miércoles, 4 de enero de 2017

Libros Misteriosos


¿QUÉ ESCONDEN SUS PÁGINAS?


La palabra escrita siempre ha sido un elemento extremadamente poderoso. Y más si se trata de textos unidos a lo misterioso, a lo esotérico o a las más RARAS MALDICIONES, porque algunos de ellos, al parecer, han llevado a sus poseedores hasta la locura o, incluso, hasta la muerte. Aunque LA LISTA DE ESTOS LIBROS PROSCRITOS ES AMPLIA Y COMPLEJA, a continuación vamos a detallar algunos de los que más interés han despertado entre bibliófilos eruditos o simplemente curiosos de lo extraño.


por Blanca Ramos Jarque
Revista Española Más Allá Nº 333, Noviembre 2016.

La curiosidad del hombre ha sido siempre más atrevida y fuerte que el miedo a ser perseguido, por ejemplo, por tener en su poder algunos textos clandestinos y peligrosos. Intrigas, muertes y saberes ilimitados se han reunido en las páginas de libros que encierran distintos misterios, muchos de ellos todavía sin resolver. Algunos de estos especiales textos han desaparecido para siempre y otros son auténticos mitos o casi leyendas. Incluso, los expertos han dudado hasta de la existencia inicial de alguno de ellos, pero ¿qué ocultan realmente estos libros?

EL PRIMER LIBRO MALDITO
El título de primer libro maldito lo ostenta el llamado Libro de Thot. Se trata del papiro, según distintas fuentes, más antiguo de la Humanidad y en el que se habrían contenido todos los secretos del mundo. 
Este otorgaba un poder ilimitado a todo aquel que lo tuviera en sus manos y era una recopilación de todos los saberes que se referían a la medicina, a la filosofía y a la magia. En el Antiguo Egipto se le atribuyeron ya toda serie de males y desgracias y, aunque fue copiado en secreto en numerosas ocasiones a lo largo de los siglos, estos ejemplares fueron desapareciendo sin remedio, uno tras otro.
El autor de esta mágica obra es el propio dios de la sabiduría, Thot, que tenía autoridad sobre todos los demás dioses. El considerado también como el inventor de la escritura es representado con cuerpo humano, pero con cabeza de ibis y con una pluma de caña y una paleta con tinta en las manos. Los griegos lo identificaron con el dios Hermes y, en algunos casos, también con el fundador de la alquimia.
Elementos todos que acrecientan todavía más su leyenda. El papiro de Turis, que fue descifrado y publicado en 1868 en París, es el texto que recoge la primera alusión a este misterioso libro. En él se cuenta una especie de conspiración contra el faraón en la que habrían participado los principales consejeros del reino y que buscaba acabar con su poder a través de pócimas y una especie de figurillas de cera que reproducían sus rasgos fielmente. Cuando se descubrió la trama, seis damas de la Corte y 40 funcionarios implicados fueron condenados a muerte y ejecutados.
Aquí es cuando un ejemplar del Libro de Thot, portador de estos saberes, se quema por primera vez. La segunda referencia que tenemos de este peligroso papiro son textos que lo colocan en manos de Kanuas, hijo de Ramsés II, quien decía tener en su poder el original y no una copia. Los contenidos más asombrosos de este libro y que maravillaron al faraón eran tales como el control de la tierra, los océanos y los cuerpos celestes, poder mirar al sol cara a cara, comunicarse con los animales o, incluso, poder resucitar a los muertos. Kanuas, asustado por la importancia de tanto saber, decidió deshacerse de él, por lo que vuelve a desaparecer. Una tercera mención a su existencia se encuentra en la llamada Estela Metternich. Este bloque de piedra verde oscuro totalmente tallado – fechada en el reinado de Nectanebo II (360-343 a.C.)– fue descubierto en 1828 en Alejandría, durante las excavaciones en un antiguo monasterio franciscano y debe su nombre al príncipe Klemens Metternich, canciller de Austria, a quien se la presentó el vicerrey de Egipto Muhammad Ali Pasha. En esta estela protectora que actualmente se puede ver en el Metropolitan Museum de Nueva York, el propio Thot explica que hizo quemar su temido libro y que expulsó al demonio Set y a los siete señores del mal.
El Corpus Hermeticum, una colección de 24 textos sagrados escritos en lengua griega entre principios del siglo I a.C. y finales del II d.C. que contienen las principales teorías 
creencias herméticas, también hace referencias al Libro de Thot, pero sin especificaciones exactas sobre su localización. Igualmente, son varias las teorías que afirman que las barajas del tarot parecen estar íntimamente relacionadas con este libro. En algunos famosos textos como La Historia de la magia, de Jean-Baptiste Pitois, conocido como Paul Christian, en 1876, se explica que estas cartas ocultan el auténtico conocimiento escondido en el Libro de Thot.

