jueves, 3 de enero de 2013

10 leyendas de Hollywood completamente falsas


¿Qué sería de nosotros sin otra versión de Robin Hood, una de las leyendas más adaptadas al cine de toda la historia? Eso debió pensar Ridley Scott, y esta semana veremos el fruto de su preocupación. Así que el TOP10 DE CINEOL se ha propuesto abrir los ojos al mundo cinéfilo sobre la verdadera historia detrás de los mitos.
Fuente:  CINeol

O sea, todas esas historias del cine que muchos creen ciertas, por muy estúpidas que sean. Se han excluido las que no tienen que ver en concreto con la gran pantalla, como la de que Marilyn Manson era el niño de Aquellos Maravillosos Años (en realidad, Josh Saviano es un exitoso abogado corporativo). Tampoco están las maniobras comerciales o artísticas que se han tomado por ciertas, como que Fargo yEl Proyecto de la Bruja de Blair están basadas en historias reales, cuando en realidad son ficción al 100%. Por supuesto, aún así hay más leyendas falsas de las que caben en este artículo. 

[Un inciso: debido a la programación de la página, los enlaces con símbolos como # no aparecen bien, lo que impide que algunos lleven a la parte específica de la página en la que se citan las fuentes. Esto pasa sobre todo en los enlaces de Wikipedia. Así que en esos casos tendréis que buscar lo que se ha citado y leerlo por vuestra cuenta] 

Menciones especiales: 
- Ben-Hur: Hay quien dice que un especialista murió durante la carrera de cuádrigas. En realidad, no hubo ningún problema durante el rodaje. Los momentos más peligrosos, habitualmente señalados como posible accidente fatal, fueron rodados con muñecos. 
- 2001: Una Odisea del Espacio: Los conspiranoicos dicen que el acrónimo HAL es un sustitutivo de IBM, sólo que con las letras anteriores en el alfabeto. Sin embargo, el propio Arthur C. Clarke, autor del libro y co-guionista, afirma que sólo es una desafortunada casualidad. 
- El Cuervo: Brandon Lee murió durante el rodaje por un trágico accidente, y hay quien cree que la escena en cuestión, en la que su personaje es asesinado, es la que vemos en el film. En realidad, dicho material fue confiscado por la policía y destruido tras cerrarse la correspondiente demanda civil. La escena fue rodada de nuevo con un doble. 




10. UNA MUERTE DORADA

Leyenda: La actriz que hacía de secretaria en James Bond contra Goldfinger, que moría cubierta por oro, murió realmente por la pintura dorada que cubría su cuerpo. 
Pruebas a favor: Si James Bond dice que la gente se puede morir por cubrir su piel de oro, y la actriz estaba cubierta de oro, entonces tiene que haberse muerto, ¿no? 
Pruebas en contra: La actriz en cuestión es Shirley Eaton, y después de esta película rodó otras ocho antes de retirarse del cine, en 1969. Pero la fallecida podría haber sido una doble, ¿no? Error, fue ella la que rodó la escena. 
Pero dejemos eso a un lado. La ‘muerte’ de la actriz viene de una creencia incorrecta de esa época: que el cuerpo ‘respira’ a través de la piel, y que si se tapan todos los poros se puede uno asfixiar. Pues no. Puede haber problemas derivados de pintarse la piel, por la toxicidad de la pintura o por un fallo en la regulación térmica (que es para lo que sirven los poros), pero no por asfixia. Y de todas formas, como creían que esto era posible, tuvieron la precaución de dejarle el abdomen sin pintar. Y llevaba un tanga dorado, así que tampoco el trasero estaba totalmente pintado. Y tenían médicos en la sala por si acaso. Así que ni siquiera de esta forma habría podido morir. Aún es más, ¿cuál es la probabilidad de que la muchacha se muriese sin un solo quejido, de forma que nadie de todo el equipo se diese cuenta de que tiene un problema y corriese a ayudarla? ¿Y la de que sigan rodando con un cadáver? ¿Y la de que, a sabiendas de que han hecho una escena con un muerto, incluyan lo rodado en la película final sin que nadie (ni siquiera la familia de la muchacha) ponga el grito en el cielo? 




9. SIEMPRE NOS QUEDARÁ REAGAN

Leyenda: Ronald Reagan fue el actor inicialmente escogido para el papel de Rick Blaine en Casablanca. 
Pruebas a favor: Una nota de prensa de Warner Bros., fechada el 5 de enero de 1942 y publicada en The Hollywood Reporter, que dice textualmente: “Ann Sheridan y Ronald Reagan coincidirán por tercera vez juntos al frente de Casablanca, en la que Dennis Morgan será co-protagonista”. 
Pruebas en contra: Resulta que la Warner no era la productora del film, sino sólo la distribuidora. La verdadera responsable era Hal Wallis Productions, que tenía un acuerdo con Warner para rodar películas sólo para ellos, a cambio del control completo de la producción. Por tanto, el gran estudio no tenía derecho a imponer ningún actor para el reparto, lo que convierte a la nota de prensa en papel mojado. Por entonces era costumbre en los estudios hacer este tipo de declaraciones para que el nombre de sus actores saliese en la prensa, y así mantener su popularidad (algo que ahora hacen los agentes). Prueba de ello es que, en los dos meses siguientes, Reagan apareció vinculado a otras tres películas distintas, de las cuales sólo rodó una. 
Además, en la fecha del comunicado todavía no se había escrito una palabra del guión, por lo que aún no se había comenzado con la elección de reparto. La primera noticia que se tiene de los actores que Hal B. Wallis quería fue una nota del 14 de febrero que envió a la Warner, solicitando a… Humphrey Bogart. 
De todas formas, Reagan no hubiese podido hacer la película, ya que pertenecía al ejército de reserva. Desde diciembre se sabía que iba a partir al frente junto con el resto de tropas. Y de hecho lo hizo en abril, poco antes del comienzo del rodaje. 




