones en las que vivían, así como el estrés al que estaban sometidos, con ataques de mortero casi diarios, habían jugado un destacado papel en este desenlace fatídico. El mal había anidado en sus corazones como una forma de escapar a la sinrazón que les rodeaba, sin percibir que ellos también la generaban a su vez. Y es que la pregunta que subyace es fácil de entrever. Si colocamos a gente buena en un lugar malo, ¿la persona triunfa o acaba siendo corrompida por el entorno?


LA PRISIÓN DE STANFORD
Por supuesto, en cualquiera de los casos mencionados hasta ahora no se debe exonerar a sus protagonistas de haber actuado erróneamente. Todos ellos son responsables de sus actos, pero eso sí, dándonos cuenta de que muchos de nosotros hubiésemos obrado de la misma forma en idénticas circunstancias. Porque a la hora de afrontar el mal de una forma tan sibilina, nadie puede asegurar con total certeza que sería capaz de resistirse.
Para demostrar esta premisa, el profesor de Psicología de la Universidad de Stanford (EE.UU.) Philip Zimbardo desarrolló un experimento durante el verano de 1971.
En los sótanos de la facultad de Psicología del mencionado centro se levantó un complejo semejante a cualquier prisión, en el que unos alumnos voluntarios recibieron aleatoriamente los roles de prisioneros y carceleros. Para ello, se cuidaron casi todos los detalles, incluidos los uniformes, las horas de paseo y de comida, las reglas -que eran parecidas a las de los presidios-, los horarios de visita, el sistema de castigo, etc. Al cabo de dos días, los alumnos se habían creído tanto sus papeles ficticios que cada uno asumió plenamente su nueva condición.   





Pero hubo más. Los carceleros desarrollaron una conducta tan cruel, amparada en el poder que se les otorgaba, que obligaron a sus antiguos compañeros de clase a realizar actos vejatorios. Estudiantes que antes compartían aula sin ningún problema en un ambiente de camaradería se relacionaban ahora como enemigos irreconciliables. Finalmente, el experimento tuvo que ser abortado. Cuando llegó la hora de evaluarlo, los "carceleros" autores de las vejaciones no pudieron explicar racionalmente su conducta, alegando que en esos instantes no se sentían ellos mismos.
¿Qué había sucedido? Muy fácil, todos ellos se encontraban en un escenario desconocido hasta entonces y en un ambiente hostil. Nadie les dijo cómo debían actuar y cada uno reaccionó de la manera que creyó más conveniente. El resultado: vejaciones, maltratos psíquicos y odio mutuo.


El PODER DE LA AUTORIDAD
En esta ocasión la autoridad con la que se revistió a los guardias-estudiantes fue clave para desarrollar esa conducta antisocial. Pero ¿qué sucede con quienes nos situamos bajo esa autoridad? ¿Seríamos capaces de obrar con maldad si nos lo ordenaran, aun a sabiendas de que no deberíamos hacerlo? Nuevamente la respuesta de muchos de ustedes sería "de ninguna manera". Y nuevamente los experimentos sociales dicen lo contrario.
Stanley Milgram es un psicólogo social que, impactado por el Holocausto y el posterior juicio a Adolf Eichmann, desarrolló una serie de investigaciones encaminadas a explicar por qué ciudadanos alemanes corrientes soportaron e, incluso, colaboraron con el régimen de terror nazi. El propio Eichmann fue catalogado por los psiquiatras que lo evaluaron como una persona normal, "más normal que muchos de nosotros" llegaron a decir, a pesar de que fue el creador e impulsor de la llamada "solución final" para acabar con los judíos.
En uno de los experimentos ideados por Milgram, 22 enfermeras en activo recibieron por separado la llamada de un médico de plantilla al que no conocían. El doctor les ordenó administrar a un paciente una dosis del fármaco Astrogen en una cantidad que duplicaba la máxima permitida. El conflicto residía en si la enfermera obedecería a la persona que le hablaba por teléfono, sabiendo lo pernicioso de esa orden, o si, por el contrario, se negaría a hacerlo y optaría por seguir la práctica médica habitual de rechazar órdenes no autorizadas. El resultado fue que de las 22 enfermeras sometidas al experimento, 21 obedecieron al médico. Por supuesto, ellas no lo sabían, pero la sustancia era totalmente inocua. Sin embargo, el resultado demostró de qué manera la gente es capaz de obedecer ciegamente para quitarse un posible problema de en medio, aun sabiendo que alguien resultará dañado. De igual forma sucedió en la Alemania del III Reich. Y las cosas son más sencillas aún cuando ni siquiera tenemos que dar la cara, cuando se nos permite escondernos en el anonimato. Si ahora a ustedes un político les dijera en un mitin, por ejemplo, que los discapacitados, los enfermos o las personas mayores son una carga social y les sometiera a un test sobre la posibilidad de eliminar a alguno de estos colectivos, ¿qué respondería? Lo sabemos, que tal idea es una aberración. Y, sin embargo, esa no fue la respuesta que se dio en la Universidad de Hawai (EE.UU.). Allí un profesor habló a sus alumnos largo y tendido sobre la creciente amenaza para la explosión demográfica que suponían las personas con discapacidades físicas y mentales. Acto seguido les invitó a que formularan sus opiniones y sugerencias a través de un cuestionario anónimo, apelando a su inteligencia y formación académica privilegiada. Aquellos estudiantes desconocían que formaban parte de un experimento. Los resultados no pudieron ser más desalentadores. El 90% de los participantes estuvo de acuerdo en que siempre habrá personas más aptas que otras para la supervivencia y el 91% secundó la idea de matar a los discapacitados. Respecto a la forma de llevarlo a cabo, el 79% opinó que lo mejor sería que hubiera una persona responsable de tal acto, el 64% prefirió que se les eliminara anónimamente y el 89% abogó por inyectarles algún fármaco. Para terminar, el 29% aseguró que el exterminio era la mejor opción aunque eso supusiera ejecutar a algún miembro de su propia familia.



La tentación del mal no solo se produce por actuar de forma maliciosa, sino también por no actuar, por quedarnos de brazos cruzados ante determinadas situaciones.


MALDAD POR INACCIÓN
Resulta claro que la charla ofrecida por el profesor -persona revestida de autoridad- tuvo una gran influencia en el resultado final del experimento. Pero también es cierto que a nadie se le obligó a responder en ese sentido, ya que el cuestionario era anónimo, por lo que aquellos estudiantes bien podrían haber optado por defender el derecho a la vida de todo ser humano o por negarse a contestar. Nada de eso sucedió, pudo mucho más el enfoque aportado por el educador que sus opiniones personales.
La tentación del mal que nos rodea no solo se produce por actuar de forma maliciosa o inadecuada, sino también por no actuar, por quedarnos de brazos cruzados o por poner mil excusas para evitar intervenir en una situación, por ejemplo, de ayuda. ¿O acaso no tienen su parte de responsabilidad los mandatarios de la ONU que permitieron el genocidio mandes, los cardenales y obispos encubridores de los casos de pederastía en la Iglesia católica o los soldados que no disparan a civiles pero permiten que lo hagan sus compañeros? Y no hace falta acudir a ejemplos tan extremos para percibir que todos nosotros, en alguna ocasión, hemos actuado de esa forma o, mejor dicho, no hemos actuado, cayendo así bajo el influjo del mal.
Para demostrar la indiferencia de los ciudadanos hacia sus semejantes en ciertas situaciones, un equipo de psicólogos sociales emplazó a un actor a gemir y pedir ayuda junto al seminario de Princeton (EE.UU.) pocos minutos antes de que comenzasen las clases. Naturalmente, la mayor parte de quienes caminaban a su lado eran estudiantes seminaristas, de los que el 90% pasaron de largo, a pesar de escuchar claramente sus sollozos. El miedo a llegar tarde a clase imperó sobre la necesidad de aquel hombre de recibir auxilio.
¿Por qué la gente no ayuda? ¿Por qué no actuamos cuando es necesario? ¿Por qué obramos mal en lugar de hacerlo provechosamente? Los psicólogos sociales Bibb Latané y John Darley investigaron sobre estas cuestiones y descubrieron que cuantas más personas presencian una urgencia menos probable es que intervengan, creyendo que ya lo harán los demás. No solo eso: en muchos de nosotros también pesan el miedo al ridículo, a meternos donde no nos llaman, a equivocarnos, a no saber evaluar correctamente la gravedad de la situación, etc.