UN ENIGMA DE LA CRIPTOLOGÍA
Sin duda, el Manuscrito Voynich –así se llama el segundo libro de nuestra lista– fascina hasta a los más escépticos. Esto es porque, no en vano, se trata del único manuscrito de origen medieval que no ha conseguido ser descifrado hasta este momento. Las teorías son muchas y variopintas: un sistema de comunicación único para encontrar un supuesto tesoro, un manual para un envenenador, un recetario para alcanzar la eterna juventud...
En realidad, parece ser una especie de libro científico compuesto por más de 200 páginas, divididas en cinco secciones (una sucesión de hierbas y platas, astronomía, biología, mapas y algo parecido a un recetario). Está lleno de ilustraciones inquietantes a base de combinaciones en las que se describen, por ejemplo, plantas exóticas o pequeños personajes femeninos. Fue escrito por un autor anónimo en un idioma incomprensible y mediante un alfabeto hasta el momento no identificado. Actualmente, se conserva en la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Yale (EE.UU.). Representa una mezcla perfecta.


Sobre su datación, y tras una ardua polémica sobre si este pergamino era realmente una falsificación, en 2009, el laboratorio de la Universidad de Arizona y el Instituto McCrone de Investigación de Chicago realizaron el estudio del carbono-14. Esta prueba, con 95% de fiabilidad, disipó las dudas sobre el origen del manuscrito, cuya fecha de realización se estableció finalmente entre 1404 y 1438.
Pero la historia conocida del Voynich comienza de la mano de John Dee (1527-1608/9), matemático, astrólogo,ocultista y famoso navegante británico entusiasmado por el mundo de la alquimia, la adivinación y la hermética, además de coleccionista de escritos extraños; y de John Dudley (1501-1553), duque de Northumberland, quien encontró en una pequeña abadía del Condado de Essex un manuscrito realmente único. Un papiro que regaló a su amigo Dee en el que aparecía un texto único y que, según se explicaba en su prólogo, era una copia de un original realizada por Roger Bacon (1214-1294), filósofo, científico y teólogo escolástico inglés que desarrolló un trabajo muy relevante en su época. A partir de aquí, son muchos los expertos que trataron de descifrar sus secretos sin ningún éxito.
En 1586, Dee se lo regala al emperador Rodolfo I. Entre 1612 y 1622, pasa por las manos de Jacobus Horciky de Tepenecz y por el alquimista Georgius Barschius. El jesuita Atanasio Kircher, especializado en criptología, y con el que contacta Barschius, también intenta descifrar el texto en varias ocasiones sin conseguir ningún resultado.
Hacia 1680, la historia del manuscrito se pierde para reaparecer en 1912. En esta fecha es cuando Wilfred Voynich, librero de antiguo y coleccionista, lo compra en el colegio jesuita de Modragone, en Italia, junto con otros 30 documentos más. Es a partir de 1915 cuando el misterioso manuscrito recibe su actual nombre, al exponerse por primera vez en Chicago.
Adolph Cyrus Roidingereht también está ligado a la historia de este texto, ya que afirmó tener una especie de guía de traducción de un código lingüístico que le había legado uno de los antepasados de Bacon.  Tampoco consiguió ningún resultado concluyente. Muchos criptógrafos especializados en descifrados durante la II Guerra Mundial, de nacionalidad estadounidense y británica, realizaron igualmente estudios infructuosos. Solo en 2014, un profesor y lingüista de la Universidad de Bedfordshire en el Reino Unido, llamado Stephen Bax, arrojó algo de luz al problema, al establecer un método basado en comparación de vocablos y palabras con los de otros textos medievales escritos en árabe y otras lenguas. Así, llegó a identificar alguna palabra, nombres de algunas plantas, por ejemplo. Este concluyó que podría tratarse de alguna antigua lengua creada en Asia u Oriente Medio.
Finalmente, y sin muchas más conclusiones, se ha conocido que la universidad de Yale ha otorgado a la editorial española Siloé, con sede en Burgos, el permiso para clonar el extraño escrito en septiembre de 2006. Quizá sea un nuevo punto de partida para futuros estudios. Hasta ahora, el misterio sigue sin resolverse.


