lunes, 29 de noviembre de 2010

Ocultismo Medieval II: Ramón Llull, el doctor iluminado



Ocultismo Medieval



II PARTE:


Ramón Llull, el doctor iluminado





El último refugio templario



En 1208 nacía en Montpellier Jaime, hijo de Pedro II de Aragón y de Mana de Montpellier, el cual pasaría a la historia como Jaime I el Conquistador Heredó la corona de Aragón a los cinco años, aunque su tío Sancho actuó como regente hasta 1218. Educado en Monzón por los templarios, cuando apenas contaba 18 años tomó las riendas del poden En este entorno apareció en escena un hombre singular: Ramón Llull...


Ramón Llull


El doctor iluminado
FUENTE: Revista española ENIGMAS Nº 165 (visita www.AKASICO.com).



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Por aquel entonces, mientras que la nobleza aragonesa era partidaria de atacar Valencia, Jaime prefirió seguir elconsejo de Pere Martell, contramaestre de galeras, que le propuso en 1227 la conquista de Mallorca. Aquello le ofrecía la oportunidad de acaudillar a la nobleza catalana, que le animaba a convertirse en el primer rey en tomar territorio de ultramar.
Así fue como el proyecto fue aprobado por las Cortes de Barcelona en 1228. El mes de
septiembre de 1229, parte del puerto de Salou, en Tarragona, una flota compuesta por 155 barcos y numerosas embarcaciones menores, con 15.000 hombres y 1.500 caballos. El desembarco se efectúa en Santa Ponsa. Lacapital, Madina Mayürqua, la actual Palma, cae en el mes de diciembre de ese año, pero la resistencia musulmana en las montañas dura hasta 1231. Una vez conquistada la isla, Jaime I reparte el territorio entre los nobles tal y como se indica en el Llibre del Repartiment.



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Ramón Amat Llull y su esposa Elisabet d'Erill, fueron una de esas familias nobles de Barcelona que habían contribuido económicamente a la conquista, recibiendo a cambio propiedades en el monte Randa, Son Llull, cerca de Palma, y lacasa donde nace nuestro protagonista: Ramón Llull. Conocido también como Raimundo Lulio en castellano, Raimundus o Raymundus Lullus en latín -o incluso como Raymond Lully en la tradición anglosajona-, vivió desde muy joven en un ambiente cortesano, llevando una vida despreocupada, dedicándose a la poesía amorosa trovadoresca. En 1257 se casó con Blanca de Picany, con la que tuvo dos hijos: Doménech y Magdalena. Con el tiempo, llegó a convertirse en senescal del futuro rey Jaime II de Mallorca. Una vida disoluta, incluidas infidelidades y amoríos, que se ve recogida en el relato autobiográfico Vida coeténia.
La vida de Llull no escapa, al igual que la de otros hombres ilustres, a todo tipo de especulaciones, teorías, así comodefensores y detractores de su persona, añadiéndose a todo ello los inevitables episodios míticos. Algunos de estospasajes ya forman parte de determinadas biografías.
Uno de estos episodios más conocidos y comentados es el referente al de la genovesa Ambrosia de Castello, a quien persiguió prendado por su extraordinaria belleza. Su irrupción a caballo en una iglesia para depositar a los pies de su amada un madrigal se convirtió en el más destacado, debido a sus consecuencias, pues Ambrosia aceptó recibirlo en sus aposentos, y no precisamente para acceder a los ímpetus del joven sino para mostrarle uno de sus senos carcomido por un cáncer. Llull retrocedió horrorizado y en sus oídos quedaron grabadas las palabras de la dama: "Míralos bien Raimundo, contempla la fealdad de este cuerpo que ha conquistado tu afecto. ¿No harías mejorconsagrando ese mismo amor a Jesucristo?".
Cuenta la tradición que el joven se retiró a meditar creyendo que la lírica trovadoresca podría calmar su desazón, pero la poesía no logró serenar sus emociones. Así transcurrieron siete días en el monte Randa, tiempo en el que se le apareció una cruz que rechazó. Pero aún tuvo que experimentar por tres veces la visión de Cristo para comprender definitivamente cuál debía ser su vocación.
En el lugar donde hoy se encuentra el santuario de Nuestra Señora de Cura, se halla la supuesta cueva elegida por Llull para este retiro de 1273, otro episodio de su vida sobre el que resulta imposible dilucidar lo que tiene de real y de simbólico. Terminando una de sus meditaciones alzó su mirada hacia el árbol que le daba sombra y vio en sus hojas las letras ordenadas que compondrían su obra capital, el Ars Magna. Durante algunos meses volvió a tener otras visiones que acabarían otorgándole el título de "Doctor Iluminado".
Siendo cortesano y poeta, Ramón Llull sabía perfectamente el poder de la palabra y que las técnicas literarias eran útiles para facilitar la reflexión. Si la espada no servía como argumento religioso, también llegó a la conclusión de que la lírica de las palabras podía encerrar interpretaciones distintas y levantar sospechas, malentendidos y prejuicios sobre lo dicho o lo escrito. Eso le llevaría años más tarde a emplear la razón de la lógica para combinar ideas.