8. PROHIBIDO SONREÍR

Leyenda: Una de las cláusulas del contrato de Buster Keaton le prohibía sonreír en la gran pantalla. 
Pruebas a favor: Que nunca sonreía. 
Pruebas en contra: Ninguno de los contratos que se conservan tiene ninguna cláusula parecida. El más antiguo data de 1924, ¿puede que alguno de los anteriores contuviese dicha prohibición? Es casi imposible. Keaton comenzó como secundario en los cortos de Roscoe 'Fatty' Arbuckle. Por entonces sí actuaba de forma expresiva. Poco a poco se fue haciendo un nombre y consiguiendo papeles protagonistas hasta que en 1920 creó su propia productora, Buster Keaton Comedies, bajo acuerdo conJoseph M. Schenck. Un acuerdo similar al de Wallis-Warner: Keaton gozaba de total control creativo sobre las películas a cambio de que la mayor parte de los beneficios fuesen para Schenck. Y este control se extendía también a los personajes y a su labor como actor. De hecho, fue entonces y no antes cuando llevó al cine al famoso ‘cara de palo’, porque ya le había funcionado de maravilla en el vodevil. 
Aparte de eso, empleemos la lógica. Antes de hacerse famoso no iba a tener la dichosa cláusula, como tampoco la iba a tener hasta que su personaje hubiese sido probado con éxito. Y lo último que necesita un cómico que ha conseguido crear un personaje que el público adora, es que le obliguen a mantenerlo con vida. Sería como poner en el contrato de Charles Chaplin que debe llevar zapatos enormes, o en el deGroucho Marx que debe pintarse un bigote. 




7. ¡ESTA NO ES MI PELÍCULA!

Leyenda: Stanley Kubrick murió antes de terminar Eyes Wide Shut (unos dicen que antes de terminar el montaje, otros afirman que ni siquiera la terminó de rodar él mismo), así que el estudio se encargó de terminarla. Y la fastidiaron. 
Pruebas a favor: Kubrick murió antes de estrenarse la película. Los ejecutivos de Hollywood son una pandilla de mangurrianes destrozaplatos. Según algunos, la película no está al nivel del resto de la obra del director. 
Pruebas en contra: Kubrick murió el 7 de marzo de 1999. Fue un ataque al corazón. O sea, que pudo trabajar perfectamente hasta el día antes de su muerte. Y el rodaje tuvo lugar entre el 4 de noviembre de 1996 y el 2 de junio de 1998, es decir, que no cabe duda de que rodó toda la película él mismo. 
¿Y el montaje? También. Está registrado. El 3 de marzo, cuatro días antes de morir, Kubrick mostró por primera vez la película finalizada, en un pase privado, para Nicole Kidman, Tom Cruise, varios ejecutivos de la Warner y, lo más importante, su propia familia. Resulta que Kubrick era uno de los pocos directores que exigía por contrato tener derecho al montaje final de sus películas. No es de extrañar, dado su carácter perfeccionista. Y como la ley obliga a cumplir los contratos, podemos estar seguros de que lo que se estrenó es exactamente lo que montó Kubrick. De lo contrario, su familia hubiese demandado al estudio, algo a lo que eran bastante aficionados. 
La única forma en la que el estudio hubiese podido meter mano en el film es si Kubrick hubiese muerto antes de terminar el montaje. Entonces habrían podido contratar a otra persona para que lo acabase y, escudándose en que nadie puede saber cuál era la visión completa del director, forzar algún retoque de su gusto... asumiendo que quisiesen hacer algún cambio sobre el film, algo que tampoco ha demostrado nadie. 




6. EL RATÓN TRAVIESO

Leyenda: Un hombre acude a la sala de urgencias de un hospital. Al parecer ha estado practicando una peculiar perversión: meterse por el culo un roedor, atado a un hilo para sacarlo. Pero el hilo se había roto, y el animalito se había quedado dentro. Ante la sorpresa de los médicos, se trata de Richard Gere. 
Pruebas a favor: Que Gere es un galán bastante blandito. Que Hollywood es un nido de perversiones y gente rara. 
Pruebas en contra: Para empezar, nadie ha encontrado nunca ninguna prueba a favor. Ni siquiera de que esta práctica exista, pues no hay ni un caso documentado. Ni siquiera entre desconocidos. Además, la leyenda urbana de ‘persona que se mete un objeto disparatado por un agujero de su cuerpo, no lo puede sacar, tiene que pedir ayuda y se convierte en el hazmerreír público’ lleva circulando desde tiempos inmemoriales, con diversas variaciones en mecánica y objeto. De hecho, hay bastantes casos anteriores de famosos (locales, nacionales, internacionales) que se han visto sujetos a un rumor de este tipo en algún momento. De hecho, allá por los años 90 surgió uno en España con Alejandro Sanz y una botella de Coca Cola que hizo vacío. 
¿No basta con eso? Entonces, recurramos al sentido común: ¿para qué iba a ir un actor famoso y con montañas de dinero a un hospital? Es decir, si no va por un simple catarro, sino que utiliza médicos privados para atenderle, con compromisos de confidencialidad blindados, ¿por qué iba a usar otro servicio médico en una situación tan dañina para su reputación? El dinero puede pagar una atención sanitaria excelente y personalizada, incluso a nivel quirúrgico. Y a nadie se le ocurriría acudir a un doctor que no conoce por un problema de este estilo. Al menos si puede elegir, como es el caso. Se mire como se mire, la historia no se sostiene por ningún lado. 




5. TRES HOMBRES Y UN FANTASMA

Leyenda: En una escena de la película Tres Hombres y un Bebé, se puede ver asomado a una ventana el fantasma de un niño, que murió asesinado (otras versiones dicen que se suicidó con una escopeta) en la casa en la que estaban rodando. 
Pruebas a favor: Que, de hecho, hay una figura extraña en la ventana. Y sobre todo, que hay mucha gente crédula que se moja los pantalones cuando ve Cuarto Milenio. 
Pruebas en contra: Supongamos que existen los fantasmas, que ya es suponer: no hay ninguna prueba de nada de lo que dicen las mil versiones de la historia, y eso que son tan imprecisas que ni siquiera mencionan en qué estado sucedieron los hechos. Pero más importante que eso, es que la silueta sólo es una figura de cartón de Ted Danson con esmoquin, que ya había aparecido en una escena anterior. Vista en la distancia, desde otro ángulo, detrás de unas cortinas que ocultan los brazos, y sobre todo con la calidad penosa de un VHS, la figura puede parecer un niño. Los más imaginativos ven en algún frame la silueta de un rifle. Sin embargo, a poco que uno se fije y compare, se ve que el sombrero, el corte de la ropa y la postura son las mismas que las del figurín. Sólo haría falta una captura en HD para acabar de una vez por todas con este mito... aunque siempre quedará algún ingenuo que quiera seguir creyendo que un espíritu rondaba el bigote de Tom Selleck. 
Pero aceptemos que no se trata de esa figura, ¿se sostiene la historia? Tampoco. La causa principal, y que delata que quien comenzó a correr la voz ni siquiera sabía cómo funcionaba el cine, es que la escena no se rodó en una casa, sino en un decorado. De hecho, antes del film ni siquiera existía el propio escenario, se construyó expresamente en una nave industrial de Toronto. 




