miércoles, 30 de septiembre de 2015

La Lanza del Destino

“Quien la sostenga en sus manos, sostendrá,
para bien, o para mal, el destino del mundo”.
Leyenda anónima

FUENTE: Revista Española ENIGMAS Nº 237, Agosto de 2015.


“Llegando a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le
rompieron las piernas, sino que uno de los soldados
le atravesó con su lanza el costado, y al instante
salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y
éste es verdadero”.

Evangelio según San Juan, 19: 33-37

A Cayo Casio Longinos le tocó una de esas papeletas por las que se pasa a formar parte de una historia, posiblemente la más grande de los últimos dos mil años. Por esas bromas que gastan los dioses,  Longinos acabó dentro del grupo de traidores o mala gente en general que llenan las páginas de esa historia. Situémonos en un momento crucial de la vida del nazareno. El Hijo del Hombre ha sido crucificado y permanece retorciéndose de dolor, clavado en la cruz, a la espera de que el Padre lo libere de sus ataduras físicas y se  lo lleve de este infierno terrenal. El dolor es terrible. Atado a la columna, Jesús ha llegado al límite, y lo ha traspasado. Horas antes, antes de ser prendido, la tensión acumulada y el conocimiento de lo que se avecinaba hicieron que el nazareno comenzara a exudar sangre. No es un milagro más; es simplemente producto de un sufrimiento psicológico extremo; el estrés descomunal que hace que los capilares se rompan y las glándulas sudoríficas comiencen a expulsar el líquido sanguíneo. Después, más le hubiera valido haber muerto cuando el verdugo, con el terrible flaggelum, el látigo de cuero al que con crueldad se ataban bolas de metal y trozos de hueso animal para que a cada golpe desgarrara jirones completos de carne, le golpeó en casi ochenta ocasiones. El reo, que no estaba para llevar  muchas cuentas, sí tuvo que percibir que con él no se cumplía la ley judía, que advertía que como máximo eran 39 los latigazos a infringir. Y con Jesús doblaron la cifra. O más…
Seguramente estaríamos ante un hombre deshecho, con la espina dorsal al descubierto, las venas y músculos colgando de espalda, nalgas y extremidades, con el cuerpo incapaz de
sostenerse, y víctima de una conmoción hipovolémica, que anunciaba la llegada inminente de un fallo multiorgánico. Y aún así, las sagradas escrituras aseguran que se repuso; que logró caminar. Y como el castigo parecía poco le colocaron sobre la cabeza, como rey que era, no una corona sino un casco de espinas, que se clavaron en las pocas partes en las que el látigo no había hecho bien su trabajo. Segundos después le tiraron sobre la espalda el patibulum, el madero horizontal que habrían de colocar sobre aquel que permanecía
erecto en el monte del Calvario. Más adelante, insultado por el pueblo, cayó al suelo y un legionario ordenó a un hombre llamado Simón que lo ayudara a llevar la pesada carga.
Llegaron a la cima, y allí, clavos de cuatro caras y 16 centímetros atravesaron las muñecas por el nervio mediano, provocando un dolor extremo en el ajusticiado, que a partir de esos momentos, una vez fue subido a la cruz y sus pies clavados al madero, Jesús, con los huesos dislocados y los nervios triturados tuvo que hacer un esfuerzo titánico para respirar, ya que en esa posición el aire no ventilaba sus pulmones. Al cabo de los minutos, si los condenados no fallecían, los legionarios procedían a partirles las piernas para evitar que apoyaran las extremidades en el madero inferior, y que de esta forma pudiesen respirar. Pero con Jesús no hizo falta. Tras alzar la cabeza, al menos eso cuentan las Escrituras, gritó: “Elih, Elih… lama sabactaní” –“Padre, Padre… por qué me han abandonado”–, dirigió la mirada a su madre, y tras susurrar que ya estaba todo consumado, murió.
Segundos después Cayo Casio Longinos  se aproximó a los pies de la cruz, y atravesó el costado de Cristo con una lanza. La sorpresa fue extraordinaria, cuando empezó a brotar un líquido similar al agua, que golpeó su rostro, y a continuación sangró copiosamente. Por eso Longinos hoy es santo; porque estando casi ciego, al recibir el sifón de líquido recobró de nuevo la vista perdida, y se convirtió al cristianismo.
La lanza se convirtió a partir de aquel momento en uno de los objetos sagrados más importantes, y más perseguidos. 