Según un estudio de los psicólogos sociales Bibb Latané y John Darley, cuantas más personas presencian una urgencia menos probable es que intervengan, creyendo que ya lo harán los demás.



LA MUERTE EN DIRECTO
¿Hay más de un culpable?

El periódico The New York rimes, en su edición del 6 de mayo de 1964, recogía el caso de una secretaria de 18 años de edad que habia sido golpeada, casi estrangulada y violada en su oficina. Consiguió zafarse de su agresor y salir a la calle, desnuda y ensangrentada, pidiendo auxilio a gritos. De las cerca de 40 personas que la observaron atónitas, ninguna se enfrentó al violador, que la volvió a apresar para introducirla en la oficina, donde continuó abusando de ella hasta matarla. Este caso demostró, una vez más, que cuando realmente debemos actuar por aquello que creemos justo no solemos hacerlo por miedo, comodidad o porque pensamos que el asunto no es de nuestra incumbencia.


El RIESGO DE CREERSE MEJOR QUE LOS DEMÁS
Después de leer estos ejemplos seguramente usted seguirá pensando que se encuentra por encima de la media en lo que a moral se refiere. Como se decía antes, es algo muy humano. Se trata de un prejuicio cognitivo enormemente válido para aumentar nuestra autoestima y protegernos contra los golpes de la vida. Así, también tendrá la sensación de que rinde en su trabajo por encima de la media de sus compañeros o de que lo haría mucho mejor que su jefe si ocupara ese puesto. El 86% de los australianos lo cree así, al igual que el 90% de los estadounidenses.


Pero ¡cuidado! Esos prejuicios también son negativos porque al colocarnos tan alto, tenderemos a pensar que aquellos que sucumben a la tentación del mal no son personas como nosotros, sino inferiores, las manzanas podridas de la humanidad. Quizá lo mismo que pensaron los cientos de miles de integrantes de las SS, los millones que apoyaron en silencio el Holocausto judío, los que continúan deseando la muerte de los bosnios, los que no intervinieron en una situación de auxilio... antes de actuar como lo hicieron.



viernes, 23 de mayo de 2014

Vuelven los Ángeles



La escritora estadounidense Danielle Trussoni se encuentra de gira mundial presentando su novela Angelology, primera entrega de una saga fantástica en la que los ángeles adquieren un especial protagonismo. Hemos entrevistado a Danielle a su paso por Madrid y durante el encuentro nos ha hablado de su fascinación por estas criaturas aladas, arquetipos del alma humana. Danielle ha desarrollado gran parte de su trayectoria profesional como crítica literaria en publicaciones como The New York Times Book Review y The Telegraph Magazine. Ha sido ganadora del premio Michener-Copernicus Society para jóvenes talentos y es también autora de Falling Through the Earth, una narración sobre su familia y la convivencia con un veterano de la guerra de Vietnam. Con delicada amabilidad y sonrisa angelical responde a nuestras preguntas en exclusiva para la revista MÁS ALLÁ.



FIGURAS FASCINANTES
-En la actualidad nos enfrentamos a muchos problemas graves en relación con la supervivencia de las especies, la crisis económica, etc. ¿Es un buen momento para seres inmateriales como los ángeles?
-En mi opinión, los ángeles han estado siempre entre nosotros. Si miramos miles de años atrás en el arte persa y el babilónico, en los ángeles bíblicos y en las representaciones de lo que la genté imagina y sueña encontramos criaturas aladas, ángeles en definitiva. No sé si este es un buen momento,
para traerlos. Creo que se trata más bien de redescubrirlos y cambiar la forma en que aparecen representados en la cultura. En la cultura popular hay una visión estereotipada de los ángeles como seres de la Nueva Era. También se utilizan en la publicidad y la gente se ha vuelto insensible respecto a la historia de estas criaturas, de modo que en ese sentido creo que es bueno que la gente descubra otra versión de lo que son los ángeles.


TIPOS DE ANGELES
Nefilim, gibborim y anakim

En la novela de Danielle Trussoni aparecen muchos tipos de ángeles, algunos recogidos anteriormente por textos sagrados y otros inventados por la propia autora, que describe así su trabajo al respecto: "Parte de la labor de la angelologia durante el periodo medieval consistió en dividir a los ángeles en grupos diferentes y precisamente una de las partes más interesantes de mi trabajo fue la investigación sobre la clasificación de los ángeles por parte de aquellos teólogos medievales, que se pasaban la vida en esta tarea, es decir, determinando qué ángeles eran materiales y cuáles no, qué hadan unos y qué hadan otros, etc. Sin embargo, estos ángeles de la tradición medieval no son los que más protagonismo tienen en mi libro. Me interesaron más los nefilim de los textos apócrifos, mitad ángeles y mitad humanos. Y luego me inventé a los gibborim, que son ángeles guerreros. Físicamente son de gran tamaño, con grandes alas, ojos rojos y en ciertos aspectos carentes de mente. Son amenazadores, actúan, realizan lo que se les manda. Otro grupo de ángeles sirvientes, los anakím, tienen las alas de un tejido que les impide volar y también hacen lo que los nefilim les ordenan. Ahora estoy escribiendo la continuación de Angelology y estoy inventando nuevos tipos de ángeles. Disfruto mucho con estas creaciones".


-Usted asocia los ángeles a la Nueva Era, pero se trata de una visión cultural más estadounidense que europea. En los países mediterráneos, los ángeles están más conectados con la religión y se encuentran representados por doquier en el arte sacro y en las iglesias católicas.
-Es cierto, sí. Tengo una tía abuela que es monja católica y me invitó a que pasara un tiempo en el convento donde vive. Estuve en este lugar investigando el tema de los ángeles antes de saber que iban a ser el centro de mi novela. Terminé viendo ángeles por todas partes. De hecho, la primera parte de la novela tiene lugar en ese convento y las descripciones están tomadas de la realidad.
-¿Por qué ha elegido a los ángeles para su novela?
-Me parecen seres fascinantes. No puedo decir que tenga un motivo preciso para utilizarlos, pero son de una riqueza extraordinaria. Son una parte ¡cónica de nuestra cultura y nuestra vida y me parecía que podían constituir el elemento central de una novela. También me sentí fascinada por un pasaje de la Biblia -Génesis, 6- relativo a un grupo de ángeles que vienen a la Tierra en forma humana y se unen a las hijas de los hombres. En el libro de Enoch se discute sobre estas criaturas en profundidad. No son tan abundantes en la Biblia como en los Evangelios apócrifos. Los que encontré en estos libros eran totalmente desconocidos para mí y su historia me pareció totalmente fascinante.


GABRIEL Y MIGUEL
Los ángeles favoritos de Trussoni

Entre la gran variedad de ángeles estos son los favoritos de Danielle Trussoni: "Me gustan mucho los arcángeles, especialmente Gabriel. También me gusta Miguel, pero Gabriel es mi favorito, porque es portador de buenas noticias. Además, es el más representado artísticamente, en la Anunciación de la Virgen, por ejemplo. Cuando estaba escribiendo el libro iba a museos como el del Prado o el Louvre a ver cuadros de la Anunciación en los que Gabriel estaba representado. Tengo especial preferencia por él y por su simbolismo. También me gusta Miguel porque es un arcángel guerrero que supuestamente vence a la serpiente.
Colecciono iconos. Mi esposo es búlgaro y tengo muchos iconos de estilo ruso y siempre he apreciado mucho las representaciones de estos dos arcángeles. También me gusta Rafael, pero no he encontrado mucho simbolismo sobre él, por desgrada, aunque su nombre es uno de mis favoritos. Botticini, Fra Angélico, Doré, Bume-Jones y William Morris pintaron ángeles y arcángeles bellísimos. Me encantan estos artistas en particular".



LUGARES Y LIBROS
-¿Por qué ha mezclado tantos elementos en su novela? Habla de ángeles en la Biblia, del mito de Orfeo, de la geografía búlgara, de monasterios medievales, de los nazis... ¿Tal vez quería dar más variedad al argumento?
-Tengo una forma de trabajar que quizá difiere de la de otros autores. Normalmente empiezo con lugares sobre los que quiero escribir antes de contar la historia. Viví en Bulgaria durante cuatro años y por eso introduje elementos búlgaros. Quería escribir también sobre un convento por mi tía monja y sobre París justo antes de la II Guerra Mundial. Y tomé todos los lugares que me interesaba explorar y monté el argumento con todos ellos. Así ofrece más variedad desde diferentes emplazamientos y personajes. El deseo de escribir sobre esos lugares me animó a escribir la novela.
-¿Qué le diría a un lector potencial para que lea Angelology?
-Mi definición de este libro es un thriller literario bien investigado qué le mantendrá interesado hasta el final y que le enseñará algo sobre la historia de los ángeles, de modo que podrá disfrutarlo desde muchos ángulos.
  