GRIMORIOS: MAGIA Y SOMBRAS
Según la Real Academia Española, un grimorio es un libro de fórmulas mágicas usado por antiguos hechiceros. Este tipo de obras, también llamadas textos de nigromancia, generalmente datadas entre el siglo XIII y el siglo XVIII y con unos conocimientos muy especiales, encierran en sus páginas secretos que han sido perseguidos durante muchos años por los más variados personajes.
Correspondencias astrológicas, listas de ángeles y demonios, fórmulas para realizar aquelarres y encantamientos, diversas instrucciones para conseguir talismanes de todo tipo o mezclas con distintos medicamentos para lograr la curación de enfermedades son algunos de los temas que contenían. Muchos de ellos tienen su origen en ciertos saberes de magia oriental y árabe anteriores.
No cabe duda de que el libro más codiciado y buscado de este grupo de libros misteriosos es el conocido con el nombre de Grimorio de San Cipriano o Ciprianillo, de forma popular. Los deseos por conseguir esta obra y desentrañar todo su saber han llevado a algunos de los osados perseguidores, según la tradición, a caer en la locura, a enfermar gravemente o la más absoluta de las ruinas.



San Cipriano de Antioquía –no San Cipriano, obispo de Cartago, como en alguna ocasión se ha atribuido por error– es el autor de este libro especial. El padre jesuita Pedro de Ribadeneyra (1526-1611), biógrafo, escritor e historiador de la Iglesia, recoge en los dos exitosos volúmenes de su Flos Sanctorum o Libro de la vida de los santos, editados en Madrid en 1599 y 1611, una biografía de este particular personaje. Vivió en el siglo III y nació en Antioquía, entre Siria y Arabia. También se explica que sus padres poseían fortuna y eran idólatras, por lo que iniciaron a su hijo en el culto de los falsos dioses. Era un gran lector, y Grecia, Egipto o la India fueron algunos de los países que visitó recogiendo saberes de lo más variados.
Cuando Cipriano de Antioquía llegó a la treintena, se convirtió al cristianismo, influido por la obra de Antipo, entonces  obispo de Antioquía, y por un suceso muy especial. Aglaide era un joven que se había enamorado de una muchacha
llamada Justina y pretendía casarse con ella, si bien esta le rechazaba una y otra vez, pues quería consagrar su vida a Cristo. Entonces, decidió pedirle ayuda a Cipriano, que intentó mediante varios conjuros que la chica acepte, pero sin conseguirlo. Cipriano invocó a Lucifer para preguntarle la causa de su falta de éxito y este le respondió que el dios de los cristianos es el señor de todo lo creado, incluido él, y que nada podía hacer contra aquellos que hiciesen la señal de la cruz. Después de esto, Cipriano renegó del diablo y se convirtió, aunque no sin antes recoger en un libro todo el conocimiento mágico que había atesorado durante su vida. En este texto se encuentran prácticas mágicas, conjuros y oraciones.