El  cuadro de Fra Angelico representa a Cristo atravesado por la lanza de Longinos, reliquia que supuestamente se conserva en Viena.





Y COMENZÓ LA BÚSQUEDA…
Mil novecientos diez años después, un joven pintor malvivía en la calles de Viena, intentando vender su obra, unas acuarelas de poca calidad. El poco interés que despertaba su arte y el frío en las calles, hizo que nuestro protagonista pasara muchas horas recorriendo los salones del palacio Hofburg. Allí se encontraba el museo que recogía las piezas de la colección de la familia Habsburgo, las conocidas como “insignias”, un tesoro de incalculable valor entre cuyas piezas, una hizo que la imaginación del muchacho se desbordara.
Porque aquella punta de metal, con el extremo inferior cosido era, según anunciaba el cartel, la misma que utilizó Longinos para atravesar el costado de Jesús. Y aquel desarrapado llegó a la  conclusión de que ese objeto estaba revestido por el poder de aquel cuya carne atravesó. Y ese poder, haría de su dueño un ser igualmente poderoso. En ese instante supo que aquella lanza, algún día, sería suya. Años después, aquel hombre aseguraría que al observar la Lanza, supo “de inmediato que era un momento importante de mi vida. Y sin embargo, no podía adivinar por qué un símbolo cristiano me causaba semejante impresión. Parecía poseer cierto significado oculto que se me escapaba, un significado que de algún modo ya conocía, pero que no podía reconocer conscientemente”. Aquel muchacho se llamaba Adolf Hitler.

HITLER Y LA
LANZA HOFBURG
“Aquel que posea la Santa Lanza podrá levantar poderosos imperios”, aseguraba la leyenda. Y hubo quien decidió hacer su propia interpretación de esa misma leyenda.
Sea como fuere, las crónicas del pasado afirmaban que poderosos gobernantes alcanzaron su estatus tras lograr los favores de la Lanza. Lanza que al parecer, obliga a quienes la poseen a que no la pierdan jamás. De lo contrario, sus días estarán contados. Esa es la maldición que guarda. Y al parecer, ejemplos, los hay. Veamos. El primero en poseer la Santa Lanza fue el emperador del Sacro Imperio Romano Constantino que en el siglo IV la usó como talismán en muchas batallas, al punto de que incluso mandó grabar dicho símbolo en los pendones imperiales. Los siglos pasaron, los custodios también. Ya en el siglo IX, Carlomagno hizo lo imposible porque cayera en sus manos, y a partir de entonces las victorias se contaron por decenas. Pero  la alegría se tornó en tragedia cuando en la última de sus campañas el objeto cayó a las aguas de un río, y la buenaventura dejaba al gran conquistador, que sufría la maldición y moría cuando nadie, ni siquiera los astrólogos que lo acompañaban, lo auguraban. El poderoso talismán pasó por manos de ilustres como Enrique el Pajarero, cuya familia mantuvo la Lanza durante más de quinientos años, Federico Barbarroja o, cómo no, los caballeros de la Orden del Temple. Poder y tragedia fueron de la mano hasta la llegada del siglo XX, momento en el que nos habíamos quedado con un extasiado Adolf Hitler. Él no la dejaría escapar. Porque tal y como afirmó tiempo después el periodista Trevor Ravenscroft, “el descubrimiento más importante que hizo el joven Hitler mientras estudiaba la historia de la Lanza del Destino fue que había sido la inspiración para la fundación de los caballeros teutones, cuyas acciones caballerescas y valientes y cuyos votos irreversibles y disciplina ascética habían constituido la esencia misma de sus sueños infantiles”. Pues eso, una locura. Comenzaba a forjarse la idea de un Reich de mil años sustentado en la sangre de quienes se atreviesen a combatirlo. El poder estaba en su manos.