4. ¿EPISODIO QUÉ?

Leyenda: Desde el principio de los tiempos, George Lucas tenía pensado hacer nueve películas de La Guerra de las Galaxias, divididas en tres trilogías: las tres originales, más tres precuelas (sobre Darth Vader) y tres secuelas. 
Pruebas a favor: En el estreno de La Guerra de las Galaxias, la gente se quedó flipada de que apareciese en las letras del comienzo el rótulo “Episodio IV: Una Nueva Esperanza”. Además, el propio Lucas ha declarado lo de las nueve películas. 
Pruebas en contra: En realidad, el rótulo no salía en la película estrenada en 1977. La primera vez que apareció fue en 1979, en un libro oficial que incluía una transcripción en forma de guión de la película finalizada. Y es que el guión de rodaje ni siquiera tenía el título de Star Wars. La primera vez que se utilizaron los episodios fue con El Imperio Contraataca en 1980, y más tarde con el reestreno de la primera entrega en 1981. 
¿Y las declaraciones de Lucas? Su versión de los hechos ha variado docenas de veces, incluidas las mentiras más burdas. Está claro que quería hacer más de una película, ya que una de sus inspiraciones fueron los seriales de Flash Gordon. Sin embargo, al principio se planteó hacer sólo un film. Más tarde se envalentonó y dijo “¡secuelas a mi!”. Pero ni siquiera entonces sabía cómo hacerlas, y como prueba están sus múltiples declaraciones en los últimos treinta años: que van a ser diez continuaciones; que es sólo una trilogía, porque el guión de la primera era muy largo y tuvo que dividirlo en tres (se conservan los guiones que escribió y sabemos que era un bulo); que son nueve películas divididas en tres trilogías; etcétera. Lo último: que sólo existen las seis que conocemos, y que él siempre ha dicho eso. Lo cual convierte al rancho Skywalker en la sede del Ministerio de la Verdad, ya que hay centenares de pruebas de que no es así. 
La guinda del pastel: hasta poco antes de hacer las respectivas películas en donde se descubre, ni siquiera había pensado que Darth Vader fuese el padre de Luke, ni que Leia fuese su hermana. Conclusión: que la saga se la ha ido inventando sobre la marcha. 




3. DISNEY EN EL CONGELADOR

Leyenda: El cadáver de Walt Disney se conserva criogenizado, a la espera de que la ciencia avance lo suficiente para resucitarlo y darle la vida eterna. Según algunos, su cuerpo está almacenado debajo de Disneyland. 
Pruebas a favor: Que en los sesenta, la criogenización estaba de moda en Estados Unidos. Y que Walt era la leche cuando estaba vivo, ¿por qué no lo iba a ser también muerto? 
Pruebas en contra: No hay ninguna prueba, documental o de otro tipo, de que este rumor sea cierto. De hecho, sólo dos biografías del director se hacen eco de este rumor, y ambas han sido ampliamente criticadas por su falta de fuentes, sus numerosos errores, su sensacionalismo y su intento de hacer pasar cotilleos como realidad. En cambio, sí que hay pruebas de lo contrario. Se conserva su certificado de defunción, en el que se especifica que fue incinerado dos días después de su muerte por un profesional real, con número de colegiado y todo. También se sabe dónde están depositadas sus cenizas, ya que es la tumba familiar en Glendale. Incluso se conserva su testamento, en el que no hay mención alguna de la congelación. Más aún, los familiares de Walt han confirmado fehacientemente que fue incinerado, que esa fue su última voluntad, que no tenía interés alguno en ser criogenizado y que posiblemente ni siquiera había oído hablar de ello. 
De haber sido congelado se habría convertido en el primer hombre en someterse a este proceso, ya que la técnica aún se hallaba en fase experimental. De hecho todavía lo está. Los científicos aún no saben cómo contrarrestar problemas como los cristales de hielo, que deterioran los tejidos de forma irreversible, por lo que cualquier resurrección sería a muy largo plazo. Y estamos hablando de milenios, posiblemente. Por no hablar de los impedimentos legales de resucitar a una persona. Vamos, que hoy en día es un timo, cuando menos en aquella época. Y Walt tenía demasiado ojo para dejarse engañar. 




2. EL AHORCADO DE OZ

Leyenda: Uno de los enanos de El Mago de Oz se suicidó en el plató colgándose de un árbol. Su muerte fue grabada durante una escena y permanece en la película. Unos dicen que el motivo fue una infidelidad, otros que había sido despedido. 
Pruebas a favor: En la escena en la que Dorothy, el Espantapájaros y el Hombre de Hojalata se van por el camino de baldosas amarillas cantando “We’re Going to See the Wizard”, se ve un movimiento raro y una sombra al fondo. 
Pruebas en contra: Una sombra que no se parece absolutamente en nada a la de una persona ahorcándose. A no ser, claro, que cuando uno se cuelga del cuello se quede extendido de forma horizontal y luego se repliegue sobre sí mismo. De hecho, la figura parece lo que realmente es: una especie de grullaque se puede ver en otros momentos del film y que habían traído junto a otros pájaros para dar más ambiente a los escenarios. El pájaro está al fondo, detrás de un árbol, y lo único que hace es mover la cabeza y extender las alas. En DVD se aprecia sin problemas. ¡Maldita generación del VHS y las drogas alucinógenas! 
Por otro lado, el presunto suicida tampoco podría haber sido uno de los enanos del principio, ya que esa escena se rodó dos semanas después. Es decir, que esos actores no habían pisado siquiera el plató, cuando menos tener conflictos que desembocasen en su suicidio. Es otro ejemplo de que quien divulgó el rumor no sabía mucho de cine, ya que desconocía que las películas no se graban secuencialmente. 
También es altamente improbable que, con la cantidad de gente que trabajó en el film, ni uno solo se diese cuenta de que alguien se había suicidado. En algún momento lo verían, pero entonces no sólo no llamaron a nadie, sino que dejaron la escena tal cual para que millones de personas la viesen. Por supuesto, de acuerdo con todos los actores y miembros del equipo que trabajaron en el film, nada ni remotamente parecido sucedió. 