"Ha habido ocasiones en mi vida en las que he sido protegida o he sentido que me ha pasado algo milagrosos pero no tengo la capacidad de comprender lo que supuso".

 

-¿Cuáles han sido las fuentes literarias para su novela? ¿Ha utilizado otras fuentes de inspiración además de las literarias?
-He tenido que hacer mucha investigación técnica, porque no soy una erudita bíblica y no sabía mucho sobre los ángeles antes de empezar este libro. Aprendí cuestiones teológicas y religiosas relativas a los ángeles, leí el Libro de Enoch y textos sobre la historia de la Biblia. Pero, al margen de estas fuentes clásicas, mis influencias literarias se sitúan más en la literatura del siglo XTX, con sus largas descripciones, sus maravillosos personajes y sus intrigas. Una novela como La piedra lunar, de Wilkie Collins, me influyó mucho. También citaría a Umberto Eco y El nombre de la rosa. Esas son mis principales influencias. Tampoco puedo excluir fuentes cinematográficas, como la película Constantine, pero la verdad es que la vi después de haber decidido que iba a escribir sobre ángeles. En general, estoy bastante alejada de las influencias modernas. Apenas veo televisión, elijo las películas que quiero ver y selecciono mucho mis lecturas. Hago críticas para The New York Tintes, de modo que leo los libros que me envían, pero soy muy selectiva.

LO PRÓXIMO
Amor en el sur de Francia

Daníelle Trussoni está trabajando ya en su siguiente novela, sobre la que nos adelanta lo siguiente: "Aparecen otra vez algunos de los personajes de Angelology, como Evangeline y Verlaine. Está situada por completo en el sur de Francia, en el Mediterráneo, lejos de Manhattan, donde se desarrollaba Angelology. Es la continuación de la historia de amor entre estos personajes. Ambos avanzan cada vez más en sus propias identidades, pero no quiero añadir nada más (Ríe) para no quitarle interés. De momento no estoy metida en ningún otro proyecto. Me gusta trabajar a fondo en una sola cosa a la vez".


ÁNGELES GUARDIANES
-La idea que todos nosotros tenemos de los ángeles guardianes está profundamente arraigada en nuestra psique como un poderoso arquetipo, ya sea como criaturas de moralidad cuestionable o como seres de luz. ¿Cómo se siente en relación con los ángeles guardianes? ¿llene usted uno?
-Supongo que todos tenemos uno hasta cierto punto, pero me resulta difícil afirmarlo, porque no tengo una visión clásica y religiosa de los ángeles. Diría que es más antropológica. Sí creo en la figura del ángel como arquetipo. Hay algo en nuestra psique que se comunica con seres de otra dimensión, ya les llamemos ángeles guardianes o ángeles en general. No puedo asegurarlo, pero de algún modo siento que tenemos ángeles guardianes que nos inspiran y alivian.
-¿Y ha tenido alguna experiencia con entes invisibles a los que pudiera considerar angelicales? ¿Tal vez cuando era niña?
-No, no especialmente. Creo que para nosotros es demasiado misterioso poder articular esa presencia. Comprender algo tan incomprensible como un ángel es muy difícil. Ha habido ocasiones en mi vida en las que he sido protegida o he sentido que me ha pasado algo milagroso, pero no creo tener la capacidad para comprender lo que eso supuso y no puedo definirlo como algo relacionado con presencias angelicales.
-¿Cree que hay ángeles viviendo entre nosotros? Si es así, ¿qué clase de ángeles?
-No sé cómo contestar a esto, pero hay gente que cree que sí. La base de mi libro es que hay ángeles híbridos, que son mitad celestiales y mitad humanos, que viven entre nosotros, se disfrazan y en cualquier momento pueden estar sentados en un cuarto con humanos. Pero esto no lo transferiría a la realidad. Lo veo como una cuestión puramente imaginativa, pero me he encontrado con gente que piensa que estas criaturas han existido siempre y están entre nosotros. Me ha sorprendido mucho esta visión.


CANALIZACIONES
-En las últimas décadas muchas personas afirman haber canalizado ángeles. ¿Está familiarizada con este fenómeno? ¿Qué piensa al respecto?
-He leído mucho sobre esto y, de hecho, en mi novela hay ocasiones en las que un personaje canaliza un ángel. Creo que es fascinante la habilidad de los humanos para abrir su mente y su conciencia para permitir que algo entre en su cuerpo o en su espíritu. Personalmente no he tenido ninguna experiencia de este tipo, ni tampoco he visto a nadie viviendo un trance semejante. Me encantaría, pero hasta hace poco no conocía a nadie que hubiera tenido este tipo de experiencias. A raíz de mi novela mucha gente está contactando conmigo a través de mi web contándome supuestas experiencias de canalización con ángeles.
-¿Está familiarizada con el fenómeno del tercer hombre? Se refiere a las circunstancias en las que presuntamente una presencia invisible -una especie de ángel- aporta alivio y apoyo durante experiencias traumáticas. ¿Qué opina sobre ello?
-Nunca he oído hablar de esto, pero lo que cuenta es fascinante. Me interesa porque, de acuerdo con lo que comentábamos antes de que los ángeles son un arquetipo de nuestra mente, cuando hay una energía positiva o una presencia inmediatamente la etiquetamos como angelical. La asociación que hacemos también con las hadas puede que se deba a lo etéreo de sus alas, pero en definitiva es una comunicación con el Yo superior. Creo que se trata de una necesidad humana muy profunda. En el caso que menciona, por ejemplo, de alguien herido o en peligro, el hecho de que aparezca una persona a la que llamamos tercer hombre o ángel, que les da fuerza, es una reacción muy humana y todos la compartimos. Poner una etiqueta a algo que acaso sea indefinible es muy interesante.
 -Según las teorías psicológicas, los ángeles constituyen una parte inseparable de cada uno de nosotros, es decir, son uno de nuestros aspectos internos más mágicos. ¿No deberíamos buscarlos dentro de nosotros más que en el exterior?
-Mi hipótesis sobre esto puede que difiera de la de otras personas, porque pienso que lo interno es lo externo. Creo que nuestra conciencia es una prisión que modifica todo cuanto sentimos y vemos. Así que si encontramos ángeles dentro de nosotros mismos o bondad en nuestro interior lo veremos proyectado fuera. Lo mismo sucede con lo negativo. No sé si lo explico bien... Digamos que creo que existe una interconexión entre el interior y el exterior, se atraen y no podemos separarlos. Existe una línea permeable entre lo físico y lo etéreo. Por eso me interesan tanto los ángeles. Creo que lo material y lo inmaterial van juntos, no podemos separarlos.
-¿Y qué opina sobre historias como la de los ángeles de Mons, ese grupo de seres que supuestamente protegió a los integrantes del Ejército británico en la batalla de Mons al principio de la I Guerra Mundial? ¿Le parece que se trata solo de histeria colectiva o de leyendas urbanas?
-Sí, he leído sobre ellos, es una historia muy famosa. Yo creo que es el mismo fenómeno que comentábamos antes del tercer hombre, aunque en este caso se trate de un ejército entero. Si tanta gente lo vio tuvo que ser real de alguna forma, incluso aunque fuera una alucinación colectiva, lo cual no deja de ser impresionante. No puedo saberlo y creo que gente mejor cualificada que yo, como los psicólogos, difícilmente podrían precisar de qué se trató si tuvieran que emitir un juicio. Incluso si fue una alucinación colectiva fue increíble, lo mismo que si fueron ángeles, así que no sé qué es lo más increíble de todo (Ríe).
-¿Son los ángeles inteligencias vivientes que se encuentran en todas partes en el mundo etérico? ¿Podemos percibirlos psíquicamente con forma humana?
-Creo que sí, que en cierto modo se trata de una proyección de deseos y necesidades internas. Hay tantos casos de personas que aseguran haber visto y haber sido tocadas por ángeles que debemos pensar que algo sucede, aunque personalmente nunca he experimentado algo así. Lo más misterioso que me ha sucedido es mi imaginación cuando estoy escribiendo (Ríe). Es lo más misterioso y maravilloso con lo que conecto.
-¿Están los ángeles en peligro de extinción?
-No lo creo. La sociedad moderna valora la espiritualidad, al menos en Estados Unidos, y la gente está conectada con ella. Los seres humanos somos espirituales y creo que siempre tendremos espacio para criaturas como los ángeles y otras manifestaciones espirituales, al margen de la religión que profesemos.
-En otro tiempo los encuentros con los ángeles eran bastante frecuentes, pero en la actualidad estos se producen más con extraterrestres. ¿No se trata de los mismos seres bajo un disfraz moderno?