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• A la vera de Miramar 

A partir de este momento Llull está convencido de que la conversión de los infieles debe efectuarse con losargumentos de la razón. Sabe bien que los fundamentalismos existentes en las tres religiones monoteístas niegan que con la razón se alcancen verdades fundamentales, pues éstas sólo se consiguen con la fe. Sin rechazar dichos postulados en su totalidad, insiste en que esas verdades son alcanzables a través de la lógica y la razón. Ello recuerda el gnosticismo e incluso el primitivo cristianismo. Sus conocimientos del sufismo y de la cabala judía son elementos que le permiten adaptarlos a su obra mística, sus componentes filosóficos y su amor y pasión por la creencia en Dios.
Entre 1274 y 1275 viaja a Montpellier, donde su obra es revisada y aprobada según testimonio de la Vita. Ramón solicitaría del entonces infante Jaume la creación de un monasterio para la preparación de misioneros. Miramar, que éste es su nombre, es inaugurado en 1276. Allí acuden 13 frailes franciscanos, número simbólico referido a Jesucristo y a los 12 apóstoles. Después, pretendió crear otras escuelas de traductores y de misioneros por toda la cristiandad.
De nuevo en Montpellier el año 1287, la ciudad verá nacer otras dos obras: la Ars Inventiva y el Ars Amatoria. Buena parte de dicho trabajo encierra conceptos de corte oriental. Impenitente viajero, decide desplazarse a Túnez para predicar su Arte convencido de la infalibilidad de su método obtenido según él por revelación divina. Pero no lo conseguiría ni en este viaje ni en otros dos posteriores.
Si nos remontamos a los años 1147 y 1149, según una crónica del obispo Otto de Freising, existían unas curiosas y extrañas epístolas cuyo autor era un enigmático personaje llamado Preste Juan. Pero esas misivas cobraron unafuerza inusitada entre los años 1165 y 1177. En esa agitada Edad Media, dichas cartas levantaron gran revuelo entre reyes europeos y el Vaticano. Cabe la posibilidad de que Llull estuviera informado de su existencia, pues según algunos, en 1301 cuando viajó a Chipre y Armenia, se entrevistó con el que sería el último Gran Maestre de los templarios, Jacques de Molay, y con Enrique II, rey de los Santos Lugares, para solicitarle permiso para marchar en busca del misterioso reino del Preste Juan. No obtuvo nada de lo que pedía, pero su carácter indomable le impidió rendirse.