1. EL OSCAR FRAUDULENTO

Leyenda: Marisa Tomei se llevó por sorpresa el Oscar a mejor actriz secundaria en 1993 porque Jack Palance, que entregaba el premio, estaba tan borracho que en vez de leer el nombre de la ganadora del sobre (Vanessa Redgrave), simplemente nombró a la última nominada que había leído. Otras versiones dicen que no estaba borracho, sino que dijo su nombre intencionadamente porque era la única americana nominada. 
Pruebas a favor: Que nadie apostaba por Tomei, una actriz poco experimentada en una comedia intrascendente, frente a cuatro gigantes de la interpretación en dramas ‘de Oscar’: Redgrave, Joan Plowright, Judy Davis y Miranda Richardson. Y sobre todo, el extraño comportamiento de Jack Palance, al que incluso parecía costarle trabajo hablar. 
Pruebas en contra: Desde 1953, dos notarios de Price Waterhouse (empresa encargada del recuento y verificación de los votos a efectos legales) se sitúan durante la ceremonia a pie de escenario para prevenir posibles errores como este. Los notarios conocen el nombre de los ganadores, y en caso de que el presentador cometa un error (intencionado o no), sus órdenes son salir al escenario y nombrar al ganador correcto. 
De hecho, sabemos incluso quién difundió el rumor. Fue el crítico Rex Reed, a quien no le gustó nada ni la película ni la victoria de Tomei, y decidió montar toda esta historia sin prueba alguna, aduciendo que la Academia estaba liderando una conspiración de altos vuelos para encubrir el error y mantener su reputación intacta. Lo que no tiene en cuenta es que, de haber subido los notarios a rectificar el supuesto error como es su cometido, la reputación de la Academia hubiese subido como la espuma. Sería una prueba fehaciente del control exhaustivo que realizan sobre las votaciones. 
Además de esto, todas las personas involucradas directa o indirectamente en el asunto han declarado que la historia es falsa, incluido el difunto Jack Palance. Y el prestigioso crítico Roger Ebert ha declarado al respecto: "No sólo el rumor es falso, sino que es injusto con Marisa Tomei, y Rex Reed le debe una disculpa". Ciertamente, el daño que le hizo a la carrera de la actriz es irreparable. Y prueba de ello es que, pese a que está claro que todo es un bulo de un crítico resentido, haya gente que todavía se lo cree. 



¿Cuáles de estas historias la han tragado como ciertas? ¿Y cuáles, pese a que todo indique lo contrario, siguen empeñados en afirmar como verdaderas? ¿Conocen otras que crean ciertas o que duden de su veracidad? Porque aviso que no han cabido todas las falsas en el artículo, así que no está asegurado que por no estar aquí sean ciertas.





martes, 1 de enero de 2013

La predestinación del rey


Durante el Antiguo Régimen, debido a una tradición anclada en la superstición, era frecuente la práctica de anticipar el futuro de las cosas visibles e invisibles, estudiando con atención la posición de los astros, o la índole de algunos "signos" tenidos por extraordinarios, como las estrellas fugaces, los meteoros o los cometas y los eclipses, que eran considerados, por lo general, señales de mal agüero.
Desde tiempos pretéritos, los cometas habían sido considerados como anunciadores de grandes catástrofes: inundaciones, guerras, plagas, epidemias... Existía la convicción, escasamente científica, según apunta el especialista Javier Várela, de que el fenómeno era un resultado de las exhalaciones calientes y secas, e>¡traídas de la tierra por el Sol, que luego se encendían en las regiones celestes; "el aire caliente provocaba abundancia de cólera y, por tanto, iracundia y ánimo belicoso. La sequedad originaba años estériles y enfermedades agudas".
Puesto que el rey era considerado un personaje por encima del común de los mortales, elegido por la Providencia para desempeñar su función, se le relacionaba comúnmente con el orbe celeste. Así rezaba una oda en tiempos de Felipe IV, oficialmente conocido como "El Rey Planeta": "sol es su majestad católica que alumbra los distantes hemisferios". Algunos astrólogos eran especialistas en relacionar su predicción con el signo en el que se encontrara dicho cometa al ser avistado: si se hallaba en Géminis, por ejemplo, era símbolo de que habría un abatimiento de la religión; si estaba en Aries, simbolizaba guerra y estragos en el ganado; si por el contrario se hallaba en el ámbito de influencia de Cáncer, indicaba que tendrían lugar muertes súbitas. Muertes que por lo general se vinculaban con las personas regias y principescas. Los cometas presagiaban para la gran mayoría muertes de personajes ¡lustres relacionados con la Corona o el papado.
Y la causa residía en que, según la creencia de siglos anteriores, los cometas, mediante hálitos de "materia sutil", sometían a todas las personas a su nefasto influjo, pero principalmente a los soberanos debido a su "humor templado", patrimonio de la estirpe regia, unido a la delicadeza de su cuerpo, que recibía un cuidado especial, lo que hacía que fuesen más fáciles de alterar que el resto de los mortales. La superstición en torno a la figura del monarca se retrotraía a muchos siglos atrás y estaba inexorablemente ligada a su destino a ojos de un pueblo que lo veneraba cual semidiós. Desde tiempos antiguos, los cometas y las novas eran considerados malosaugurios para los gobernantes porque un rey o príncipe se suponía que debía tener todo bajo su control en sus dominios, en los que se incluía la tierra, el mar y también el cielo.