-Eso es interesante. No sé Conozco la teoría de que en la Antigüedad a los extraterrestres los llamaban ángeles. Estoy más interesada en la forma en que los humanos reaccionan ante estas criaturas que en su origen o en lo que puedan ser. Me interesa más la iconografía y el cruce con los humanos. De ahí el elemento sobrenatural en mi novela. El grupo de angelólogos que aparece en mi novela y que estudia en una escuela antigua y colecciona textos sobre ángeles, así como iconografía, etc., trabajan juntos para comprenderlos, así que aunque estos investigadores están centrados en un trabajo muy meticuloso y preciso también estudian los fenómenos sobrenaturales y aprenden, por ejemplo, a invocar a un ángel o cómo frenar su avance. Lo sobrenatural y la magia van juntos en realidad. No pasa todo el tiempo, pero forma parte del argumento.




martes, 20 de mayo de 2014

¿Fue san Antonio Abad un druida?

¿Fue san Antonio Abad un druida?

San Antonio Abad fue un monje del desierto fundador del movimiento eremítico. La figura de este hombre, que alcanzó los 105 años de edad, es un modelo a seguir para los cristianos. Pero su vida y sus atributos se mezclan con los de la deidad más luminosa del panteón celta, el dios Lugh. ¿Se trata de una casualidad? ¿Qué tipo de relación existe entre ellos?

por Osvaldo Carígi y Stefánia Tavanti
traducción: Helena R. Olmo
Revista Más Allá Nº260.
 

“Antonio Abad, ¿un druida disfrazado?". Esta pregunta da título a uno de los capítulos de la obra Atlas ilustrado de los celtas: una civilización europea (Susaeta), de Elena Pereivaldi. La autora, una experta medievalista y escritora de interesantes ensayos sobre el mundo celta, desarrolló su obra documentándose con una exquisitez casi maniática, aunque la coloreó con cierta dosis de pragmatismo e interpretaciones personales bien sustentadas en antecedentes históricos. A la luz de estas consideraciones surge la idea del Antonio druida, a nuestro parecer lo suficientemente sugerente como para entrevistar a la estudiosa milanesa. Queríamos indagar en los aspectos que inspiraron esta particular exégesis sobre el religioso, ciertamente intrigante, que al mismo tiempo desvelaron otros inquietantes aspectos de la vida de aquel a quien la tradición ha llamado El grande.
Queríamos que Pereivaldi nos desvelara si san Antonio, cuyo nombre significa "floreciente", fue realmente un druida o la escritora recogió una atractiva idea destinada a encandilar al lector.


-La figura de san Antonio se enmarca en un contexto iconográfico alineado con el momento en el que la Iglesia asumía deidades y ritos del mundo celta para hacerlos propios. En la página 180 de su libro, en el capítulo dedicado a san Antonio Abad, anuncia una sorprendente interpretación iconográfica, magistralmente ejemplificada en la pregunta "¿Un druida disfrazado?".
-Antonio nació en el pueblo de Comas, en el Alto Egipto, aproximadamente en el año 250. Su biografía es bien conocida y no presenta ningún vínculo con el mundo celta. Pero sorprende que toda su iconografía sí sea similar a la de los antiguos druidas: edad avanzada, barba larga, lenguas de fuego a los pies y la presencia de un cerdo que le acompaña. En las versiones más antiguas, era un jabalí, animal totérnico para los celtas, muy vinculado a los druidas.                                   
-Usted dice sentirse fascinada por la figura de este religioso por su ambivalencia...
-Era un cristiano, un eremita que combatió en vida los tormentos de la carne, aunque estaba lejos de compararse con lo que nos cuentan las tenebrosas hagiografías de algunos ascetas. Antonio peleó contra el Demonio, pero es una figura luminosa y deslumbrante. Posee todas las virtudes de un campeón del bien unidas a las características de una antigua divinidad pagana, portadora de luz.

 

ANIMAL TOTÉMICO
-Entre los atributos iconográficos de san Antonio ha mencionado las llamas y el cerdo. La imagen del niego está vinculada a la leyenda según la cual Antonio fue hasta el infierno para extraer las almas de los condenados de las garras del Demonio. El santo también es considerado el protector de los animales domésticos. ¿Aparece por eso en compañía de un cerdo? ¿Y por qué este animal?
-Para los celtas, el jabalí era un animal sagrado que representaba la autoridad espiritual. Vivía en el bosque y comía bellotas, frutos de los robles, también considerados sagrados. De sobra es conocido el vínculo entre los druidas y el bosque y el uso que hacían del muérdago que crece en los robles. Es normal que escogieran el jabalí como tótem, hasta el punto de hacerse llamar a sí mismos "grandes jabalíes blancos". El jabalí estaba consagrado al dios Lugh, que otorgaba a los hombres la luz, lo que le conecta con la sabiduría. La imagen de san Antonio con el jabalí es la interpretación cristiana del dios solar Lugh.
-¿Pero por qué el jabalí de la iconografía más antigua es sustituido por un cerdo?
-El jabalí era un animal sagrado por sus atributos salvajes, impetuoso y de aspecto hirsuto. Para los evangelizadores eran propiedades vinculadas al paganismo. Era más fácil convertirlo en un inofensivo cerdito, que, además, resultaba muy conveniente por el hecho biográfico de que Antonio había sido perseguido por el Demonio, que se le había aparecido en forma de cerdo. Es notable que incluso el artista Pisanello, que en 1445 lo pintó junto a san Jorge, decidiera hacerlo con el jabalí, demostrando cuan viva y arraigada estaba aún la presencia del verdadero tótem.
-Es curioso que, más allá de la iconografía y los ritos vinculados a las culturas precristianas, haya tantas celebraciones que caen en el mismo período por una razón que usted considera "una curiosa coincidencia que no puede ser casual".
-No es casual, más bien es el testimonio del gran sincretismo cultural que caracteriza al cristianismo primitivo. A los pueblos paganos que durante siglos o milenios habían adorado a sus dioses era muy difícil imponerles otras figuras y otros ritos. Por eso la Iglesia optó por solapar las figuras existentes a las de su culto, como sucedió con Lugh y san Antonio.
-¿La transfiguración de la iconografía celta de san Antonio Abad solo se debe a una manipulación por parte de la Iglesia?
-Si la Iglesia no hubiera encontrado una base sólida sobre la que trabajar, difícilmente habría sido posible su imposición sin infligir dolor. Cuando los predicadores trabajaron para sincretizar las figuras cristianas con las paganas lo hicieron para facilitar el proceso de cristianización.


SANTA BRÍGIDA Y BIRGIT
Sincretismo feérico

Al igual que ocurre con san Antonio Abad y el dios solar Lugh, santa Brígida no solo es la santa más conocida de Irlanda, también es uno de los más claros ejemplos de sincretismo entre una santa y una deidad celta, en este caso, Birgit.
"Absolutamente cierto -explica la escritora medievalista Elena Percivaldi- Y no es casual que la fiesta de quien fundó en el año 500 la abadía de Kildare se corresponda con la ceremonia del Imbolc a principios de febrero. Los celtas honraban a la diosa Birgit, una "sabia mujer" capaz de curar a hombres y animales durante el Imbolc Se despedía el invierno y se bendecía a los rebaños haciéndolos atravesar el humo de las hogueras para purificarlos. Los cristianos se dieron cuenta de que el 1 de febrero los irlandeses festejaban a santa Brígida. En la isla ambas figuras sagradas se habían sincretizado hasta tal punto que resultan indisociables. Sin ir más lejos, el monje Cogitosus -el primer biógrafo de santa Brígida- la presenta como un hada dotada de milagrosas capacidades para manejar las fuerzas de la Naturaleza, exactamente igual que la Birgit pagana".