Justina y el propio Cipriano se dedicaron a partir de ese momento a la oración y a la predicación hasta que fueron decapitados, tras salir ilesos de unas tinas de pez ardiendo  con las que el juez Eutolmo les quiso martirizar. Sus reliquias se encuentran en la actualidad repartidas entre Roma, León y Toulouse. Es uno de los libros mágicos más buscados desde su creación.
El segundo de la lista de grimorios a estudiar (o quizá a evitar) es el conocido como Grimorio del Papa Honorio. Uno de los libros encuadrado en el apartado de magia negra que más controversias ha despertado en la Historia. Las fuentes y los escritores católicos difieren sobre la autoría de este polémico libro, puesto que no reconocen que sea el papa Honorio III el encargado de su redacción. Este Papa, cuyo nombre era Cencio Savelli, nació en Roma en fecha desconocida y murió en esta misma ciudad en 1227. En 1216 fue elegido Pontífice y, aunque tenía una edad avanzada, su pontificado fue de enorme actividad. Siguiendo la labor de su predecesor en el cargo, Inocencio III, quiso recuperar Tierra Santa –su objetivo principal fue la realización de la quinta cruzada decretada en el cuarto Concilio de Letrán– y la completa reforma de la Iglesia. Ciertamente, este texto constituye
una obra tan elaborada que solo parece haber podido ser escrita por una persona que manejara a la perfección los parámetros de la liturgia cristiana, así que el perfil del Papa coincide plenamente con ello, y refuerza la teoría de que este sea su autor. En realidad, esta obra es tan controvertida y especial porque reúne un notable número de fórmulas y plegarias sacadas de ritos cristianos, pero empleadas para invocar a demonios y criaturas tales. Incluye además, por ejemplo, el momento adecuado, incluso las horas en concreto, para invocar a un demonio, tablas astrológicas y talismanes asociados a cada acción. Este grimorio también ha sido confundido en muchas ocasiones, ya que existen otras obras esotéricas que se titulan de la misma forma, pero cuyo desarrollo y contenido nada tiene que ver con este. Este tipo de textos aparecieron en el siglo XIX, y muchos de ellos no eran más que señuelos para engañar a los compradores que buscaban copias de la obra original. Y, aunque la enumeración podría ser muy larga, el tercer y último libro elegido entre estas obras señaladas es La gallina negra (La poule noire, en francés, o la Black Pullet, en inglés). Se trata de uno de los grimorios más recientes, pues su redacción está fechada a finales del siglo XVIII. Según la tradición, su autor fue un oficial francés que sirvió en la campaña desarrollada para la ocupación napoleónica de Egipto. La obra empieza con una especie de relato que cuenta como un soldado fue emboscado con su ejército por un grupo de beduinos y quedando él como único superviviente. Se ocultó entonces en la región de Giza, donde un anciano turco le enseña la existencia de una cámara secreta bajo las pirámides y así aprende los secretos de la gran biblioteca de Ptolomeo. Este texto se encarga después de recoger los secretos del ocultismo, describiendo los poderes de anillos y talismanes a través de diversas fórmulas. Y llega a hablar hasta de vampiros. El apartado que hace referencia a estos seres es el más extraño de todos los que contiene, incluso explica cómo desarrollar un ritual de invocación. Una joya de la que circulan algunas copias.




¿ESCRITO POR EL DIABLO? 
Pero si realmente hay un clásico entre los libros extraños de nuestra historia ese es el Codex Gigas, es un caso ineludible. El Código del Diablo o el Código de Satanás –sus
otras denominaciones– es uno de los manuscritos antiguos medievales escritos sobre pergamino más inquietantes. Su encuadernación tiene unas dimensiones espectaculares, de 92 x 50,5 cm, algo totalmente único, y ronda los 75 kg de peso. Conserva 312 hojas de las 320 que tenía originalmente, alguien arrancó ocho de ellas por causa que aún se desconoce. Entre los contenidos más emblemáticos que contiene se encuentra la Chronica Bohemorum, la obra más antigua de la historiografía checa, realizada por Cosmas de Praga Literatura MÁGICA (1045-1125), un religioso, escritor e historiador que ocupó el cargo de decano capitular de Praga. Esta es una copia de una calidad excepcional. Su fecha de creación se  estima entre 1204 y 1230, datos que aparecen en el propio texto como la muerte del obispo Andreas de Praga, en 1223, registrada en la necrológica que incluye y la falta de más nombres posteriores a 1230 hacen pensar que esa franja temporal es la correcta. Y una nota que aparece en la primera página del códice establece, además, como su primer propietario al monasterio benedictino de Podlazice.




De su autor se desconoce cualquier tipo de dato sobre su identidad o sobre los motivos que le llevaron a la realización de esta extraña obra. Dadas las características físicas de la escritura, su continuidad y precisión en la composición sí se puede afirmar que fue realizado por un solo hombre y que, según los historiadores, debió dedicar al menos una veintena de años a su trabajo.
Otros admiradores del códice afirman, por el contrario, que fue realizado en una sola noche. Esta leyenda popular explica que el autor del códice fue un monje benedictinoque había sido condenado a morir emparedado vivo por un crimen horrible, pero para evitar su muerte, este propuso crear un libro monumental, nunca visto antes, como manera de honrar al monasterio. En él se unirían los textos bíblicos y todo el conocimiento del mundo. Además, como decimos, todo ello lo haría en una sola noche. Cuando llegó el momento, el monje, sin saber qué hacer para cumplir la descabellada tarea que había propuesto, recurrió a Satanás, al que le pidió ayuda. Este aceptó a cambio de que su imagen apareciera en una de las páginas del libro. Esta representación del diablo que, realmente terminó contenida entre sus páginas, es uno de los puntos más inquietantes que rodean al libro. 
Su camino ha sido largo. De su monasterio de origen, el libro se trasladó al cisterciense de Sedlec, donde fue comprado en 1295 por el abad Pavel Bavor para la biblioteca del monasterio de Brevnov. Cuando este fue saqueado, los monjes lo rescataron y se refugiaron en el monasterio de Broumov. Allí fue custodiado hasta que, en 1594, el emperador  Rodolfo II lo sumó a su colección en el castillo de Praga. Al final de la Guerra de los Treinta Años, el ejército sueco se hizo con él y, a partir de 1648, la reina Cristina de Suecia lo incluyó en su espectacular colección de arte. Desde su llegada a Suecia, el valioso códice ha salido de allí en contadas ocasiones. Finalmente, el Códice del Diablo regresó a Praga en septiembre de 2007 para ser exhibido en la Biblioteca Nacional durante unos meses.