Junto con la alquimia y la astronomía, la astralogía gozaría de un enorme interés durante los últimos siglos medievales y más tarde en el Renacimiento. Para el hombre del medievo, esta disciplina era el instrumento más adecuado para proporcionar una visión más amplia y completa del ser humano, ya que permitía comprender las interacciones entre el macrocosmos -el Universo, que simbolizaba el rey- y el microcosmos o vida en la Tierra.
Una astralogía cuya utilización más elemental fue el trazado de horóscopos, principalmente de personajes de renombre, que indicaban según la creencia la influencia de los astros y planetas de una persona en el momento del nacimiento o en cualquier otro momento clave de la vida de esta.
Desde la Edad Media no había prácticamente Corte que no contara con los servicios de un astrólogo, que en algunos casos era también físico o médico y en otros una especie de mago al servicio del rey. No es raro, pues la astrología estaba también entonces estrechamente ligada a la medicina y sus "augurios" se utilizaban para sanar enfermedades -o para confirmar el fatal desenlace de un enfermo-. No obstante, el hecho de que esta tuviera tanta influencia entre las clases nobles -y también el pueblo- no era sino una herencia de la antigüedad.
En la Grecia clásica el destino era clave para comprender la vida de los hombres y el devenir histórico, algo que puede apreciarse en la mayoría de sus textos dramáticos. En Roma, la figura del augur practicaba oficialmente la adivinación, una práctica heredera de griegos y etruscos.
También en Súmer, donde es casi seguro que surgiera la astrología hace 5.000 años, los gobernantes mesopotámicos utilizaban esta, que era ejercida por los sacerdotes magos, con fines religiosos, políticos y militares. Lo mismo sucedía en China, donde se desarrolló a la vez -y donde quizá surgió de manera independiente-, algo que tendría gran peso en los siglos posteriores. La corte babilónica de Alejandro Magno gozó de la influencia de numerosos astrólogos que tuvieron un importante papel en su ascenso como conquistador y estadista, anunciando incluso, si hemos de creer a las polvorientas crónicas, su prematura muerte a los 33 años, volviendo a Roma, los emperadores, corno nías tarde los reyes del Medievo, creían a pies juntillas los vaticinios de astrólogos y adivinos -los citados augures-. El primera de los emperadores, Octavio Augusto, fue vaticinado con un futuro glorioso porel célebre Teógenes, cuando aún era un muchacho. Su hermano Tiberio trajo al parecer de Rodas al astrólogo Thrasyllus de Mendes y rnás tarde a su hijo Bablilius, que serviría como astrólogo oficial de los emperadores Claudio y Nerón. La astrología y la adivinación se ponían al servicio de la política, y Galba, Vespasiano, Tito y Domiciano, temiendo que pudieran descubrirse eventuales sucesores suyos, prohibieron las prácticas astrológicas. Cuentan que por ello, y por la importancia que seguían dando a los designios de las estrellas, emperadores como Tiberio o Adriano aprendieron a trazarsus propios horóscopos.
Los cristianos por su parte atacarían la astrología en los primeros tiempos corno una creencia de raíces paganas, entre ellos san Agustín, que tras practicarla en su juventud, acabaría arremetiendo contra sus practicante, a los que según él había que ignorar y silenciar, afirmando que "la idea de que las estrellas rigen nuestros actos o nuestros sentimientos, solo sirve para rechazar toda divinidad". La predestinación entraba en conflicto con el libre albedrío y así, la utilización de los astros para predecir el futuro pasaba a ser una herejía.
Algo que cambiaría con el transcurso de los siglos, hasta el punto de que reyes considerados estandartes del catolicismo en la Edad Media, como Alfonso X el Sabio, se dedicaran a proteger a los astrólogos y a traducir obras de la antigüedad basadas en los movimientos celestes gracias a las recopilaciones hebreas y árabes anteriores. También protegió a los astrólogos Juan I el Cazador. Fuera de nuestras fronteras, Carlos Martel mantuvo de por vida al astrólogo y médico Guillermo de Estemples, que había "predicho" su victoria sobre los árabes en Poitiers, y el mismísimo Carlornagno, aunque expulsó a algunos de sus territorios, protegió a Pedro de Pisa, al que consideraba como su maestro y a Alcuino, a quien hizo venir deYork para fundar una academia en la que se enseñasen las siete artes liberales.
Ni qué decir tiene durante el Renacimiento, cuando la mayoría de príncipes, reyes y papas tenían en sus cortes astrólogosy magos cuyos consejos seguían sin cuestionarlos, sobre todo a la hora de comenzar una batalla o elegir el momento más propicio para su coronación. Algo que ya hiciera Guillermo el conquistador en el 1066 y que se convertiría en tradición en todas las cortes europeas: John Dee elegiría el momento de la coronación de Isabel I de Inglaterra, Felipe II puso la primera piedra de El Escorial e iniciaba las batallas previa consulta a sus astrólogos, Catalina de Mediéis tuvo en Nostradamus su mago y astrólogo particular, hasta el punto de que tanto este como Lúea Gaurico, el célebre astrólogo renacentista, autor del Tractatus Astrológicas, parece que profetizaron la muerte en un torneo de su esposo, Enrique IldeValois.
Aunque cueste imaginarlo, los pontífices romanos tampoco fueron ajenos a la influencia astrológica por aquellos siglos, y Julio II de Mediéis fijó el momento más favorable para su coronación como sucesor de San Pedro basándose única y exclusivamente en razones astrológicas. El propio Lúea Gaurico gozó de la protección de este Papa,y de otros como Clemente Vil, León Xy Pablo III, a quien según las crónicas predijo que sena vicario de Cristo y también el año de su muerte. Aquello le valió a Gaurico ser nombrado obispo.
Los pronósticos relativos a papas y reyes, sobre todo si eran funestos, no era algo que gustase siempre a los sujetos afectados, corno era de esperar, algo que además podía utilizarse con una intencionalidad política. Por ejemplo, el pontífice Pablo II mandó encarcelar a uno de sus astrólogos cuando este se atrevió a anunciarle la fecha exacta de su muerte. No era positivo para el que ostentaba el cetro que otros supieran el momento en el que las estrellas anunciaban su final.