Poseer la Lanza del Destino fue una prioridad para las fuerzas nazis, sobre  todo desde el momento en que se convirtió en una obsesión para Adolf Hitler. El Führer supo que la   reliquia había sido una inspiración para la fundación de los caballeros teutones.




A nadie extrañó, no al menos a su círculo de iluminados, que cuando en 1938 Alemania se anexionó amigablemente la tierra de nacimiento del Führer, es decir, Austria, la primera orden que saliese de su boca fuese que trasladaran la sagrada reliquia –junto con el resto del tesoro de los Habsburgo–, del museo del palacio de Hofburg a una ubicación más próxima a él: primero el Museo de la Guerra de Nüremberg, y después a la cripta de dicho edificio, la de Santa Catalina, que a poseía una larga tradición esotérica detrás. Sobre este extremo aseguraba mi querido amigo, el desaparecido director y presentador del espacio La Rosa de los Vientos en Onda Cero, Juan Antonio Cebrián, en su libro Enigma, que Hitler “se sacó de la manga un decreto especial del emperador Segismundo, el cual afirmaba en el siglo XV que era ‘la voluntad de Dios’ que la Santa Lanza de Longinos, la corona, el cetro y la esfera de la dinastía germánica nunca abandonaran el suelo de la patria. La preciada Heilige Lance quedó expuesta en el museo de la guerra que Hitler hizo instalar en la cripta de Santa Catalina, lugar emblemático donde habían tenido lugar las famosas ‘batallas de la canción’ de los maestros cantores de Nüremberg de la Edad Media. Lo curioso es que esta ubicación se debió a una inspiración que tuvo Hitler en trance, afirmando que le había sido revelado que la Lanza del Destino debería yacer en la antigua nave de esta iglesia, construida como un convento en el siglo XIII. El objetivo principal de este museo es que sirviera para exhibir el fabuloso botín acumulado en sus batallas victoriosas por el mundo. La reliquia fue vigilada por un grupo de hombres de las SS”. Al principio, sólo los miembros de la sociedad hermética de Thule pudieron contemplar la Santa Lanza. Pero ya estaba allí, y uno de los privilegiados que pudo contemplarla fue a su vez uno de los principales ideólogos del régimen, Karl Haushofer, que no tardaría en intuir que detrás de aquel objeto se encontraba el primer ladrillo de un plan aterrador: conquistar el mundo. Y dio comienzo la hecatombe. En el mes de marzo de 1939 Hitler dio comienzo a su estrategia de Guerra Relámpago, e invadió Checoslovaquia. En el mes  de septiembre le tocaría a Polonia. Y así fueron cayendo las defensas de los diferentes países europeos. Y detrás de la estrategia militar, Hitler observaba la Lanza del Destino, convencido de que ahora sí había llegado su momento.


Mjolnir:
Se trata del arma más poderosa del arsenal con el que cuenta la mitología nórdica. Generalmente es representado como un martillo que tiene la capacidad de pulverizar a los enemigos. También conocido como martillo de Thor, fascinó, como toda la mitología nórdica, al mismísimo Adolf Hitler.

Bastón de mando: 
Uno de los objetos de poder más anhelados por su supuesto valor esotérico, también perseguido por colectivos nazis en diversas expediciones. Según la leyenda, en el año 1934, en las inmediaciones del cerro Uritorco, en Argentina, fue hallado este bastón de piedra construido supuestamente hace 8.000 años por los comechingones, etnia precolombina de la zona.