VUELVE LOCO A TODO EL QUE LO LEE 
Excalibur (1938) es un libro misterioso, maldito y realmente inquietante. Se trata de la obra maestra del fundador de la cienciología, Lafayette Ron Hubbord (1911-1986). Según su polémico autor, que durante toda su vida fue famoso por establecer estrechas conexiones con el ocultismo, este particular ensayo fue inspirado cuando este estuvo clínicamente muerto durante ocho minutos en una operación quirúrgica.
Este texto, al parecer, tiene la capacidad de volver loco a todo aquel que se atreve a leerlo. Realmente, y a pesar de lo que se ha escrito sobre el tema, el libro sí que existe, pero nunca ha sido publicado. Solo determinados miembros de la cienciología han tenido y tienen acceso a él. Después de escribirlo, Hubbord repartió una serie de copias entre el futuro que nos espera, pasando por la verdad sobre la existencia de Dios. Pretende ofrecer la verdadera perspectiva de la vida del hombre. Hubbord llegó a afirmar de su obra que, sin duda, iba a tener más impacto que la propia Biblia. Lo cierto es que el libro maldito se ha mantenido oculto por los irremediables efectos que produce.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Faros embrujados

LA LUZ QUE LOS NAVEGANTES ANHELAN EN SU VIAJE DE REGRESO A CASA ALUMBRA EL CAMINO EN MITAD DE LA MAREA. LOS FAROS LLEVAN GUIANDO AL HOMBRE DESDE LA ANTIGÜEDAD, SIN DEJAR DE HACER SEÑALES A TIERRA.ALGUNAS DE ESTAS TORRES LUMINISCENTES GUARDAN EN SU INTERIOR LA MEMORIA DEL AGUA Y ALGO MÁS: HISTORIAS TERRIBLES DE EMBRUJOS Y FANTASMAS.

Estados Unidos encabeza el ranking de países con los faros más embrujados del mundo. El espíritu americano, lejos de avergonzarse ante las historias de fantasmas, se esfuerza por investigarlas, documentarlas y divulgarlas, incluso a través de órganos turísticos estatales, conscientes de que pertenecen al patrimonio oral de la nación. Gracias a esa valiosa labor de rescate, sabemos que los faros son algo más que meras balizas marítimas, y guardan historias tan fascinantes como espeluznantes. Crímenes sin castigo, fantasmas, muertes inexplicables, tragedias, poltergeist o habitáculos prohibidos, como el de la famosa “habitación del norte” de  a casa del guardián del faro de Currituck, que lleva alumbrando oleajes des e 1875. Su aspecto, todo un ejemplo de arquitectura gótica victoriana, no deja indiferente.