La predestinación en la Edad Media
Durante la primera mitad del siglo XIV, en la Corona de Aragón, con Pedro IV (1336-1387), se inició, como apunta Femando Serrano Larráyoz en el riguroso trabajo Astrólogos y astrología al servido de la monarquía, una política de protección a los astrólogos y de traducción al catalán de obras de astrología y el impulso de otras de nuevo cuño sobre la materia. Una política que continuaría bajo el cetro de Juan I (1387-1396); este tipo de traducciones ya eran habituales en el reino de Castilla, principalmente a manos de la comunidad judía, en tiempos de Alfonso X el Sabio, cuando se editaron las célebres Tablas alfonsíes o los Libros del saber de astronomía, en los que tenía una importante influencia la astrología, que entonces iba inexorablemente ligada a la primera.
En aquellos tiempos se hacía referencia a los astrólogos en la zona aragonesa como "sol", cuya presencia curiosamente coincide con los momentos en que los monarcas ascienden al trono. En 1350 una crónica hace referencia a un tal "sol de cornte de Foix", que recibiría 50 sueldos del rey Carlos II (1349-1387), y a un tal "maestre Pierres,tornantsol del Papa",que recibe en diciembre de 1387 12 libras de dono de manos del monarca Carlos III (1387-1425).
A comienzos de diciembre de 1389 es recogida la presencia de otro de estos "astrólogos" justo en el momento en que se va a celebrar la coronación de Carlos III, el 13 de febrero de 1390, un tal "maestre Johan, la sol del duc de Boroyna", quien recibina por sus servicios un pequeño rocín. Años mástarde,se tiene noticia de un tal maestre Reymar,"astrologuo", alemán de origen y de reconocido prestigio, en la corte de Juan I de Aragón, quien en 1396 es recompensado con 26 libras y 10 sueldos, trazando a su vez horóscopos tras el nacimiento de la infanta Isabel y en la boda de Juana, hermana bastarda del rey.
En 1410 se aludirá a otro astrólogo en la Corte, en este caso de origen judío, un tal RabíGento, quien recibirá 58 sueldos por su trabajo. Seis años después, aparece en palacio un "maestre de astralabio", que recibe del Hostal del rey un cuarto de camero y cinco gallinas para su provisión, según recoge Larráyoz en el trabajo citado.
Durante los primeros años del reinado de los monarcas Blanca I y Juan II, estuvo al servicio de estos García Arnaldo de Suescun, al que se alude en las crónicas como "estorlogo del rey et de la reyna", que en 1430 recibina de los soberanos 6 libras "para en ayuda de quitar el estrelario"que tenía empeñado. También el Príncipe de Viana, muerto prematuramente en extrañas circunstancias -probablemente envenenado-, tenía a su servicio a varios astrólogos, con los que contó a partir del fallecimiento de su madre.
Pedro I, apodado el Cruel, también se guió por los consejos de estos personajes. La leyenda cuenta que cuando llegó a la fortaleza de Montiel, el monarca vio escrito en letras góticas en una piedra que estaba en la torre del homenaje una inscripción que decía: "esta es la torre de la Estrella". Pedro empalideció de repente, puesto que "muchas veces le habían dicho grandes astrólogos que en la torre de la Estrella había de morir". Efectivamente moriría a manos de su hermano Enrique deTrastámara, a las puertas de dicha fortaleza al acudir a la tienda de este, engañado por Bertrand du Guesclín, el protagonista de la célebre frase: "Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor".
Mucho tiempo antes de que fuera conocido por el nombre de su descubridor moderno, el cometa Hattey se consideraba que influía en el curso de los acontecimientos históricos, por ejemplo, presidiendo la conquista de los normandos de Inglaterra en 1066, al provocar terror en el rey inglés Harold el Sajón durante la batalla y contribuyendo a su derrota, sentándose en el trono inglés Guillermo el conquistador. De hecho, en el conocido como Tapiz de Bayeux aparecen representadas diversas escenas de la citada batalla y en una de ellas puede verse pintado el citado cometa.
El mismo cuerpo celeste apareció en 1402, y fue visible durante siete largos días. Según las crónicas, fue el culpable de la muerte del principe de Milán Galeas Visconti.Tiempo antes, este había preguntado a sus astrólogos si tenía algo que temer y estos le contestaron, al menos eso asegura la leyenda, que viviría plácidamente siempre que no hiciera su aparición en los cielos un cometa. Y mala suerte, así sucedió. Cuando el mismo fue visible, Visconti, ante su presencia, fue víctima de algún tipo de ataque y falleció.