• Llull y el Temple

La caída de San Juan de Acre y la pérdida de Tierra Santa en 1291 constituyó un duro golpe para la cristiandad. El espíritu de las cruzadas y el heroísmo en nombre de Dios habían casi desaparecido de las mentes y los corazones.Ahora, los reyes estaban más preocupados por doblegar el feudalismo y concentrar los poderes para constituir los primeros estados nacionales. Era necesario encontrar unos culpables a quien señalar, y si además podían requisar sus fortunas y llenar con ello las arcas reales, mejor que mejor.
Hasta el año 1307, las fabulaciones, acusaciones y envidias en contra de la Orden del Temple van en aumento.Corrían extraños rumores sobre no menos extrañas ceremonias y ritos iniciá-ticos aprendidos en Tierra Santa debido a sus contactos con sectas musulmanas. Felipe el Hermoso, rey de Francia, endeudado con la Orden en más de cien mil libras para gastos cortesanos decidió, con la complicidad del papa Clemente V, acabar con el Temple.
A comienzos de este siglo XIV, Llull aparece en escena. Escribe una misiva al papa Nicolás IV cuyo contenido audaz propone la fusión de las tres Órdenes de monjes guerreros, podría recuperar Tierra Santa. Anteriormente, a mediados del siglo XIII, dicha propuesta ya la había efectuado Federico II sin resultado alguno. Caso de alcanzar esa alianzaentre templarios, hospitalarios y teutónicos, la nueva Orden pasaría a llamarse "Orden del Espíritu Santo". Llull insiste en su proyecto y decide entrevistarse con Jaime II de Aragón en 1305. Ha preparado para dicho rey un trabajo titulado Líber de Fine, que el rey remitirá a Clemente V.
Temeroso de lo que se avecina con la conspiración del rey de Francia, el Papa cursa otra misiva dirigida a los grandes maestres de las tres Órdenes en la que sugiere seguir los sabios consejos de Llull. Pero pasan los meses sin respuesta alguna. Cuando Jacques de Molay decide contestar correctamente la misiva papal, su contenido es contrario y negativo para Llull. La suerte está echada para el Temple y De Molay y sus dignatarios son quemados en una pequeña isla del Sena, en París, cerca de Nótre Dame, llamada De los Judíos.


• ¿Llull un alquimista?

Una de las controversias que todavía perduran acerca del pensador es si se interesó por la alquimia y si llegó a practicarla. Existen como mínimo una treintena de obras alquímicas atribuidas a Llull en las que aparecen signos y letras cabalísticos y que Sabunde quiso eliminar con el deseo de desvincular cualquier lazo entre la cabala hebraica y sus más notorias semejanzas con el Ars Combinatoria.
Muy en la línea de Llull, Ramón o Raymond de Sabunde pensaba que el hombre debía regresara la iglesia primitiva. Profesor en la Universidad de Toulouse desde 1434 hasta 1436, su idea principal era conciliar la razón con la fe por medio de la contemplación de la naturaleza, oponiéndose claramente a la creencia generalizada de entonces sobre que razón y fe, filosofía y religión, eran irreconciliables. A pesar de que no cabe la menor duda de que Llull conoció la cabala y usó su metodología, los tiempos no aconsejaban que un miembro de la Iglesia se interesara por conceptos y estudios foráneos. Sabunde intentó con ello alejar de toda sospecha a Llull, a quien admiraba.
Existe otro Ramón Llull, creado con mucha habilidad por algunos autores anónimos de los siglos XIV y XV, que supuestamente redactó obras sobre la piedra filosofal y que fabricó oro alquí-mico. Entramos de lleno en el mito y la leyenda que se ha erigido en torno al doctor iluminado. ¿Qué creer? Una inmensa mayoría aboga por la negación alquímica, como la especialista Michela Pereira, actual profesora de filosofía medieval en la Universidad de Siena. Esta investigadora ha separado los textos propios del Corpus seudo Juliano de aquellos que se incluyeron de forma ocasional y los que deben ser definitivamente excluidos. Pero si nuestro deseo es conocer el origen de todo ello, tendremos que remitirnos al lulismo de donde partió. Según Lenglet de Fresnoy -rosacruz-, nuestro personaje aportó innovaciones a la alquimia como el llamado "pelícano", un recipiente para la destilación, y un "sello hermético" comocerramiento de recipientes en los que se cuece el compuesto filosofal.
Todavía hoy circulan entre los coleccionistas unas monedas acuñadas, según se cuenta, con oro obtenido por Llull en la Torre de Londres cuando en 1312 viajó a Gran Bretaña, pues por aquel entonces, nuestro místico defendía la idea de una nueva cruzada y fue a la búsqueda de financiación. El monarca inglés y el escocés se negaron alegando falta de medios. Llull prometió facilitarles la suma necesaria encerrándose en un laboratorio hermético. Al cabo de unos días, "obtuvo" el oro necesario para acuñar unas monedas conocidas como los "Nobles de la rosa". Lenglet añade que una vez examinadas, éstas poseen un oro mucho más perfecto que el de los Jacobos y otras monedas antiguas. Incluso llevan una curiosa inscripción: "De igual forma que Jesús había pasado inadvertido por entre los fariseos, así el oro alquímico pasa inadvertido para vosotros". La existencia de dichas monedas es irrefutable, así como la presencia del beato en Inglaterra. Todo lo demás está envuelto por la leyenda.