Hubo un tiempo en el que estuvo ocupado por distintas generaciones de fareros que vivían en la casa habilitada para los guardianes de estas luminarias. La familia de la pequeña Sadie Johnson fue la primera en vivir a pie de faro. Su habitación era la conocida como “la habitación del norte”. Pero un día la niña no volvió a casa. Sus padres se lanzaron a una búsqueda desesperada. Al día siguiente encontraron su cadáver en la orilla. Se había ahogado. Ya no habría más juegos en la arena junto a la playa. Por aquel entonces todos asumieron que había sido sólo un accidente, pero a la de Sadie le seguiría un reguero de muertes que darían paso a la leyenda negra. La siguiente víctima fue una amiga de la esposa del dián, que había acudido de visita. Se quedó a dormir en la “habitación del norte”. Y sin saber cómo ni por qué, cayó enferma, de forma inexplicable. Nadie supo qué afección la taba arrastrando en su agonía, y lo cierto es que murió sin que nadie pudiera desvelar el secreto de su enfermedad. También falleció en aquella misma habitación otra mujer, la posa del último farero que vivió allí, tras un largo periodo de confinamiento y cuarentena, a causa de la tuberculosis. ¿Casualidad o maldición? Sea como fuere, el Faro de Currituck figura como uno de los lugares más encantados de toda la región de Outer Banks, pues según aseguran, hay pocas personas capaces de resistir el zarpazo espectral que se iente al entrar en “la habitación del norte”. Hoy ya no vive nadie en la casa del guardián, pues las luces del faro iluminan la costa de forma automática. Sin embargo, algunos técnicos de mantenimiento que acudieron a realizar trabajos en la casa e ignoraban la historia del lugar, se negaban a entrar en el cuarto maldito y no terminaban de sentirse a sto. Una especie de inquietud irracional les robaba la calma y les hacía evitar la recámara citada. En la actualidad, el Faro de Currituck está abierto al público, recibe y otea los eventos que se organizan a su idílico alrededor. Sin embargo, muchos visitantes rehúsan entrar en esa misma habitación que permanece abierta, y que siempre parece ida en las tinieblas. Sienten que una presencia hostil impregna la estancia. Algunos están convencidos de que es el espíritu de la pequeña Sadie, la hija del farero que murió ahogada en los brazos del mar. Otros aseguran que Sadie fue tan sólo una víctima del “verdadero” fantasma del faro de Currituck, un espíritu maléfico identificado con el alma del asmísimo faro. Atrás quedaron los tiempos en que allí se prendía la llama con aceite, y el mecanismo de rotación era manual y requería de un sistema de pesos que el farero había e mover cada dos horas y media para que los haces de luz parpadeasen. Ninguna otra familia ha vuelto a vivir allí, y tal vez sea lo mejor.

EL FARO DE
LOS SUICIDAS

Pocos saben que en España, concretamente en las Islas Canarias, tenemos uno de los faros más embrujados del mundo, aunque no aparezca en las guías de lugares encantados. Pero David Caballero, Sary Rodríguez y Eva Serena, del grupo Gran Canaria Paranormal, sí lo saben. Se trata del Faro de Punta de Arinaga, una antigua construcción de finales del siglo XIX. Contactamos con David Caballero para que nos diera detalles sobre este enigmático emplazamiento. ¿Qué secretos esconde? “Un día íbamos paseando mi novia y yo por el paseo marítimo, y ella empezó a ver presencias de sombras que iban caminando hacia el faro, y cuando llegaban allí, se precipitaban al vacío”. ¿Por qué se suicidaban aquellas sombras en aquel bucle sin fin? No lo sabían, pero cada vez que pasaban por allí, la novia de David Caballero, veía estas sombras. Decidieron ahondar un poco y hablaron con dos vigilantes que solían trabajar allí alternando los turnos. “Los dos habían visto presencias”, contaba David Caballero. “Uno de ellos era un hombre con la cara cuarteada que iba caminando hacia el faro y de repente desapareció delante de sus propios ojos”, explicaba. “El otro vio a una señora. Eran sobre las cinco de la mañana. La vio dos veces. Él se asomaba y la veía por la parte de abajo, en la zona de la carretera del faro, por la valla. Intentó hablar, llamar su atención, conversar con ella, pero parecía no oírle. Le ignoraba. Las dos veces que la vio pasó lo mismo: la señora acababa desvaneciéndose. Desaparecía”.




El faro de Currituck ha sido testigo de todo un reguero de muertes desde que la pequeña Sadie Johnson, hija de la primera familia que residió en él, muriera ahogada en las inmediaciones del mismo.


LOS FANTASMAS DEL FARO DE OWLS HEAD

La revista Coastal Living lo situó a la cabeza de la lista de los faros más encantados de los Estados Unidos y tenían motivos para hacerlo. Según rezan los testimonios, se entra habitado por varios fantasmas, dos de ellos bien conocidos por los lugareños. Se trata de la “Pequeña Dama” –Little Lady– y el fantasma del guardián del faro. La Pequeña Dama suele aparecerse en la cocina de la casa del farero, o asomada a la ventana. Le gusta hacerse notar a través de diversos fenómenos poltergeist de lo más perturbadores: portazos en que nadie pueda achacarlos al viento y traqueteo de cubiertos que parecen bailar solos. A pesar de estas manifestaciones, los que la conocen aseguran que la Pequeña Dama no es un espíritu maligno, sino un ser que desprende un gran sentimiento de paz cuando hace acto de presencia. El fantasma del guardián del faro, por su parte, se niega a abandonar la luminaria. Dicen que volvió de la tumba para seguir cuidando la torre. El historiador Bill O. Thompson dijo en una ocasión que cuando llueve o nieva aparecen unas extrañas pisadas de botas enormes en el suelo. Es fácil seguirlas por la rampa, en dirección al faro. Lo curioso es que al llegar allí, uno se da cuenta de que alguien ha pulido el latón y limpiado las lentes. “El farero típico que solía vivir allí en otros tiempos era un devoto trabajador”, decía Thompson, “amaba su faro y no quería que le pasara nada. Es normal, los fareros sabían que si algo fallaba, si se rompía el mecanismo o no funcionaba como debía la luz, podía ocurrir un desastre. Así que nunca querían dejar su puesto. Creo que a veces, cuando mueren, sus espíritus se quedan”. 