SE CONSUMA LA MALDICIÓN 
Pero todo en esta vida es efímero. Otro de los “avatares” del Reich de los mil  años, a la sazón el segundo hombre más importante del nazismo, Heinrich Himmler, reservó un lugar a la Lanza en su castillo de Wewelsburg, que hacía las veces de cuartel general de la terrible Orden Negra –otra denominación para las SS–. Primero, porque aquel castillo perteneció al fundador de la casa de Sajonia, Enrique el Pajarero, del que Himmler creía ser su reencarnación; y segundo, porque la casa de Sajonia custodió durante cinco siglos la reliquia, así es que lo lógico era que ésta volviese a su legítimo dueño. Y para eso habilitó un lugar de privilegio en este auténtico templo del esoterismo, destinado a albergar todos los objetos de poder que recayeran en Alemania. Pero el final de esta historia estuvo en cierto modo ligado a la maldición.
Contaba el citado Cebrián que “después de los intensos bombardeos aliados del 13 de octubre de 1944, una de las bombas destruyó la casa donde estaba la entrada secreta del túnel, dejando las puertas blindadas al descubierto. Hitler ordenó que la Lanza, junto con las piezas más importantes del tesoro de los Habsburgo, fuera trasladada a los sótanos de una escuela en Panier Platz. Este traslado se realizó el 30 de marzo de 1945, con tanta prisa que los soldados confundieron la Santa Lanza, con otra reliquia denominada Espada de san Mauricio, de tal manera que pusieron a salvo la espada en el nuevo escondite bajo la plaza de Panier, y dejaron la Lanza en su primitiva ubicación. Un mes después, el Séptimo Ejército norteamericano había rodeado la antigua ciudad de Nüremberg. Hasta que el 20 de abril de 1945, la bandera americana fue izada sobre las ruinas. La compañía C del tercer regimiento del gobierno militar fue enviada a Nüremberg en busca del tesoro de los Habsburgo. Los nazis habían divulgado el rumor de que
todas las piezas del tesoro habían sido arrojadas al fondo del lago Zell, cerca de Salzburgo. No se lo creyeron. La bomba que había volado la casa donde estaba la entrada secreta del túnel, caída seis meses antes, posibilitó que dejara a la vista la bóveda. El teniente Horn, al mando de la compañía, logró entrar en la cámara subterránea y allí pudo ver, sobre un altar , un lecho de terciopelo rojo, y encima de él la legendaria Lanza de Longinos en su estuche de cuero. Alargó el brazo y la cogió entre sus manos. Lo que el teniente Horn estaba realizando ese 30 de abril de 1945 era el cambio de dueño de la Lanza del Destino, un cambio que acarreaba la muerte de su anterior poseedor”. Mientras esta escena se desarrollaba, Adolf Hitler cogió esa misma tarde la pistola que acabaría con su vida y la de su esposa, Eva Braun. Junto a él, Goebbels y su familia hacían lo propio. Y a Lanza de Longinos acabó expuesta en el lugar donde Hitler la contempló por vez primera: el museo del palacio de Hofburg en Viena, a expensas de que un loco o un iluminado decida utilizar todo su poder…



> PARA
SABER MÁS
El libro de
Lorenzo
Fernández
Bueno
Templarios,
nazis y objetos
sagrados,
recientemente
editado por
Luciérnaga,
del que hemos
extractado el
presente texto.

viernes, 10 de julio de 2015

Slenderman

QUE VIENE EL "CUCO"
EN MAYO DE 2014, MORGAN GEYSER Y ANISSA WEIER, DOS MENORES NORTEAMERICANAS, PROTAGONIZARON UNO DE ESOS SUCESOS QUE, COMO HEMOS COMENTADO EN OTRAS OCASIONES, NI ES EL PRIMERO, NI POR DESGRACIA SERÁ EL ÚLTIMO. LO QUE PASA ES QUE EN ESTE CASO EL INDUCTOR ES UN PERSONAJE FICTICIO, PERO DEMASIADO INQUIETANTE...
FUENTE: Revista Enigmas Nº  225, agosto de 2014.
TEXTOS: Esteban Ruiz A.