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• Llull y América

La relación del beato con América fue otra de las sorpresas que me llevé cuando el doctor Sevilla me comentó que en el libro de Quaestiones, Quo-tilibetales per artem demostrativam seu inventivam solubiles, escrito en 1287, la Cuestión número 154 posee un párrafo sumamente sorprendente con respecto a otro continente al otro lado del "mar grande". Dicho párrafo fue resaltado por Doña Emilia Pardo Bazán en la conferencia que pronunció en el Ateneo de Madrid a propósito del cuarto centenario del Descubrimiento: "Raimundo Lulio, en la Cuestión 154, al proponer la dificultad del flujo y reflujo en el mar de Inglaterra, el doctor iluminado, nunca más iluminado que en tal momento, la resuelve con las siguientes palabras: "Toda la principal causa del flujo y reflujo del Mar Grande, o de Inglaterra, es el arco del agua del mar, que en el Poniente estriba en una tierra opuesta a las costas de Inglaterra, Francia, y España y toda la confinante de África, en las que ven los ojos el flujo y reflujo de las aguas, porque el arco que forma el agua como cuerpo esférico es preciso que tenga estribos opuestos en que se afiance, pues de otro modo no pudiera sostenerse; y por consiguiente, así como esta parte en nuestro continente, que vemos y conocemos, en la parte opuesta del poniente estriba en otro continente que no vemos ni conocemos desde acá, pero por la verdadera filosofía que conoce y observa por los sentidos la esfericidad del agua y su medio flujo y reflujo, que necesariamente pide las opuestas vallas, que contengan el agua tan movediza, y sean pedestales de su arco, infiere que necesariamente en la parte que es occidental hay continente en que tope el agua movida, así como topa en nuestra parte respectivamente oriental".
Los escritos de Ramón Llull llegaron a los diferentes monasterios franciscanos y sus ¡deas, es decir, el lulismo, estuvieron presentes en el momento crucial del descubrimiento del
nuevo mundo.Tenemos que situarnos en el año 1485 y en la ciudad de Lisboa cuando Colón había fracasado en su intento de pedir ayuda al rey Juan II de Portugal para conquistar nuevas tierras. Fue entonces cuando junto a su hijo Diego, Colón emprendió viaje por mar hacia Andalucía, donde había oído decir que los Reyes Católicos se encontraban persiguiendo la conquista de Granada.
En realidad fueron los franciscanos quienes consiguieron de los Reyes Católicos la ayuda que Colón precisaba. En la provincia de Huelva y cercano al histórico puerto de Palos, donde desembarcaron, Colón y su hijo fueron atendidos en el monasterio franciscano de la Rábida. Fueron los frailes Antonio de Marchena y Juan Pérez, confesores y consejeros de Isabel la Católica, los que consiguieron las naves y tripulaciones de los monarcas para Colón.
Sabemos que fue un 12 de octubre de 1492 cuando fue descubierta la primera isla del Caribe, y con ello el comienzo del Descubrimiento. Si esto era ya de por sí trascendental, la chispa se prendió en 1494 en el segundo viaje, concretamente en la isla La Española -la actual Haití y República Dominicana-.

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En este viaje fueron 17 naves con 1.500 hombres, aplicándose el modelo misionero del monasterio de Míramar y el ideario de Llull. Lamentablemente, Colón empezó a poner en marcha la venta de esclavos. Dos hombres con vocación de ermitaños, el catalán Bernal de Boil -o Buil-, que abandonó la isla precipitadamente para denunciarlo a los reyes, y el cardenal y arzobispo de Toledo, Francisco Jiménez de Cisneros, hombre fuerte de la corte y Mista convencido, mostraron su firme oposición. Cisneros, enterado por Buil, no pudo consentir el maltrato y la venta de los indios. Ello se tradujo en el Codicilo del Testamento de Isabel la Católica, que redactó un mes y medio antes de morir. La clave se encuentra en el ítem número 11, fragmento que dice así: "...pongan mucha diligengia, e non consientan nin den lugar que los yn-
diosvecinos e moradores de las dichas Yndias e Terra Firme, ganadas e por ganar, regiban agraurio alguno en supersonas ni bienesmas manden que sean bien e justamente tratados". El Mismo y sus seguidores acababan de salvar a los indios de la América hispana y portuguesa del exterminio. Ese famoso Codicilo fue la levadura de la protección de los indios occidentales. Desgraciadamente no ocurrió lo mismo en Estados Unidos y Canadá donde fueron exterminados los pueblos autóctonos, como también sucedió en el cono sur, después de la independencia de las repúblicas hispanoamericanas. Hay que reconocer que Llull tuvo total influencia en los primeros misioneros españoles en defensa de las tribus autóctonas. Años más tarde, todo ello no sería más que un recuerdo con la llegada de Pizarro o Hernán Cortés entre otros, y la historia volvió a repetirse con la aparición de la figura del no menos controvertido Bartolomé de las Casas, que enarboló la bandera de la defensa de los indígenas.