Presagios funestos durante el Renacimiento
A diferencia de los primeros tiempos del cristianismo, en siglos posteriores los movimientos y fenómenos celestes fueron muy tenidos en cuenta por el orbe católico. Fray Pedro de Figueroa escribía que porseñales, sueños, espectros y vaticinios podía manifestatse la divina Providencia, "único hado de los humanos". Porsu parte, el jesuíta y teólogo español Juan Eusebio Nieremberg, apuntaba que los cometas eran una manifestación del "enojo divino", una advertencia a los hombres si no cambiaban su comportamiento y concretamente a los reyes como pastores supremos de su pueblo.
En agosto de 1506, según varios cronistas, fue avistado en el cielo "un cometa grande", y un mes después mona Felipe el Hermoso. Fray Prudencio de Sandoval, cronista de Carlos V, apuntó cómo un cometa, "puesto del lado de Portugal", vaticinó la muerte de la emperatriz Isabel, esposa del cesar, el 1 de mayo de 1539. Según recogerían testigos de la credibilidad del padre Sigüenza o fray Juan de San Jerónimo, aquel acontecimiento volvió a repetirse en 1558,1577 y 1580 sucesivamente, y a todos ellos sucedió la muerte primero de Carlos V, y después de don Juan de Austria y de la reina Ana, cuarto esposa de Felipe II. Nuevos cometas fueron avistados a finales de 1664 y en enero de 1679, según el juicio de varios astrólogos, corno lúgubre anticipo de la desaparición de Felipe IV y su hijo bastardo Juan José de Austria.
A finales de 1680, desde distintos puntos de Europa, fue avistado un cometa que provocó numerosa agitación. En España, fue objeto de muchos sermones y rogativas, en las que se pedía al Todopoderoso que el peligro no se cerniese sobre la población. Incluso el rey Carlos II, gran devoto y supersticioso, solicitó a varios teólogos y astrólogos que tratasen sobre la materia, probablemente por el temor de sus antecedentes paternos -era hijo de Felipe IV-.
Al igual que los cometas, siguiendo el trabajo de Javier Várela, también los eclipses, como fenómeno que interrumpía el curso habitual de los cielos, solían interpretarse como agüeros de tipo funesto; a decir de quienes los interpretaban, ocasionaban tempestades y enfermedades, "esterilidad en los frutos y alteraciones en el aire". Según polvorientas crónicas, a la muerte de Felipe II y de la emperatriz Isabel antecedieron eclipses de sol y de luna; otro, se supone que de luna -este era el astro femenino, vinculado y mas sensible a la figura de la reina-, "pronosticó" dos meses antes el fallecimiento de la infanta sor Margarita de la Cruz.
Pero no siempre los eclipses anunciaban hechos luctuosos o funestos. En ocasiones, o al menos así quisieron interpretarlos sus contemporáneos, tenían la propiedad de anunciar nada menos que la felicidad del alma del difunto. Como ejemplo,el 16de mayo de 1696,a las doce menos cuarto de la noche, momento en el que pasaba a mejor vida Mariana de Austria, tuvo lugar un eclipse de luna que los exégetas señalaron corno indicio de que hasta los planetas se ocultaban para expresar algo parecido a un luto cósmico. De aquí no es difícil extrapolar la importancia que la figura regia tenía para su pueblo. El rey aparecía, en la doble articulación entre Dios y los hombres, como intermediario esencial, mitad humano, mitad sagrado, próximo a la figura del santo o del taumaturgo -ver recuadro-. El monarca encamaba en ocasiones a Cristo en la Tierra y su deceso se asemejaba a una expiación por la cual su comunidad purgaba sus culpas, a modo de redención. Así, el escritor y humanista español del siglo XVI Juan López de Hoyos, en su Historia y relación verdadera de la enfermedad, felicísimo tránsito y suntuosas exequias de ia Serenísima Reina de España Doña Isabel deValois, nuestra señora... publicado con motivo de la muerte de la tercera esposa de Felipe II, en 1569, escribía: "que llevarse Dios los buenos reyes en agraz es un castigo tan ordinario en la escritura sagrada que no hay ninguno medianamente leído que no lo conozca".


Otras señales sobre el destino regio
Además de cometas y eclipses, existen otros "signos", en este caso no celestes, que según la tradición anuncian la inminente muerte de personajes egregios. Uno de los más célebres es la llamada "Campana de Velilla", en Zaragoza, también conocida como la "Campana del milagro", que según la tradición toca sola,sin intervención humana alguna. Entre 1515 y 1686, al parecer casi todos los fallecimientos regios fueron anunciados por el lúgubre eco del artilugio. Algunos achacaban tal portento al influjo de los astros -de nuevo la influencia de los celeste-; otros afirmaban que la razón se hallaba en que en el forjado de la campana se utilizó una de las monedas de Judas, lo que era aún más increíble. El portento lo atribuía a la intervención divina el mismísimo padre Feijoo, escéptico en muchas materias, quien en Disertación sóbrela campana de Velilla, otorgaba una "gran probabilidad a la existencia del prodigio".
En ocasiones, los fenómenos meteorológicos y los acontecimientos celestes, incluidos otros sucesos considerados prodigiosos, simbolizaban para los cronistas el destino del alma regia, cual si brindaran su particular homenaje o luto a tan insigne personaje: un "globo maravilloso de luz" se posó el 26 de febrero de 1603 sobre el convento de las Descalzas Reales de Madrid, a la misma hora en la que fallecía la emperatriz María, y otra luz impresionante, según recogió Juan de la Palma en su Vida de la serenísima infanta..., "una estrella, de rara diferencia a las otras", volvió a posarse sobre el mismo lugar en el momento de la muerte de su hija Sor Margarita.
No fueron los únicos casos documentados; a la muerte de Garios II se vio brillar "la estrella de Venus opuesta a la del Sol", lo que se interpretó como que el difunto monarca tendría eterna felicidad al otro lado.Y en la de María Luisa Gabriela de Saboya, primera esposa de Felipe V, muerta de forma prematura el 14 de febrero de 1714, después de una racha de lluvia torrencial, surgió en el firmamento otra estrella, "tan hermosa que su resplandor competía con el del Sol".
También los terremotos, las tempestades y la alternancia de estaciones eran considerados símbolos de la predestinación regia o "quejas" de las alturas por el fallecimiento de un insigne personaje: el Viernes Santo de 1504, la tierra tembló con violencia tras la desaparición de Isabel la Católica, como mostrando un sentimiento particular ante su deceso, según creía sin titubeos -en un tiempo, no lo olvidemos, de fuerte religiosidad e imperante superstición- el cronista Andrés Bernáldez. En sentido similar fue interpretada la fuerte lluvia que empezó a caerso-bre Zaragoza durante los funerales por Felipe II, hasta el punto de que Fray Diego Murillo, en un sermón porel alma del prestigioso difunto, afirmaba al ver caer el líquido elemento: "¿no veis cómo acompañan con sus lágrimas a las nuestras, para que sea más grave y más universal el llanto?".