La Pequeña Dama es una habitual visitante del faro de Owls Head, al igual que el otro espectro que se hace notar en su interior, el de un antiguo guardián del mismo. 

Una de las preguntas más frecuentes que las familias que han vivido junto al faro se han hecho es: ¿quién está durmiendo en mi cama? Al parecer los moradores sentían cómo alguien se sentaba o tumbaba junto a ellos, pero cuando miraban, ¡no había nadie! Un escalofrío indescriptible recorría entonces todo su cuerpo. Es un fenómeno que, de acuerdo a los testimonios, no ha dejado de repetirse. El más documentado fue el de Denise Germann, la esposa de uno de los vigilantes del faro. Germann trabaja en el Camden National Bank y en el año 2006 relató lo que había vivido en Owls Head en la primera mitad de la década de los 80, durante la cual pasó cinco años de su vida habitando el faro. Todo empezó, dicen, una oscura noche de tormenta, coincidiendo con una época en la que estaban realizando unas obras de renovación del faro y la casa. “Acabábamos de irnos a la cama. Podía oír cómo aullaba el viento”. Su marido Andy se levantó de la cama para cerciorarse de que los materiales de construcción que había en el exterior estaban asegurados. “Yo me di la vuelta hacia mi lado de la cama, y entonces sentí que él había vuelto al lecho”.  Germann le preguntó a su marido qué tal le había ido con los materiales de la obra, pero no obtuvo respuesta. Entonces se dio la vuelta, pero allí no había nadie, y lo más escalofriante de todo era que “había una huella de un cuerpo junto a mí, y esa forma que se dibujaba sobre el colchón, se estaba moviendo. La cosa es que no me asusté. Soy una persona bastante realista y práctica. No bebo, ni tomo drogas”. Germann reaccionó como una persona valiente. Le pidió a aquella cosa invisible que se había tumbado junto a ella en la cama y se estaba moviendo que la dejara dormir tranquila: “Para, estoy tratando de dormir”, le dijo. En su relato, aseguró que estaba segura de lo que vio: “Estoy segura de que no fue un sueño”. Pero la historia no acaba aquí. A la mañana siguiente, cuando el matrimonio se despertó, se dijeron el uno al otro al unísono: “Anoche me pasó una cosa rarísima”. Prácticamente se pelearon por ver quién de los dos contaba su anécdota primero.
Lo que le pasó a Andy es que cuando se levantó de la cama en mitad de la noche, vio “una nube de humo flotando sobre el suelo yendo hacia él, le atravesó, y se metió en nuestra habitación”, rememoraba Germann. Andy pensó que se estaba quemando algo, así que inspeccionó toda la casa en busca del foco del fuego, pero no encontró absolutamente nada.
A finales de los 80, otro matrimonio se trasladó a vivir a Owls Head. Malcom Rouse, así se llamaba él, también tenía un catálogo de experiencias sobrenaturales que exponer en relación a su estancia en aquel lugar. “Mi esposa siempre decía que si mirabas hacia la habitación, la que da hacia Rockland, se podía ver la silueta de una persona vestida de blanco”. Parece que la esposa de Rouse no era la única sensitiva de la familia. Su hijo Willie se despertaba muchas veces en mitad de la noche y veía a una mujer sentada en la silla. Una vez, Rouse iba en mitad de una tormenta de nieve con un guardacostas de camino al faro para encenderlo, cuando vieron unas huellas que desaparecían justo a mitad de camino. Les pareció algo absolutamente asombroso. El matrimonio compuesto por Kevin y Jodie Stancliff, de los más recientes en morar allí, también manifestó ciertos hechos que, a su juicio, eran, cuanto menos, extraños: “Nos han pasado cosas raras”. Se refería a bombillas que se funden sin estar fundidas en elmecanismo, sonidos extraños, y un termostato que se ajusta solo, sin que lo manipulen, como si alguien estuviera regulando la temperatura. Por su parte, el encargado delMuelle de Pesca de Rockland, Al Gourde, recordó una vez en la que su cuñada estaba de visita y ambos vieron una calabaza de plástico de Halloween girando sobre sí misma en el suelo “durante un minuto”. Gourde también recordó que en los años 70 su mujer sintió que alguien la tocaba en la cama, y no era precisamente la mano de su marido. “Yo estaba allí, pero no fui yo”, aseguraba Gourde. Existe otro dato interesante, relativo a una niña que, al ser menor, mantendremos en el anonimato. Esta niña vivía en el faro con sus padres, los guardianes de la luz. La pequeña contaba tres años cuando sus padres la sorprendieron hablando de un viejo marinero que se paseaba por los alrededores de Owls Head, un hombre, un amigo imaginario que sólo ella podía ver, con el que siguió hablando durante muchos años, y que la avisaba en las noches de peligro para que advirtiera a su padre de que debía poner la alarma de niebla.