La información ha sido recogida por todos los medios de comunicación, entre otras cosas porque estamos hablando de dos niñas de apenas 12 años, que en un ataque salvaje le han asestado 19 puñaladas a una ami-ga -al menos hasta entonces- de la misma edad.
El suceso se producía en la localidad de Waukesha, en Wisconsin, y lo sorprendente es que el objetivo final era el de impresionar a un personaje ficticio nacido al abrigo de Internet, al que llaman SlenderMan -utilizaremos la versión más extendida, Slenderman-. Pues bien, dicha agresión les puede costar a ambas la friolera de 60 años de prisión por intento de homicidio en primer grado, ya que la psicosis social que ha despertado el asunto ha hecho que el juez determine juzgarlas como adultas.
Antes de continuar conviene advertir que la joven agredida, de la que hasta ahora no ha trascendido el nombre, se encuentra estable dentro de la gravedad, más aún si pensamos que una de las 19 puñaladas se quedó a milímetros de cercenar la aorta.
De momento todas las informaciones al respecto las ha facilitado el fiscal del condado, el señor Brad Schimel, que además ha añadido que el tribunal de Wisconsin ha fijado ya una fianza de medio millón de dólares para cada una de las adolescentes.
La historia se desencadenó cuando las agresoras accedieron a un portal de Internet que se llama creepypasta wiki, y que está especializado, como el propio nombre indica, en el desarrollo de historias de terror. Fue allí donde tuvieron por primera vez contacto con un desagradable perso-naje llamado Slenderman, una criatura peligrosa y demoníaca, que se presenta como un hombre sin rostro que te observa desde las profundidades de un bosque, aunque en otras ocasiones parece tener tentáculos con los que atrapar al observador. Vamos, un ángel...
Pues bien, según declararon las muchachas, su intención era acabar siendo agentes del propio Slenderman, para lo que previamente debían de cometer un asesinato, y después, huir a la casa que éste tiene en el bosque, para refugiarse. Lo terrible es que, siguiendo con sus declaraciones, llevaban planificando el asesinato desde el mes de noviembre de 2013, y decidieron consumarlo hace apenas una semana, para lo cual invitaron a la agredida a dormir en casa de una de las presuntas asesinas.
La forma de actuar consistiría en esperar a que llegara la noche, y así, protegidas por las sombras, la apuñalarían hasta la muerte. ¿Por qué de noche? Pues porque, según declararon, no querían ver los ojos de la víctima al cometer el asesinato.
La cuestión es que mientras jugaban al escondite en un bosque cercano decidieron “adelantar” el crimen, ya que pensaron que la soledad del entorno propiciaba el asunto, y que, al hallarse en el entorno natural del inductor, quién sabe sí además éste las estaría viendo. Así, tras abalanzarse sobre la víctima le asestaron 19 puñaladas.

En dos meses se han producido dos agresiones de niñas de 12 años en nombre de Slenderman.

Rápidamente los responsables de creepypasta, emitieron un comunicado condenando los hechos, asegurando que “éste es un incidente aislado, y no representa a la comunidad creepypasta como un todo”. Además, añadieron que ellos “no respaldan ni abogan por el asesinato y otro tipo de rituales. Existe una línea entre la ficción y la realidad, y depende de ustedes saber dónde está. Somos un sitio de literatura, no de culto satánico”
Pero... ¿quién es Slenderman?