También lo que hoy conocemos como numerología tenía gran importancia para los astrólogos a la hora de interpretar en los horóscopos la suerte del rey o porque la fecha de la muerte se relacionaba con las principales efemérides de la vida del soberano. Asi', María Luisa de Orleans había nacido un 27 de marzo y vivió solo 27 años; su desposorio con Carlos II fue en 1679, y su deceso tuvo lugar el 12 de febrero de 1689; reinando un total de nueve años. Siguiendo estos datos, Juan de Vera Tassis, cronista de sus exequias madrileñas, apuntaba una razón mística de las cifras citadas, ya que "tuvo 2 y 7 para nacer, 2 y 7 para desposarse, 2 y 7 para vivir, 2 y 7 para reinar y 2 y 7 para fallecer". Más retorcido, imposible.
El biógrafo de Margarita de Austria apunta que feneció un 3 de octubre, entre las nueve y las diez de la mañana, "a la misma hora en que nació"; por su parte, Carlos II llegó al mundo un 6 de noviembre en el Real Alcázar madrileño, que quedaría reducido a cenizas durante un incendio en 1734, y el rey hechizado fallecía también en la misma fortaleza regia en noviembre, siendo enterrado otro 6 de noviembre, haciendo coincidir "los dos extremos del nacery el morir", según recogía en la Oración Fúnebre del cenotafio Pedro Scotti de Agoiz.
Los ejemplos son innumerables, aunque evidentemente subjetivos y circunscritos a una época, creencias y circunstancias muy concretas. Por otro lado, el aura de santidad portentosa siguió al fallecimiento de varios de nuestros monarcas. Por ejemplo, si los meteoros o cometas eran signo de mal agüero, en ocasiones la aparición de una paloma durante las exequias o la misa era interpretada como una "buena y feliz" muerte del soberano. No era raro teniendo en cuenta la fuerte tradición vinculada a esta ave: en el mito griego de Semíramis, esta fue transportada al cielo en forma de paloma; al morir Cristo tras el calvario, rasgándose el velo del Templo, salía de dentro una de ellas, representación cristiana del Espíritu Santo. De acuerdo con el folclore, el alma de los difuntos solía representarse en la forma de este animal.
En relación a ello, la paloma era un célebre pájaro de buen agüero real; uno de estas características se coló en la cámara real nada más producirse la muerte del cuarto Felipe y cuando el cuerpo de Mariana de Austria era sacado de su casa "una paloma estuvo revoloteando un buen rato", y acompañó al cortejo fúnebre un largo trecho.


Praga. La corte del saber
También el emperador Rodolfo II de Habsburgo, sobrino de Felipe II, tuvo a su servicio al astrónomoTycho Brahe, que nos interesa a la sazón porque actuó, a pesar de ser un hombre de ciencia, como su mago y astrólogo personal. Rodolfo II hizo de la corte de Praga en el siglo XVI centro neurálgico del saber, y también del heterodoxo. Se reunió de magos, alquimistasyocul-tistas, entre ellos el célebre mago inglés John Dee.
Aunque el monarca checo promocionó los estudios ocultistas y alquímicos como pocos soberanos de su tiempo, algunos eruditos de renombre que sentarían los pilares de la ciencia y la astronomía modernas también tuvieran un lugar en la corte y gozaran del favor imperial, a pesar de que entonces no se podía hablar de astronomía y ciencia tal y como las conocemos hoy en día, pues los astros no habían perdido el carácter sagrado que les reconocían los pri meros cristianos, cual herencia del paganismo, y a la promulgación de las leyes físicas se unía, como ya hemos visto, la superstición, la providencia y la concepción aristotélica del Universo. Uno de las figuras más conocidas de este campo fue el citado Brahe. Durante años dicho personaje estuvo al servicio de Federico de Dinamarca, quien construyó para él un observatorio en Uranienborg, pero a la muerte del soberano sus trabajos fueron cuestionados, se congelaran sus ingresos yTycho huyó ante la amenaza de ser investigado por la Inquisición. Cuando llegó a Praga, en 1599, dicen los cronistas que era un vanidoso insoportable, pero fue el más brillante de los astrónomos pretelescópicos.


Gracias a sus vastos conocimientos y al afán de mecenazgo de Rodolfo, consiguió pronto convertirse en astrólogo y matemático imperial, obteniendo grandes riquezas y un observatorio en la casa del ex canciller Curtius; más tarde, se mudaría a un pabellón de caza que transformaría también en observatorio. Pera sin duda, lo que más llamó la atención del emperador fueron las supuestas capacidades proféticas de Brahe.
Nadie dudaba entonces en la Corte de que el astrónomo predecía el futura y era capaz de penetrar en los misterios celestes, al igual que tenía la capacidad de predecir enfermedades. De hecho, un elixir que lleva el nombre del astrónomo y que supuestamente tenía virtudes terapéuticas se vendía por aquel entonces en toda Praga y alrededores.Tycho preparó a su vez un brebaje para Rodolfo que contenía melaza, oro potable y tintura de coral, y el emperador atribuyó al bebed izo durante toda su vida facultades milagrosas.
El emperador se guió siempre por las predixiones de su consejero celeste; sin embargo, estas fueron por lo general de tipo funesto. Brahe predijo que Rodolfo moriría poco después que su león, su mascota imperial.y que sena asesinado por un hombre de la Iglesia, lo que provocó un auténtico delirio en el soberano, que siempre se creyó perseguido, y provocaría también consecuencias diplomáticas nefastas cuando expulsó a los capuchinos de Praga, al creer que tramaban un complot para asesinarlo.
Más relevante aún para la ciencia del futuro que la presencia de Brahe en la corte imperial, sena la llegada de Johannes Kepler, quien trabajaría mano a mano con el primero. Kepler, siguiendo la obra de Copérnico De revotutionibus orbium coe-lestíum libri VI, estaba convencido de que su sistema doctrinal era correcto. Afirmaba que la Tierra giraba en torno al Sol y que no era el centra del Universo, corriendo el peligro de ser quemado por hereje.
Nueve años después de la muerte de Brahe -que nunca aceptó los postulados de su pupilo, aun sabiendo que eran correctos, debido a sus convicciones religiosas-, Kepler, ya convertido en astrónomo y matemático imperial, publicó Astronomía Nova, enunciando las dos primeras leyes que permitirían más tarde a Newton postular el principio de atracción universal. Desolado, triste, prácticamente enajenado, Rodolfo II fue obligado por su hermano Matías a abdicar el 11 de noviembre de 1611. Como si los vaticinios de Tycho Brahe se hicieran realidad, Rodolfo mona destronado y abandonado por todos el 20 de enero de 1612, a las siete de la mañana, poco después que su león y sus dos águilas imperiales negras, aunque de muerte natural, no asesinado por ningún miembro del clero. Su existencia estuvo marcada por la influencia de los astros, por la creencia en la predestinación de su figura, como por otra parte le sucedió a prácticamente todos los reyes y príncipes occidentales.
El soberano actuaba como fuente a través de la que manaban los efluvios vitales; como corazón y cabeza del cuerpo político, la existencia se apagaba simbólicamente con él. En palabras de Luis de Rebolledo: "si el buen rey muere, todo su reino muere".