Sobre estas líneas, interior del faro de Owls Head cuyo espectral antiguo farero regresó de la tumba para poder seguir cuidándolo y, dicen, hoy se se niega a abandonarlo.






LAS DESAPARICIONES DEGREAT ISAAC CAY

En 1969 los fareros que cuidaban el Faro de Cayo Isaac Grande desaparecieron sin dejar rastro. La torre, situada en una pequeña isla de las Bahamas, un área de influencia del denominado Triángulo de las Bermudas, se encuentra en ruinas. La casa de los guardianes, la cisterna y otros edificios anexos también se encuentran en estado de total abandono. El motivo por el que se erigió este faro en 1859 fue sencillo: la zona era muy peligrosa y acumulaba ya demasiados naufragios. Fue precisamente a causa de una de estas zozobras decimonónicas cuando toda la tripulación de un barco pereció entre las garras del mar. Sólo logró salvarse una niña, y dicen que el espíritu de su madre vaga en las noches de luna llena aullando de dolor. Se la conoce como La Dama de Gris. ¿Cuentos de marineros para no dormir? Tal vez. Lo cierto es que los fareros que a finales de los 60 se trasladaron a trabajar allí no se amilanaron. ¿O tal vez sí? Quién sabe lo que vieron sus ojos durante los años que estuvieron trabajando allí, pero un buen día, quizá el último día de sus vidas, sí que vieron algo realmente extraño, y así quedó constatado en los archivos oficiales. Vieron unas luces extrañas de movimiento errático. ¿Qué era aquello? No lo sabían, pero empezaron a mandar informes sobre el evento. Tras la recepción de los mismos, los guardacostas intentaron comunicarse con ellos. Nada. Sin respuesta. ¿Por qué no respondían los fareros? Extrañados y preocupados, enviaron un buque a investigar los hechos y a averiguar qué estaba pasando. La embarcación arribó el 4 de agosto de 1969, pero allí no había nadie. Los guardianes del faro, sencillamente, se habían esfumado. Todo estaba intacto. No faltaba nada. Allí seguían todos sus efectos personales, la comida, la ropa… ¿Y ellos? ¿Qué pudo haberles sucedido? Algunos piensan que pudieron perecer por los envites del Huracán Anna, que al parecer pasó muy cerca del allí durante los días 1 y 2 de agosto de 1969. Pero si se desencadenó una tormenta tan fuerte, ¿por qué decidieron abandonar la seguridad y protección que les brindaba el faro? ¿Por qué se expusieron saliendo al exterior? Otros aseguran que fueron una víctima más de las misteriosas fuerzas del Triángulo de las Bermudas; mientras que algunos se decantan por la teoría de la abducción OVNI. Existen ciertos rumores de que la Oficina de Inteligencia Naval mandó un equipo un tanto bizarro a investigar la zona, compuesto por científicos y ufólogos. ¿Qué esperaban encontrar? ¿Sospechaban algo? ¿Disponían de una información privilegiada? Después de aquello fue difícil encontrar otros fareros dispuestos a permanecer en la solitaria isla, y justo al año siguiente, lo automatizaron. Estuvo funcionando hasta el año 2000. Si alguno de nuestros lectores quiere visitar el área, necesitará agenciarse un bote para recorrer las 20 millas que la separan del North Bimini Island. Podrá recorrer todo el complejo en ruinas, pero le será imposible subir al faro, pues las autoridades cegaron las escaleras interiores para bloquear el acceso.






> PARA
SABER MÁS
En Los
misterios
del mar, el
escritor José
Manuel García
Bautista recorre
los grandes
enigmas que
encierran todo
aquello que los
faros vigilan.

FUENTE: Revista Española ENIGMAS Nº 253, Diciembre de 2016.