 


EXTRAÑAS COINCIDENCIAS
-Siguiendo con este razonamiento, la identificación podría haber sido real y no solo iconográfica... ¿Fue entonces Antonio un druida?
-La identificación real no es posible, los datos biográficos excluyen esta hipótesis. Lo intrigante es el sincretismo iconográfico y mítico entre estas dos figuras y que Antonio asuma el aspecto de un druida. Quiero recordar que, además del cerdo/jabalí y del fuego, la campanilla que lleva consigo está presente en la simbología céltica: es el útero de la diosa Madre, de quien descendía Lugh, y representa la vida. ¿Curiosas coincidencias?
-¿Cómo era representado el dios Lugh?
-Aparece como un joven acompañado de un jabalí. En una mano lleva una lanza y está envuelto en una aureola luminosa, como impone su relación con la luz y el fuego o su propio nombre, que significa "el luminoso". Era honrado a primeros de agosto durante el festival del Lughnasa, en el transcurso del cual los celtas celebraban matrimonios y asambleas y se divertían con juegos. Es interesante que para los romanos Lugh fuera equivalente a Mercurio. De hecho, existe una inscripción galorromana dedicada a Mercurio/Moccus. Y mocáis, en gaélico, significa "cerdo".
-¿Por qué los restos mortales de Antonio fueron transportados a Francia, a la capilla de Saint Julien, en Arles?
-Es una turbulenta historia. Antonio falleció en su ermita en el monte Qolzoum, cerca del Mar Rojo, a la edad de 105 años. A pesar de que su fama de santidad se difundió rápidamente, el lugar exacto en el que recibió sepultura fue un misterio durante años. Parece que fue descubierto en el siglo VI, durante el imperio de Justiniano Los restos mortales fueron trasladados a Alejandría y luego a Constantinopla. Quien llevó sus reliquias a Francia fue Jocelin de Cháteau Neuf, cuando volvía de peregrinación de Tierra Santa. Las consignó a la villa de La Mota, actualmente Saint-Antoine-l'Abbaye, cerca de Viena. Allí, sobre el año 1095, a raíz de unas ceremonias votivas, se levantó la Orden de los Antonianos, fundada por el señor Gastón, después de que, supuestamente, el santo intercediera en la curación de su hijo, que padecía un herpes zóster. Asimismo, se construyó un hospital para atender a los aquejados de esta enfermedad. En 1491 las reliquias fueron trasladadas a la iglesia de los Santos Giuliano y Antonio, en Arles, y hace unas décadas recalaron en la iglesia de San Trófimo, también en Arles. El lugar no fue elegido al azar en la época celta había un santuario dedicado al dios Lugh. El círculo se cierra.
-Ha dicho que hacia 1095 un noble fundó en Viena la Orden de los Antonianos en agrade-cimiento por haber curado a su hijo de una enfermedad causada por el virus de la varicela que es conocida como "fuego de san Antonio". ¿Ya estaba consolidada la fama del santo como sanador de esta dolencia?
-No estamos seguros, parece que el de Viena es su primer "milagro". En 1089 una terrible epidemia de herpes zóster se cebó con Europa. Para promover la cruzada, el papa Urbano n ordenó que las sagradas reliquias de Antonio fueran expuestas públicamente. Miles de fieles oraron por su curación, entre ellos el noble Gastón. Al parecer, muchos hallaron alivio y la noticia de los poderes curativos de Antonio no tardó en difundirse. Fue entonces cuando la cultura popular rebautizó la enfermedad como "fuego de san Antonio".


EL MISTERIO DEL...
..17 de enero
Recordemos que el 17 de enero fue para el abad Bérenger Sauniére una fecha significativa, como lo sugieren inquietantes concomitancias... El 17 de enero de 1781 murió la Marquesa de Blanchefort, descendiente de Bertrand, cuarto gran maestre templario en 1100. Durante la extremaunción confesó a su canónigo algunos importantes secretos y le consignó cuatro extraños pergaminos que había escondido dentro de un pilar tras el altar mayor de la iglesia de Rennes-le-Cháteau (Francia). Muchos decenios después, Sauniére encontró estos documentos durante unos trabajos de restauración y el 17 de enero partió hacia París con la intención de descifrarlos. También un 17 de enero, esta vez del año 1917, Sauniére enfermó y murió cinco días más tarde.

 

LAS RELIQUIAS DE LA DISCORDIA
-En cuanto a la iglesia de San Trófimo, que alberga las reliquias de Antonio, ¿quién la eligió?
-El primer lugar de veneración fue escogido por un heredero del propio Jocelin de Cháteau Neuf, Guigues de Didier, quien mandó construir una iglesia cerca de Viena. Más tarde los benedictinos de Montmajour, a quienes fueron sometidos los antonianos en 1088, decidieron el traslado de las reliquias a Arles. La historia recuerda a un folletín cargado de mezquindad. Con la difusión del culto al santo, los antonianos y los benedictinos terminaron discutiendo por el reparto de las limosnas que generaban las reliquias. Al principio, los benedictinos solo se encargaban de vigilar los restos "a distancia". Pero cuando intuyeron el verdadero volumen del "negocio", cogieron los restos y los escondieron en Montmajour, cerca de Arles. Cuando en 1490 los benedictinos fueron sometidos a los antonianos, estos últimos recuperaron las reliquias y las trasladaron a Arles, a la iglesia de San Giuliano. Hasta aquí la historia conocida. Pero si nos remontamos mucho más en el pasado, descubrimos que Arles era un oppidum celta, llamado Arélate, que significa "ciudad entre dos estanques". No muy lejos, en Saint Remy-de-Provence, la antigua Glanum, había una fuente muy venerada. No es este el contexto para analizar cuan solemne era la presencia de agua para los celtas, baste decir que toda la zona era considerada sagrada. Sabemos que Lugh era la divinidad más venerada de la Galia y que los altares a él dedicados estaban por todas partes, empezando por Lughdunum, hoy Lyon, que albergaba el Gran Santuario de las Tres Galias. Un poco más alejado de Arles está Aigues-Mortes. Luis IX lo eligió como punto de partida para sus cruzados. No sé si todo esto puede ser considerado casual.
-La figura de san Antonio Abad parece jugar un papel fundamental en Rennes-le-Cháteau. Durante su viaje a París, el abad Bérenger Sauniére adquirió copias de algunas pinturas; una de ellas tiene por protagonista al propio eremita, La tentación de san Antonio, obra del artista David IV-niers. Además, Sauniére hizo colocar una estatua de Antonio en la iglesia de Rennes. ¿Cómo se explica este particular interés?

-Bérenger Sauniére era un hombre religioso y había estudiado la vida de los santos. Me inclino a pensar que, como francés, también conocía los atributos cristianos derivados del paganismo -como los que hemos visto en la figura de Antonio- heredados de Lugh. Con toda probabilidad, lo percibía como una especie de custodio del conocimiento, el único capaz de "iluminare", ya que poseía la virtud de la luz y el fuego. Su figura le obsesionaba. Tanto es así que mandó reproducir varios cuadros que representaban distintas escenas de su vida, muchas de las cuales están extraídas de las obras del pintor francés del siglo XVII David Teniers el Viejo. Pero lo más curioso es la presencia áe la estatua de Antonio junto a la de otros cuatro santos importantes, Germana, Rocco, Antonio de Padua y Lucas. Las iniciales de los nombres de los cinco santos forman la palabra GRAAL. ¿Se oculta el Santo Grial en las cercanías? Una última coincidencia: el 17 de enero (ver recuadro abajo), durante la fiesta de san Antonio Abad, a una determinada hora del día, el Sol atraviesa la vidriera e ilumina la estatua de Antonio. ¿Otra casualidad?

lunes, 19 de mayo de 2014

Enchiridion, el libro de magia más buscado.

Enchiridion,
El libro de magia más buscado.
Seguimos las pistas en busca del libro más mágico de todos los tiempos.

Afirman que es el libro más poderoso que ha existido sobre la faz de la Tierra. Atribuido al papa León III, de él se cuenta que -si se sabe cómo utilizarlo- puede lograr infinidad de beneficios para su poseedor, entre ellos, hacerse con el control del mundo. Pero ¿dónde se encuentra actualmente? ¿Quién lo tiene? Hemos seguido su rastro hasta nuestros días.

por Andrés Vázquez Mariscal
FUENTE: Revista española MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA, Nº 260.