Llull el "informático"

Estuve en Miramar acompañado por el doctor José María Sevilla Marcos, director de dicho centro. Mientras recorríamos sus estancias, me acompañó hasta una pequeña pieza en la que se exponían reportajes y obras dedicadas al personaje. Allí estaban unos gráficos que había diseñado Llull, diagramas lógicos que eran punto de partida y base de un sistema impresionante que su autor denominó "Arte". Se trata de una lógica matemática que le hacía acreedor de ser el primer pensador en desarrollar una matemática parademostrar su ideario. Combinaciones determinadas de letras con conceptos facilitarían el trabajo de pensar para alcanzar una clara comprensión sobre grandes verdades. Esas mismas verdades combinadas entre sí, aunque de otra manera, permitirían otras comprensiones, y así sucesivamente. Para Llull, Dios puede ser contemplado, respecto a sí mismo, como un principio creador sin ser iniciado -Dios Padre-. Se trata de un principio que inicia y a su vez es iniciado -El Hijo-.
Y finalmente, un principio que es iniciado pero que no inicia -Espíritu Santo-.
Así compuso Llull un alfabeto de 9 letras -de la B a la K, saltándose la J para evitar confusiones con la I de los manuscritos-. Ello explicaría a judíos y musulmanes que Dios, acto puro, no puede permanecer inactivo y que, en su bondad, no puede permanecer encerrado en sí mismo y por tanto intrascendente. Siendo trascendente, crea el Cosmos, y al trascender hacia dentro de sí, generó desde la eternidad la Trinidad
Divina. El diagrama está compuesto por 9 cámaras colocadas de forma circular que se codifican.
Los conceptos filosófico-didácticos vendrían formados en tríadas, como hacían antaño pitagóricos, celtas y otras culturas. Utilizó similitudes en las declinaciones del lenguaje en las raíces semíticas -es decir, las lenguas hebrea y árabe-, que declinan los nombres en acción. Por ejemplo, los derivados del concepto del amor son: el que ama, el amado, y la relación entre ambos, el amor, que traducido a palabras creadas por Llull fueron "amativo". "amable" -el que recibe- y el "amor" entre ambos. Esta tridimensionalidad de cada uno de estos principios activos, constituye lo que denominó "correlativos". 


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Ocultismo Medieval III: El último refugio templario



Ocultismo Medieval





Ramón Llull, el doctor iluminado



III PARTE:


El último refugio templario



Cuando el 13 de octubre de 1307 el rey francés Felipe IV decidió asestar el golpe definitivo al Temple, no podía imaginar que sus intenciones eran conocidas por los maestres de la Orden, ya que sus "servicios secretos" habían interceptado las órdenes regias, en las que se indicaba ese día como fecha en que debería actuarse conjuntamente en toda Francia, arrestando a maestres y caballeros templarios.


El último refugio templario


El secreto de Tomar
FUENTE: Revista española ENIGMAS Nº 166 (visita www.AKASICO.com).



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El rey francés no podía hacer frente a la inmensa deuda contraída con la Orden de los Templarios, sobre todo a raíz del rescate que tuvo que satisfacer su abuelo, el rey Luis IX -San Luis-, a las huestes sarracenas, tras ser hecho prisionero en Egipto durante la sexta cruzada.