EL NUEVO “COCO”
Si tuviéramos que definir a este personaje, que, todo hay que decirlo, es un ídolo de terror en los EEUU, tendríamos que empezar por su rostro, simplemente porque no tiene. Esa es quizás la característica más siniestra de Slenderman. Pero hay más...
Normalmente, como si se tratase de una especie de barón Samedí del panteón de creencias haitiano, va vestido con un traje negro, en ocasiones sus brazos se transforman en viscosos tentáculos, y suele habitar en los bosques cercanos a las ciudades.
Y por si no fuera suficiente, además, es un demonio con muy malas pulgas cuya altura supera con creces los dos metros. Su afición más conocida es la de acosar, secuestrar, torturar, y si se tercia, matar, especialmente a cuanto niño/niña se pone en su camino.
El profesor de folklore de la Universidad de Indiana, JeffreyA. Tolbert, desarrolló un profundo estudio de la figura de Slenderman y su influencia en la sociedad real. De este modo, aseguraba que “como un monstruo, Slenderman personifica la extrañen simultánea y la familiaridad que caracteriza a lo siniestro. Creado por los usuarios en la foros Something Awful, la representación más común es como un hombre inexplicablemente alto, flaco, cabeza sin rostro, con una incongruentemente tendencia a esconderse en los bosques, y viste un traje negro y corbata. A veces tiene tentáculos o múltiples extremidades similares a insectos, y a veces no. Él mata, provoca la locura; su presencia nunca es un buen augurio para los que lo ven. Como construcción autoconsciente, se ha servido de una comunidad masiva de participantes en línea en Internet para que el fenómeno crezca imparable.
En términos más simples, Slenderman es una síntesis de imágenes y tendencias presentes en la cultura popular contemporánea y el folklore sobrenatural”.
Al parecer -siempre según quienes creen firmemente en él-, la primera vez que se pronunció su nombre fue en el año 1986, cuando entre los escombros de un edificio derruido en una ciudad de California -de la que jamás ha estado claro el nombre, aunque sí el del edificio: Stirling City Librar y blaze- apareció una extraña fotografía en la que aparecían 14
niños jugando en un parque, y al fondo de la misma, observándolos en silencio junto a un árbol, aparecía una siniestra criatura de gran estatura y sin rostro, del que incluso parecían salir una especie de tentáculos. Y tras esta imagen, el siguiente texto: “No queríamos ir, no queríamos matarlos, pero su silencio persistente y sus horribles brazos extendidos eran confortables., Un sinsentido, en apariencia.
Y como este tipo de leyendas urbanas se extienden a velocidad vertiginosa, más en nuestros días gracias a las redes sociales, pronto surgieron añadidos. Y es que al parecer, Slenderman -el “hombre delgado”- no dejó títere con cabeza ya que todos y cada uno de los pequeños murió tiempo después asesinados por el misterioso cazador.
  
Los memes... ¿qué es esto?
Asegura el folklorista y profesor de la Universidad de Indiana, Jeffrey A. Tolbert, que "Slenderman se encuentra junto a un sin número de fenómenos similares en un área de creciente interés: los memes de Internet. Como Lyne S. McNeill ha señalado: 'La aparición de formas tradicionales de expresión en Internet, y la observación y recreación de las mismas por otras personas, adaptadas a nuevos contextos, no ha pasado desapercibida para la propia comunidad de Internet, que ha adoptado el concepto de memes para identificar algo que imita deliberada y explícitamente las características atribuidas a las leyendas, pero en el mundo real”. Pues eso...


Slenderman sería un hombre muy alto, sin rostro, que vestiría siempre de negro y cuyo hobbie es atacar a los más pequeños.



Eso es, grosso modo, lo que miles, quizás cientos de miles de personas creen. Pero lo cierto es que dicha fotografía, que existe y que además pueden ver en las páginas de este reportaje, forma parte de una serie de dos que años atrás, concretamente en 2009, realizó el fotógrafo Eric Knudsen. La cuestión es que, tal y como afirmaría por activa y por pasiva -entre otros medios en la revista Rolling Stone-, se presentó a un concurso de fotografía organizado por el fon> de Internet Some-thing AwfuI -“algo horrible”- con el pseudónimo de Víctor Surge. El objetivo de la convocatoria era que se presentaran trabajos creados a partir de fotografías, que debían de mostrar efectos paranormales inspirados en un incendio ocurrido en la década de los ochenta del pasado siglo, y en algunas de las novelas del genio del terror, Stephen King. Dicha fotografía comenzó a recorrer el planeta, y las historias entorno a ella fueron en aumento: orígenes, hechos luctuosos, fenómenos extraños... y como colofón, un personaje siniestro que surgía en la misma y que poco después de que terminara la convocatoria ya había maneras hasta para invocarlo. Una locura... Locura que además creció como la espuma cuando entraron en acción los seguidores del fan art, del cosplay, o del creepypasta -ver recuadro-.

 

Así, la “vida y milagros” de Slenderman iban cogiendo consistencia, conforme se creaban imágenes de él en diferentes foros de arte alternativo, o los relatos breves circulaban a velocidad endiablada en diferentes foros de en los que él era el protagonista.