Existe un libro fabuloso, escrito alrededor del año 800, que contiene entre sus páginas los medios para obtener dones insospechados. Se trata del Enchiridion Leonis Papae, el texto de magia más poderoso y más buscado de la historia. Este Líber singularis, atribuido a León III, centesimo Papa, fue desde su reaparición, en el siglo XVI, uno de los libros de conjuros más codiciados. Aunque se hicieron numerosas ediciones apócrifas entre los siglos XVIII y XIX, las anteriores son muy escasas. La dificultad para conseguirlas, desde la época de su aparición, se explica por la escasa existencia de ejemplares, ya de por sí extremadamente raros. Brunet, en su Manuel du libraire, da el título de una edición publicada en Roma en 1525 y que sería, por tanto, de las primeras. La Bibliographie instructive (1764) de Guillaume-Franfois Debure cita esta edición y añade: "Los ejemplares son escasos, no podemos describirlos, porque todavía no hemos visto ninguno". Ni Caillet (Manuel bibliographique des sciencespsychiques ou occultes, 1912), ni Dor-bon (Bibliotheca esotérica), ni Yves Plessis (Bibliographie francaise de la sorcelleñe, 1900) hacen mención a esta edición. Es igualmente misteriosa una edición de la traducción francesa de Francois de Taboet fechada en Lyon en 1579 y mencionada por Brunet, según Du Verdier (Les bibliothéques francaises, 1772-1773), de la cual no he podido localizar ejemplar alguno. La primera edición atestiguada con certeza es la de Lyon de 1584, cuyo texto, dice Debure, "es en latín, aunque el título del volumen esté en francés".





LOS REYES MEROVINGIOS
¿Tocados por los dioses?

Según la leyenda, la dinastía de los merovingios se remonta a los dioses. Aunque Meroveo aparece como origen de la estirpe, su procedencia se hunde en la oscuridad hasta los primeros años de la era cristiana. Sea cual sea la realidad histórica, lo cierto es que los sucesivos reyes merovingios, hasta llegar a Childerico III, estuvieron rodeados de un aura mágica que les atribuía poderes casi sobrenaturales. Se decía de ellos que conocían las ciencias arcanas y que practicaban las artes esotéricas. Se les llamaba "los reyes brujos", en virtud de algún poder misterioso que llevaban en la sangre. Presuntamente, eran clarividentes, capaces de curar enfermedades imponiendo las manos y, a veces, con solo tocar sus vestiduras bastaba para que los enfermos sanasen. De hecho, los reyes merovingios no eran considerados reyes en el estricto sentido de la palabra, sino que se les tenía por reyes-sacerdotes, encarnados directamente de la divinidad. Una característica curiosa de estos monarcas era que, al igual que Sansón, ostentaban una larga cabellera como símbolo de su poder. Tan en serio se tomaba esta cuestión del poder del pelo de los merovingios que cuando Childerico III fue depuesto y encarcelado en el año 754, el mismo Papa se preocupó personalmente de que se lo raparan.
Aparte de estas leyendas de magia y misterio, los reyes merovingios gozaron de un extraordinario poder que era asumido por sus descendientes como si se tratara de un derecho sagrado aceptado por todos. Durante los siglos posteriores, Roma se encargó de hacer desaparecer de los libros de Historia todo rastro de la sangre merovingia y dedicó su esfuerzo a ennoblecer la de sus sucesores mediante la creación del rito de la unción que le otorgaba, en nombre de Jesucristo, la condición de sagrada. En el 754, el usurpador Pipino III fue ungido oficialmente en Ponthion, pero, a pesar de los esfuerzos del Papa, Pipino siempre consideró que ostentaba un título ilegítimo que no le correspondía y su sentido de culpabilidad le llevó, para superar sus temores, a casarse precipitadamente con una princesa merovingia, al igual que haría años más tarde su hijo Carlomagno.


El célebre coleccionista y ocultista Stanislas de Guai'ta poseía dos ediciones, que, aunque publicadas ambas en Mayenza en 1633, "difieren completamente en todos sus aspectos: texto, figuras, impresión, que en esta es en dos colores, rojo y negro, mientras que la otra está enteramente impresa en negro" (catálogo de venta Guana. París, Dorbon, 1899). La Biblioteca Nacional de Francia posee un ejemplar de una de estas dos. Estas ediciones de Mayenza, las primeras en francés, aparentemente ofrecen una versión primitiva del texto antes de que este se "popularizara" en los siglos XVIII y XIX e introducen numerosas variantes: ciertas oraciones relativas a la guerra, por ejemplo, fueron sustituidas por otras relacionadas con la protección de los rebaños o la curación de los animales.


LIBROS PROHIBIDOS
Robert Darnton. una de las mayores autoridades en el estudio de la Europa del siglo XVIII y profesor de Historia en la Universidad de Princeton (EE.UU.), identificó una serie de libros prohibidos en tiempos de Luis XV y Luis XVI que fueron confiscados en Francia entre 1749 y 1781. Posteriormente, estos libros fueron incautados durante la toma de la Bastilla y Darnton asegura que existen entre ellos al menos cuatro ejemplares de la edición de 1633 del Enchiridion Leonis Papae. Durante meses he recorrido infinidad de lugares en busca de alguna edición más antigua. He visitado bibliotecas, consultado en monasterios y a los libreros más acreditados de Europa, en un intento por encontrar algo parecido a un códice iluminado, con tapas de madera forradas de piel de vacuno y engarzadas con gemas, similar a otros de su época, como los Evangelios de Dragón o los escritos de san Agustín De la doctrine chrétienne. Este códice (libro manuscrito anterior a la invención de la imprenta) sin duda estaría realizado en pergamino, material procedente de la piel de animales, que sustituyó al papiro y que a partir del siglo IV era ya de uso común. El escriba, que habría preparado su propia tinta a base de una mezcla de ácido gálico, sulfato ferroso y goma arábiga, utilizaría su calamus, una pluma de caña hábilmente cortada y afilada, para garabatear preciosas letras carolingias y consumar una obra digna del regalo de un papa a un emperador. Siempre y cuando, claro está, se encuentre en un aceptable estado de conservación; que no haya estado sometido a humedades y cubierto de moho -lo que habría originado un ataque de hongos y bacterias que estarían destruyéndolo-, que sus hojas no estén adheridas entre sí o hayan sufrido quemaduras, que sus tapas no estén carcomidas y sus gemas expoliadas, que no haya sido pasto de los ratones, etc. Empeño utópico el mío. Por el momento, me he tenido que conformar con una copia di-gitalizada de la citada edición de Maguncia (1633), aunque no desisto de encontrar una versión más antigua. En esta edición, con comentarios en francés y una carta de introducción -posiblemente del editor-, todas las oraciones están escritas en latín, lo que nos anima a pensar que pueda tratarse de las auténticas.



UNA OBRA MUY CODICIADA
El original de este libro -que, como decimos, reaparece a principios del siglo XVI en ediciones apócrifas- fue codiciado por todos los poderosos de la época, empezando por los templarios, siguiendo con Carlos V y terminando con Napoleón. He intentado rastrear su paradero a lo largo de los siglos, algo casi imposible dada la escasa documentación existente sobre él por razones obvias; sin embargo, entre la historia y la leyenda he conseguido reconstruir el camino que habría podido seguir hasta fechas recientes. Sostengo la hipótesis de que el Enchiridion pudo estar incluido en una Bibliotheca abscondita que se ocultó de la Inquisición en tiempos de Felipe II. La historia del Enchiridion comienza el día de la natividad de Nuestro Señor Jesucristo del año 800, en la iglesia de San Pedro de Roma, cuando el papa León III, mientras celebraba la tercera misa de Navidad, se levantó, tomó una corona entre sus manos y la colocó sobre la cabeza del rey de los francos, exclamando en voz alta para que todos pudieran oírle: "¡Carolo, augusto, a Deo corónalo, magno et pacifico imperatorí, vita e victoria!" (¡A Carlos, augusto, emperador magno y pacificador coronado por Dios, vida y victoria!). A continuación hizo una profunda genuflexión ante el nuevo emperador mientras los asistentes aclamaban con fervor y entusiasmo a Carlomagno.
Aquellos años, denominados Edad de las Tinieblas, fueron oscurecidos premeditadamente por una Iglesia cuyo monopolio del saber -principalmente de la escritura- no ha permitido que tengamos vestigios fehacientes para reconstruir esta parte de la historia. Pero sabemos que en este acto el Papa le hizo a Carlomagno un obsequio, un don precioso que supuestamente le permitiría igualar, e incluso superar, las virtudes de los reyes merovingios (ver recuadro junto a estas líneas). Se trataba de un libro que recopilaba toda la sabiduría


MISIVA DEL PAPA A CARLOMAGNO
Un regalo prodigioso

"Sire,
Si creéis firmemente en las oraciones que os remito y las recitáis con devoción, vuestra influencia alcanzará las más altas cumbres de la espiritualidad y vuestro poder sobre la Tierra será ilimitado. Os recomiendo eficazmente la primera de las oraciones. Si la recitáis con gran fervor y al propio tiempo la lleváis escrita sobre vuestro corazón, puedo garantizaros que, sea en la guerra, sea en el mar, o donde quiera que os hallareis, ninguno de vuestros enemigos os vencerá. Seréis, pues, invencible, y os veréis siempre libre de toda suerte de adversidades, de lazos y de asechanzas. En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo + Amén".



de las artes ocultas de la época. Un libro de salmos y oraciones que incluía los caracteres cabalísticos y los nombres de los espíritus a los cuales invocar para lograr todas las cosas creadas y el dominio de las increadas o espirituales, y cuya llave eran los pantáculos más misteriosos de la Cabala. Para tal fin, el papa León III utilizó los conocimientos del sabio y erudito hebreo Flegetanis, descendiente directo del rey Salomón y que, según Wolfram von Eschenbach, autor de Parzival, fue quien confió el secreto del Santo Grial a Kyot de Provenza.