El 12 de octubre -un día antes del arresto del Gran Maestre-, Jacques De Molay asiste al funeral de la cuñada del rey Felipe IV, Catherine de Courtenay, formando parte de la comitiva que transportaría el féretro de quien fue la esposa de Carlos de Valois. Tras los saludos entre el astuto rey francés y el Gran Maestre templario, nadie podía sospechar cuáles eran los planes de Felipe IV...
En la mañana del 13 de octubre, De Molay y otros tres maestres de la Orden fueron arrestados por los soldados del rey, acusados de herejía, haciendo de este modo caso omiso a las recomendaciones del papa Clemente V -un títereimpuesto por el rey-.
Clemente V -francés, de nombre Bernat de Got- había dado instrucciones a Felipe IV de no efectuar acción alguna contra los templarios, mientras él mismo no se encontrara en condiciones de hacerlo -en aquel momento sufría un cáncer de píloro-. Pero esta situación de enfermedad del Papa le era propicia al rey francés, ya que podría juzgar directamente de herejía a los caballeros templarios, sin necesidad de esperar el beneplácito papal, quien, por otro lado, nunca se opuso abiertamente a la detención de los maestres, pese a que éstos dependiesen jerárquicamente de él.
El Gran Maestre, Jacques De Molay, junto con otros caballeros y maestres, permanecieron encarcelados durante siete años, siendo objeto de todo tipo de acusaciones y torturas, con el fin de que confesasen su culpabilidad como herejes. El 18 de marzo del 1314 fueron condenados a morir en la hoguera.
Sin embargo, la disolución de la Orden del Temple, llevaba a cabo por Clemente V a través de un decreto apostólico, mediante la bula Vox Clamantis, del 22 de marzo de 1312, no iba a suponer el final de la misma.


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• El Pergamino de Chinon


Es en Portugal, en concreto en el pueblecito de Tomar, donde los templarios iban a tener el último de sus refugios. Pero antes de pasar a tratar este asunto, cabe señalar la existencia de un documento que ha permanecido oculto a ojos profanos del Vaticano durante casi 700 años. Nos estamos refiriendo al Pergamino de Chinon.
Este documento fue manuscrito por el mismísimo Clemente V, durante el periodo comprendido entre el 17 y el 20 de agosto de 1308. En el mismo se puede leer cómo el propio Papa absuelve de todos los cargos al gran Maestre de la Orden, Jacques De Molay, así como a otros miembros de la misma, indicando que los líderes templarios debían ser reintegrados a la comunión -ya que fueron excomulgados-.
Quedaba claro, pues, que la disolución del Temple obedecía únicamente a los intereses del monarca francés, obsesionado por apropiarse de todos sus bienes, acogiéndose a una corrupta ley que le permitiría cancelar las deudas contraídas con todos aquellos miembros de la Orden que fuesen declarados herejes.
Como era de esperar, tras los interrogatorios por parte de la Santa Inquisición, gran parte de los caballeros templarios murieron a causa de las torturas sufridas, y los que consiguieron sobrevivir lo hicieron gracias a confesarse integrantes de la Orden, e inculparse de los hechos que los inquisidores les imputaban.
Los monjes guerreros que consiguieron escapar de la Inquisición y del acoso del rey francés, lo hicieron integrándose en otras órdenes de otros países como España, Finlandia o Portugal. En España, pasarían a formar parte de la nueva Orden de Montesa, creada a tal efecto por el rey Jaime II, de la Corona de Aragón. En Finlandia, pasarían a llamarse Orden de San Andrés y en Portugal vendrían a reconvertirse en la Orden de Cristo.
Es en Portugal, y en concreto en la ciudad de Tomar, atravesada por el río Nabáo, y situada en el centro del país, a unos 100 km al noreste de Lisboa, y a otro centenar de la frontera con España, donde los caballeros templarios iban a adquirir una importancia capital. Desde 1159,Tomar pasó a formar parte de los bienes de la Orden del Temple, gracias a la cesión que hizo del lugar a la misma el rey luso Alfonso I.
El monarca les cedió el castillo de Ceres. En el 1160, el Gran Maestre de la Orden, Gualdim País, había ordenado construir el castillo de Tomar, lugar emblemático que posteriormente va a adquirir una capital importancia, así como la parte del convento conocido como La Charola, una especie de templo circular, cuyo estilo es influenciado por losmodelos religiosos y arquitectónicos de Jerusalén en la época de las cruzadas, imitando especialmente al Templo de la Roca de la Ciudad Santa.
Cuando en el año 1312 la Orden del Temple es suprimida y dos años después Jacques de Molay es condenado a morir en la hoguera, el rey Don Dinis de Portugal procedió a reconvertir el Temple en la Orden de Cristo. Concretamente, en Tomar se llevaría a cabo una de las mayores y más espectaculares construcciones templarías. Posteriormente se fueron realizando transformaciones que abarcarían hasta finales del siglo XVII.
El nuevo convento del Santo Cristo no iba a tratarse de un templo más de factura templaría, y sus actividades tampoco estarían completamente dedicadas a la contemplación. Fue a través del con-vento-fortaleza de Cristo desde el que se iniciaron las mayores expediciones a América. Prueba de todo ello fueron las cruces de Cristo con que se adornaron las velas de las tres carabelas que llevó Colón hasta el Nuevo Mundo. Nada era casual.
La visita al convento-fortaleza del Santo Cristo resultaba, pues, imprescindible para mis investigaciones, y así, decidí adentrarme en sus más recónditas dependencias y en sus pasadizos "secretos". La mala fortuna, o quizás la intencionada situación en la que se encontraban algunos de los espacios que mayor interés me ofrecían, hizo que me resultara imposible acceder a ellos.
Sótanos inundados de agua en el convento del Santo Cristo, cuyo acceso está prohibido al público... ¿ocultaban alguna entrada secreta cuyo contenido puede resultar embarazoso? Pese a todas las dificultades que se presentaban, pude conseguir hacer algunas fotografías del interior de dichas estancias que se encontraban inundadas y en total oscuridad.
Durante los siglos que van del XIII al XVI iba a construirse en Tomar, si no la más importante de las iglesias templarías del lugar, sí la que sería la matriz de todas las de la época del descubrimiento, siendo considerada como nullius diócesis, es decir, con jurisdicción propia e independiente. Esta iglesia sería la de Santa María dos Oliváis -Santa María de los Olivares-, donde las evidencias encontradas iban a proporcionar una información muy valiosa sobre las creencias y doctrinas de los caballeros templarios.