UN FAKELORE
MUY PELIGROSO

Pero, ¿por qué despierta ese miedo rayano con lo físico y absolutamente real? El citado Jeffrey A. Tolbert, asegura que “la figura de Slenderman, camina sobre dos marcos conceptuales distintos pero relacionados. Primero, es un signo de extremo miedo, la evolución final de algo terrible. En segundo lugar, referencia sutilmente los procesos comunicativos auto-conscientes que dieron origen a la tradición propia que son, de hecho, la razón de su existencia continuada como un icono de Internet”.
De este modo aparece un concepto hasta ahora desconocido: el fakelore o falso folklore, algo que con las nuevas tecnologías, y especialmente las redes sociales, va cogiendo la consistencia necesaria para que en momento dado, historias como la de Slenderman cobren vida propia, y generen todo un corpus de creencias que acaben por dotar al personaje de una historia sólida, al punto de que a una mente joven e inmadura le resulte prácticamente imposible distinguir dónde se halla la frontera que separa la leyenda urbana de la realidad.


Entonces y sólo entonces se pueden producir sucesos como el que ya he relatado al abrir estas páginas, o el más reciente. Porque a principios del mes de junio, es decir, dos semanas después del ataque de Wisconsin, una joven de 13 años, tras colocarse una máscara para cubrir su rostro, apuñaló a su propia madre infringiéndole varias heridas leves, esta vez en Ohio. Los compañeros del diario español ABC reflejaban así la información: “Una niña de 13 años apuñaló a su madre este fin de semana, en Ohio, Estallos Unidos. La madre, que sufrió varias heridas menores, declaró que su hija se había inspirado en Slenderman, un personaje de ficción nacido en Internet”. Lógicamente, los responsables de creepypasta se han apresurado a advertir en su web, como ya hicieran apenas una semana antes tras los sucesos de Wisconsin, que ésta “contiene material de ficción que puede ser demasiado terrorífico para lectores jóvenes”; porque llegado el caso esos jóvenes lectores es más que evidente que no son capaces de distinguir la realidad de la ficción.


Es quizás en ese extremo donde quienes han visto negocio en todo este asunto, han decidido -posiblemente con toda la intención- potenciarlo. Y lo cierto es que si dejamos a un lado los ataques de adolescentes enloquecidas, la fórmula ha sido un acierto. Baste decir que, por ejemplo, Marble Hornets, el portal de ya titube creado por Troy Wagner, donde podemos ver las grabaciones asociadas a los estragos que puede causar Slenderman en los curiosos que se acercan hasta sus dominios, aglutina más de 300.000 seguidores de todo el planeta, y los vídeos que muestra han sido reproducidos ya por más de sesenta millones de usuarios. ¿Su éxito? Utilizar la fórmula denominada “metraje encontrado”. ¿Que qué es esto? ¿Recordáis El proyecto de la bruja de Blair? Pues sería algo parecido; un género cinematográfico que hace uso del falso documental para crear una realidad que no es tal. Los protagonistas de la cinta aparecen puntualmente delante de la misma, y casi siempre son ellos los que “manejan los mandos”, de tal forma percibimos la respiración, y hasta casi oler la tensión. Ese es su éxito: hacer real lo que aparentemente no lo es.
Pero hay más. Porque el fenómeno de este nuevo “coco” es de tal calibre, que basta con deletrear en cualquier buscador de Internet la frase “canción de Slenderman”, para que aparezca un coro de niñas demoniacas susurrando entre tintineos esta especie de invocación. Todo un efecto.
Por supuesto el mundo de las apps no ha permanecido ajeno, y en 2012 salió a la luz una de las más descargados: Slender: The Eight Pages, donde el jugador es uno de esos niños que tanto gustan al “hombre delgado”, y que armado -o armada- con una linterna cuyas pilas se agotan conforme pasan los minutos, han de reunir las ocho pruebas que han sido escondidas en un bosque sombrío antes de que Slenderman dé con nosotros.
Estamos hablando de una historia creada, parte de ese nuevo folklore que sólo sirve y se sirve de Internet; una leyenda en la que lo importante es que quien se acerca a Slenderman sea consciente de que se trata de eso... sin más.