UN EXTRAÑO Y PODEROSO REGALO
El raro y preciado ejemplar, redactado personalmente por León III y complementado con los pantáculos de Salomón, necesarios para el mejor entendimiento de los misterios más ocultos de la Cabala, fue entregado por el Papa a Carlomagno tras su coronación (ver recuadro en la pág. 54). El contenido de este presente de tan gran virtud recogía la existencia de una tradición secreta sobre el conocimiento de los misterios de la Naturaleza, reservada en exclusiva a los soberanos pontífices y a los dueños temporales del mundo. El conocimiento de ciertos y determinados signos, clavículas o pantáculos, manifestaba esos misterios de una forma jeroglífica al alcance solo de los iniciados. El soberano propietario de este libro, sabiendo valerse de él, debía convertirse en dueño del mundo. Carlomagno, desde aquel día, se transformó en el verdadero príncipe de los encantamientos y los hechizos y su reinado fue un rayo de luz entre la barbarie de la Edad Media, de una grandeza tal que -por el singular boato y las brillantes pompas- recordaba a la de Salomón. Hasta los pájaros le hablaban para conducir por buen camino sus tropas hacia la batalla. A la muerte de Carlomagno, Eginardo, monje e historiador que habitaba en la Corte junto con su maestro Alcuino de York, hizo desaparecer el original del preciado libro. Después escribió la Vita Caroli Magni, el mejor relato existente sobre la vida del emperador, y los Annales francorum, correspondientes a los años 74 la 829.
Está contrastado que el original del Enchi-ridion no fue legado por Carlomagno a sus descendientes. Desapareció temporalmente del alcance de persona alguna enterrado por Eginardo en algún oscuro rincón de la gran biblioteca del monasterio de la isla de Rei-chenau (Alemania), a la que se retiró. De ello quedó constancia en el catálogo realizado por el bibliotecario Reginbert alrededor del año 830, en el que se enumeran cerca de 500 obras repartidas en 256 volúmenes, y confirmado a su vez por Walahfrid Strabo, abad y escritor, que se convirtió con posterioridad en tutor de Carlos el Calvo.


ORACIONES CONTRA LA ADVERSIDAD
Protección contra el mal

El ejemplar del Enchiridion conservado en la Biblioteca Nacional de Francia, impreso en Moguntiae (Maguncia) en MDCXXXII, contiene, entre otras, las siguientes oraciones contra las adversidades del mundo: Arcum conteret, & confringet arma, & scuta comburet igni. Vacate & videte, quonia ego sum Dominas, exaltabor in gentibus, & exaltabor in térra. Amen.
Monstra te esse matrem, sumat per te preces qu¡ pro nobis natus, tulit esse tuus. Amen.
Cum appropinquant super nocentes, ut edant carnes meas, qui tribulant me inimici mei, ipsi infirmati sunt, & ceciderunt.

Según la tradición, deben recitarse en latín cada mañana al salir de casa, y llevarse junto al corazón, grabado en pergamino virgen con tinta áurea el pantáculo que reproducimos sobre estas lineas.



ARTES MÁGICAS
La pista se pierde hasta el inicio del papado de Silvestre II, justo finales del siglo X. Bautizado como Gerberto de Aurillac, había nacido en Auvernia (Francia) alrededor del año 940. Educado en el monasterio de Aurillac, se desplazó a España, donde estudió Matemáticas y Ciencias Naturales, concretamente en Toledo, ciudad de la que salían los libros de astrología y filosofía oriental traducidos por mozárabes y judíos. Se cuenta que, en aquel tiempo, Ger-berlo aprendió de los maestros árabes -a los que frecuentó en Sevilla y Córdoba- el arte de la necromancia o evocación de los muertos, la interpretación del canto y el vuelo de las aves y la Medicina. Adquirió con ello una gran sabiduría, tanto de las ciencias sagradas como de las profanas, que muchos de sus contemporáneos consideraron producto de un presunto pacto con el Diablo, lo que le dio fama de mago omnipotente. Siendo partícipe de la existencia de un libro de conjuros de extraordinario poder depositado en el monasterio de Reichenau, se hizo prontamente con él. Según relatan Alberico de Trois y Guillermo de Malmesbury, con la ayuda de tan preciado volumen realizó cosas maravillosas, entre ellas una cabeza de plata que hablaba y revelaba el porvenir y, guiado por la sombra de la mano de una estatua, descubrió en Roma un palacio subterráneo de mármoles y oro, repleto de incalculables riquezas.
Silvestre II elevó el papado a cumbres inusitadas en las que no sería fácil mantenerse; sin embargo, la leyenda medieval le otorgó la capacidad de crear cercos mágicos, filtros amorosos, carros movidos por la fuerza del Diablo, la evocación de los demonios, naves encantadas, capas que hacían invisibles a quienes las portaban y un largo etcétera. Las artes mágicas que le fueron atribuidas y que le ayudaron a conseguir las más altas cotas de poder e innumerables riquezas se debieron a la efectividad de las oraciones y conjuros del libro de León III.
En cualquier caso, algo que excede el entendimiento humano ocurre cuando el poseedor del Enchirídion sobrepasa los límites de la Naturaleza. Este fue el caso de Silvestre II, quien, temeroso de condenarse por toda
la eternidad, resolvió, pocos días antes de su muerte, restituir el Enchirídion al lugar en el que había permanecido escondido durante doscientos años. Quedó constancia de esta decisión en una carta fechada el 3 de mayo del año 1003, cinco días antes de su muerte, dirigida a Hermannus Contractas, o Germán el Cojo, monje erudito, historiador, matemático y astrónomo. En dicha carta ordenaba que el libro quedase por siempre fuera de la vista de los hombres en el monasterio de Reichenau.



TINTA ÁUREA
Así se prepara

1 g de limadura de oro, bronce y cobre, a partes iguales.
10 g de azúcar piedra.
10 g de goma arábiga.
10 g de anilina roja.
2 g de anilina amarilla.
100 g de espíritu de vino.
500 g de agua clara de rio.

El primer sábado de mes se tomará en el río un litro de agua antes de la salida del Sol, procurando llegar a casa antes de que este aparezca por Oriente. Se pondrán en una vasija de barro las limaduras, el espíritu y las anilinas. Y en otra el azúcar, la goma y el agua. Tras revolver bien, se dejarán las vasijas en un lugar donde reciban los rayos del Sol y se retirarán por la tarde a una habitación oscura antes de que este se oculte. En la mañana del domingo, al rayar el alba, se mezclará el contenido de las dos vasijas y se pondrá a la lumbre antes de que el Sol aparezca por el horizonte procurando que los rayos caigan de lleno sobre la vasija para que la tinta reciba sus dones maravillosos. Se tendrá cociendo a fuego lento durante media hora, revolviéndola de cuando en cuando y recitando al mismo tiempo una plegaria.