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• La simbología oculta


Al penetrar en dicha iglesia lo primero que asaltó mi curiosidad fue observar cómo la entrada a la misma se encontraba por debajo del nivel del suelo: en concreto había que descender ocho escalones. Algo totalmente inusual para un templo cristiano. Pero ese número no iba a encontrarse únicamente en el acceso a la iglesia, sino que también lo hallamos en las ocho columnas octogonales que contiene la nave central del templo. Por si esto fuera poco, el número ocho aparecía en varias losas o lápidas existentes en el suelo de la iglesia, pero en esta ocasión en sentido transversal, es decir, conformando el símbolo del infinito, °°. Como es lógico, esta cifra tenía mucho que ver con las creencias o doctrinas de los caballeros templarios; pero esto no terminaba aquí.
Al observar con atención las diferentes figuras que aparecían en el templo, mi sorpresa se fue incrementando. Enprimer lugar, no podía pasar desapercibida la estrella de Salomón -de cinco puntas- que puede verse encima del altar mayor, la misma forma elegida por Leonardo Da Vinci para dibujar al famoso hombre de Vitruvio. ¿Una extraña casualidad o realmente simbolizaba algo mucho más esotérico...?
Como era de imaginar, nada obedecía a la casualidad y así, al conversar con el encargado de la vigilancia y custodia del lugar -Sr. Antonio Rebelo-, éste me indicó otras tantas evidencias y extrañas casualidades existentes en aquel templo.
Así, por ejemplo, me mostró el cuadro titulado Pentecostés, en el que aparece el Espíritu Santo descendiendo sobre ¡dieciséis apóstoles!, mientras que aparecen 17 lenguas de fuego sobre las cabezas de cada uno de ellos. ¿Dónde está el apóstol número 17? ¿Acaso aún no ha nacido y se encuentra en el vientre de su madre? Asimismo, aparecen varias mujeres, entre las que cabe destacar la posiblemente preferencia por María Magdalena.
Pero si esto ya de por sí parecía extraño, resulta que los pies del apóstol representado en primer termino, y que posiblemente sea San Pedro, sólo muestran cuatro dedos, mientras que en la mano tiene seis. ¿Qué está queriendo decir el autor del retablo...? Sin embargo, el misterio no ha hecho más que empezar... En una de las capillas adyacentes podemos encontrar una extraña figura: se trata de Santa Ana -la madre de María, madre de Jesús-, quien lleva en brazos a la Virgen María y ésta a su vez al niño Jesús. Pero sigamos con los misterios; en otra capilla anexa encontramos una loseta o mosaico que a simple vista no parece ser más que un dibujo de adorno, pero al contemplarlo a cierta distancia, aparece perfectamente dibujada la cruz templaría.