MISIÓN FALLIDA
Tenemos que avanzar hasta enero de 1521, nada más iniciarse las sesiones de la Dieta de Worms, cuando Guillaume de Croy, señor de Chiévres, recibió el encargo de Carlos V de localizar el libro. El rey, encendido admirador de las gestas de Carlomagno, pretendiendo emularle, ansiaba la posesión del mismo. Chiévres, basándose en las disposiciones testamentarias de Carlomagno y provisto de plenos poderes, se lanzó en su búsqueda siguiendo la ruta de los diversos monasterios constituidos por Eginardo, comenzando por el de Saint-Gall y finalizando en Reichenau. Tenía instrucciones de actuar por la fuerza si encontraba algún tipo de oposición y no paró en mientes. El abad de Reichenau confesó que Eber-hard von Worms, uno de sus antecesores en el cargo, había entregado, en 1272, el auténtico Enchiridion a los templarios (la Orden se había establecido en la zona en 1268 y gozaba ya para esas fechas de un inmenso poder). A partir de ese momento el libro no habría sido visto de nuevo. Las leyendas atribuían a sus nuevos poseedores la capacidad y el conocimiento necesarios para la correcta interpretación de los pantáculos, dada su larga experiencia en Tierra Santa. Y cuando en 1314, Felipe IV de Francia, en estrecha coordinación con el papa Clemente V, decidió acabar definitivamente con los templarios mandando a la hoguera a su Gran Maestre, Jacques de Molay, y a Geoffroi de Charnay, preceptor de Normandía, todos los bienes de la Orden ya habían sido incautados por la Inquisición. Así que Guillaume de Chiévres decidió regresar a Worms para informar a Carlos V del resultado fallido de su misión y de que el Enchiridion posiblemente se encontrara en la Biblioteca Vaticana. El 6 de mayo de 1527, el Ejército imperial, a las órdenes de Carlos de Montpensier, Condestable de Borbón, procedió al asalto y saqueo de Roma, como represalia contra el papa Clemente VII, aliado de Francisco I, rey de Francia, en la Liga de Cognac. Antes del asalto, Carlos de Borbón encargó una misión muy especial al capitán español Julio del Castillo. Junto con un grupo elegido de lansquenetes debía impedir que la Biblioteca Vaticana fuera destruida. Les acompañó don Fernando Marín, abad de Santa María la Real de Nájera, que durante los tres primeros días del asalto permaneció encerrado dentro de la biblioteca. Ante las dificultades de Del Castillo para mantenerla a salvo, el Príncipe de Orange, sucesor del Condestable de Borbón, muerto en el asalto, se sintió obligado a intervenir y ordenó, con el fin de preservarla del saqueo, establecer en ella su residencia y cuartel general. Sin embargo, pocos días después, la biblioteca fundada por Sixto IV fue abandonada a las turbas de saqueadores, que destruyeron gran parte de los libros allí conservados durante siglos. Tanta fue la destrucción, que Erasmo de Rotterdam clamaba que había sido un acto de barbarie digno de los escitas.

Sobre estas líneas, quema de templarlos en Francia. Abajo, en el sentido de las agujas del reloj, Guillaume de Croy, el Condestable de Borbón, Clemente Vil y Erasmo de Rotterdam.




CARTA DE RESPUESTA DE CARLOMAGNO
Un dirigente agradecido

Conservada en los archivos vaticanos, es una prueba histórica de la existencia del Enchiridion. Este es el texto integro de la carta:

"Carlomagno, por la gracia de Dios, emperador felicísimo de los galos y de Germania, da gracias amplísimas por la eficacia del pequeño libro dado en regalo por el Santísimo Señor León Papa Pontífice Máximo. Sumo Obispo de los Obispos, más debo a su Santidad por el libro que ha ocho meses nos enviasteis, y por el modo que al imperio y a mí nos exaltó. Es asombroso, en efecto, que mediante este libro he experimentado que todas las fuerzas naturales son superadas. Como que la muerte huye, desaparecen los enemigos; se inmovilizan los conjurados contra mi; los venenos no dañan, los cuchillos, los entes; en una palabra diré, que los truenos, las tempestades, los granizos y todo lo que por su naturaleza es nocivo, ante la presencia del libro se debilitan. Por esto mandé escribirlo en caracteres de oro, siempre lo llevo conmigo, lo leo cuando es oportuno, con la reverencia conveniente, según la recomendación que me hizo su Santidad. Además, impar es mi gratitud por vuestro ministerio; el único para mi insuperable, en cuanto a lo demás, a vos consagraré mi imperio perpetuamente. Que viváis muchos años, con el honor del que sois digno, con bienes espirituales y dones temporales".



ESPÍAS EN EL VATICANO
¿Qué se buscaba en la Biblioteca Vaticana y, sobre todo, por encargo de quién? Resulta meridianamente claro que el abad de Nájera, posterior embajador plenipotenciario de Carlos V en las negociaciones para la rendición del Pontífice, no pudo localizar en la Biblioteca Vaticana lo que buscaba, ya que dentro de las exigencias presentadas a Clemente VII se encontraba la entrega del Enchirídion de León. III.
Existe una copiosa colección de cartas dirigidas por el emperador al abad que ponen de relieve la importancia de las misiones encargadas a este inquietante personaje. Se conserva una misiva en la que Carlos V muestra su impaciencia por el retraso en recibir noticias sobre las gestiones realizadas para averiguar el destino de un libro, durante la estancia del abad en Roma.

"Mucho holgaríamos que hubiésedes hallado lo que buscabais, y que ansimismo hubiésedes recogido y quemado lo que dello se había impreso [...]y de que en todo caso hiciésedes retirar de ahí a los dos frailes de quien escribís, pues su estada no puede ser ya de ningún fruto".

La carta está fechada en Granada, el 7 de diciembre de 1526, y fue enviada junto con otra dirigida al virrey de Napóles, mandando que las rentas de la Basilicata se reservaran para el sostén de las fortalezas de Rosellón y Cerdeña. Desconozco a qué se debe la referencia del emperador sobre los dos frailes, pero posiblemente fueran espías suyos dentro del Vaticano.
Estoy convencido, por todo ello, de que la participación del abad de Nájera en los hechos narrados durante el saco de Roma no fue circunstancial, sino que respondía a una acción premeditada para localizar el Enchirídion en la Biblioteca Vaticana, donde posiblemente se sospechara que se hallaba tras la incautación de los bienes de los templarios. Esta hipótesis estaría reforzada, como decimos, por el co-dicilo incluido en las capitulaciones del papa Clemente VII, firmadas ante el abad de Nájera, en las que el Pontífice accede a entregar el libro santo que su antecesor, León III, había regalado a Carlomagno. El contenido de este codicilo fue enviado a Carlos V por mediación de Lorenzo de Gorrevod, flamenco nacido en Saboya, gobernador de Bresse y mayordomo del emperador. La donación se pospuso hasta que Carlos V fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico el 24 de febrero de 1530. Se cumplía con ello el mismo episodio que realizara León III con Carlomagno y se daba por concluida una larga etapa: Europa volvía a tener un nuevo emperador.
El uso que Carlos V diera al Enchirídion no es posible determinarlo, pero, si nos atenemos a su contenido, no resulta difícil suponer que utilizó sus poderes para consolidar el imperio. La interpretación correcta de las claves, representadas en los pantáculos, se presume por cuanto Carlos V mantuvo siempre una estrecha relación con el entramado de banqueros judíos de la época. Cualquiera de ellos pudo facilitarle los medios para obtener la ayuda de expertos cabalistas, capaces de entrar en comunicación directa con poderes invisibles y ejercitar su dominio sobre los demonios, la Naturaleza, las enfermedades, etc. Su interés por la utilización de métodos esotéricos de hermenéutica fue transmitido a su hijo Felipe II, quien conservó el libro en la biblioteca del Monasterio de El Escorial (Madrid).
Poco antes de la muerte de este último rey, el libro se habría ocultado del alcance de la Inquisición, junto con otros textos prohibidos, en esa Bibliotheca abscondita de la que hablábamos al principio. Las indicaciones que, para localizarla, dejaron los autores de este ocultamiento, el llamado Círculo de El Escorial, al que pertenecían Benito Arias Montano, Juan de Herrera y fray José de Sigüenza, entre otros, quedaron reflejadas en las enigmáticas pinturas que adornan la bóveda de la Biblioteca de El Escorial.

La interpretación correcta de dichas claves está recogida en mi libro Las claves ocultas del Monasterio de El Escorial (Editorial Creación) y, si realmente fuera posible encontrar el Enchiridion Leonis Papae después de 1.200 años de existencia, estaríamos frente a uno de los hallazgos más importantes de los últimos tiempos. De ser cierta la leyenda sobre el poder del libro, su posesión se convertiría en un verdadero conflicto, aunque es muy posible que los conocimientos para el uso correcto del mismo hayan desaparecido o se encuentren en manos de unos pocos iniciados.