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Por si las cosas no estuvieran ya lo suficientemente retorcidas, nos encontramos con una serie de puertas paralelas o en serie, que comunican entre sí a todas las capillas del lado derecho del templo. Pues bien, cuando el observador se coloca en un extremo de dichas puertas de acceso, lo que ve al final de las mismas es nada menos que el reflejo de su propia imagen, como si se tratase de una especie de puerta adi-mensionat ¿Qué conocimientos nos están legando los caballeros templarios a través de estas evidencias?
Ya para terminar, como no podía ser de otra manera, en la capilla donde se halla la tumba de Gualdim Pais, encontramos una esfinge de María Magdalena en actitud de custodiar o velar por el descanso del Gran Maestre. ¿Otra casualidad? Es de sobra conocida la advocación que sentían los caballeros templarios por la figura de María Magdalena. De hecho, en todos los templos y construcciones realizadas por el Temple su figura siempre ocupaba un lugar preferente. ¿Volvemos a creer en las casualidades?

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Pero por si acaso se llegase a pensar que con lo anteriormente señalado se terminan los hechos enigmáticos en la Iglesia de Santa María dos Olivares, habrá que recordar que en un tiempo pasado fue lugar de paso en el camino que iva desde Portugal a Santiago de Compostela, tal como atestigua la concha o vieira de peregrino que se puede observar en el friso de la puerta del campanario -tal y como nos enseñó Antonio Rebelo-.
Aunque si de hechos pasados desconcertantes se trata, tampoco deberemos pasar por alto la gran necrópolis que se acaba de descubrir y que abarca el espacio que va desde el pórtico de la iglesia hasta la torre sineira -campanario-, y que con más de mil esqueletos humanos es una de las mayores necrópolis de toda la Península Ibérica, siendo destinada a realizar las funciones de camposanto desde el siglo XIII al XVII.
Después de visitar la Iglesia de Santa María dos Oliváis y comprobar in sito todas las informaciones que habían llamado mi atención, así como la inexcusable visita realizada al castillo-convento del Santo Cristo, tenía claro que aquel viaje hecho expresamente desde Barcelona hasta Tomar había valido sin duda la pena. Aunque todavía sus paredes guardan numerosos secretos por desvelar.


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La muerte del Temple 



El 18 de marzo del 1314. tras proclamar la inocencia de la Orden, así como haber sido sometido a torturas para intentar arrancarle la confesión que deseaban los esbirros reales, Jacques de Molny fue quemado vivo en la hoguera junto al Maestre Geoffroy de Charney. en un islote existente en el río Sena. Se dice que Felipe IV mandó quemarlos con troncos de madera que aún estaban verdes, con el propósito de que tardasen aún más tiempo en morir quemados. Otra leyenda afirma que, antes de fallecer, Jacques De Molay maldijo al monarca galo y al papa Clemente -responsables de la eliminación de la Orden- a presentarse ante Dios para ser juzgados en el plazo de menos de 40 días para el caso del papa Clemente V y de menos de un año para el rey Felipe IV. 


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LA MALDICION DE LOS TEMPLARIOS



Fuese cierta o no la maldición anteriormente señalada, la verdad es que el pontífice Clemente V moriría en la noche del 19 de abril del 1314 -32 días después que Jacques De Molay-, a causa de unas terribles diarreas, posiblemente a consecuencia del cáncer de píloro que padecía. Por si fuera poco, durante el velatorio del cadáver, debido al fuerte olor nauseabundo que éste despedía, fue abandonado por sus sirvientes, dejándolo solo y desnudo durante toda la noche, sin poder evitar que una vela cayese sobre el catafalco, provocando la casi total calcinación del 
cuerpo. Al rey Felipe IV el hermoso la maldición lanzada desde la hoguera por el líder de los templarios tampoco iba a pasarle de largo. Efectivamente, tal y como había profetizado Jacques de Molay, el 29 de septiembre de 1314 -195 días después-, como consecuencia de un golpe recibido en la cabeza con la rama de un árbol que le hizo caer de su caballo, moriría a causa de las graves heridas sufridas. El fuerte y nauseabundo olor que desprendían sus llagas impedía que fuera posible acercarse hasta su lecho de muerte sin sentir repugnancia. 


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